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Horacio Bojorge

Examen crítico del pensamiento de Juan Luis Segundo desde el punto de vista de la teología católica.

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Algunas reseñas y comentarios sobre Teologías Deicidas

teologias-deicidasAntonio Caponnetto, en Cabildo (Buenos Aires) Año II, 3ª Época (Febrero 2001) pág. 34: “El Padre Juan Luis Segundo – sacerdote jesuita uruguayo -, muerto en 1996 – fue uno de los ideólogos más pertinaces de la llamada – y como tal reprobada – teología de la liberación. Doloroso amasijo de errores graves y de furcios funestos, cuyo fantasma todavía ronda causando y justificando todo tipo de heterodoxias intraeclesiales. Otro sacerdote jesuita y uruguayo, el Padre Bojorge, se ha tomado el trabajo de refutar su herejía, movido por el mandato de San Pío X en la Pascendi, de acuerdo con el cual cuando “se trata de la Religión Católica y de su seguridad, prolongar el silencio sería un crimen”. Desde la escatología hasta la escriturística, desde el procedimiento lógico hasta la concepción de la historia, desde la eclesiología hasta la dogmática, en todo yerra Segundo, transido de inmanentismo, contagiado de marxismo, subvertido de antropocentrismo y ganado por un resentimiento personal que el autor analiza con caridad pero sin vacilaciones. Bojorge – cuya pluma no sólo es erudita sino también inspirada – llega al fondo dramático de la cuestión cuando analiza el deicidio de que es capaz esta pseudoteología, a la luz del pecado de la acedia, sobre el cual ya lleva escritas otras obras notables. Volveremos sobre este tratado, de lectura esforzada por la profundidad, y necesaria por el mal que nos previene”.

Presentación, en Panorama Católico (Buenos Aires) Año I, (Marzo 2001) Nº 12, p. 14 “De fecunda producción , el P. Bojorge nos hace llegar la obra que reseñamos. Es el primer intento de sistematizar críticamente el pensamiento de quien fuera la principal cabeza ideológica de la “teología de la liberación” – Juan Luis Segundo – y que durante más de una década sirviera de sustento ideológico a la violencia armada y fratricida de la subversión marxista con ropaje clerical en nuestro continente. Intento doblemente valioso porque lo hace un hermano suyo de religión y de patria carnal. “Segundo fue uno de los pocos “teólogos de la liberación” que no se allanó a las famosas “Instrucciones” sobre la teología de la liberación con que en su momento el Santo Padre por la mano del Cardenal Ratzinger, promulgaran para terminar con el problema. Lejos de rehuir el debate como otros de sus cofrades – Gustavo Gutiérrez por ejemplo – Segundo relanzó el desafío en su obra “Respuesta al Cardenal Ratzinger”. “La obra del Padre Bojorge presenta una crítica sistemática del pensamiento de Segundo. Dividida en doce capítulos, luego de la introducción de rigor, analiza “La esjatología cercenada”, estudia los “Vicios de argumentación lógica, teológica y escriturística”, pasa revista a los “Errores acerca de la revelación y de la hermenéutica”, a la “Actitud ante el Magisterio”, expone la “Recomendación y defensa del marxismo”, nos habla de “La adoración de la historia: la fe neguentrópica”, aborda lo que denomina el “Intermezzo histórico: la inversión antropológica de la fe, naturalismo y gnosis”. De allí, momento en el que parece haber alcanzado el núcleo de los errores de Segundo, se lanza a describir y criticar con un nombre de tradición fabriana “El giro antropocéntrico en Juan Luis Segundo: del misterio divino al proyecto humano”, para concluir en el capítulo 9 con la pregunta: “¿es teología el pensamiento de Juan Luis Segundo?”. El capítulo 10 se dedica a “La acedia ante el pueblo creyente” retomando así la obra anterior del autor “En mi sed me dieron vinagre. La civilización de la acedia”. El anteúltimo capítulo se refiere a la “Eclesiología gnóstica y elitismo” y el capítulo final “Señalaciones de heterodoxia”. La obra posee además tres anexos: “El culto idolátrico”; “La reducción de la fe a gnosis” y “Sobre el ateísmo del creyente”. “Plena de erudición, con un conocimiento profundo de la obra de Segundo, el libro ofrece una excelente presentación crítica, realmente importante en estos tiempos en que pareciera que vamos a asistir – si dios nuestro Señor no decido otra cosa – a una reedición corregida y aumentada de ese “marxismo cristiano” del que Segundo ha sido uno de loa más firmes apoyos ideológicos. Sólo cabría señalar – a nuestro humilde juicio – dos observaciones a la erudita obra que presentamos. Pensamos que una crítica integral de Segundo requiere por una parte seguir las pistas hasta las teologías europeas que le sirvieron de base. Si algo tienen las “teologías deicidas” es que no son oriundas de la América Hispana. Algo hay en la obra, (ver el cap. 7 las notas sobre Barth y Maritain) pero sería interesante profundizar esa dimensión estudiando desde la crisis modernista de principios de siglo, pasando por la “nouvelle théologie” condenada por la “Humani generis” y el caos doctrinal posconciliar. La otra es la necesidad de complementar la crítica teológica con el análisis político serio de la realidad hispanoamericana. El daño producido por las tesis maritaineanas que llevaron al “bautismo” del liberalismo político entre los católicos, a la pérdida práctica de la principalía de la Realeza de nuestro Señor en cualquier obra, incluso política (también señalado al paso en la página 199 y ss) y que trajeron como falsa respuesta la “teología de la liberación” al calor del posconcilio. Pero para eso habría que escribir otros libros.

J. M. Ozaeta, en La Ciudad de Dios Vol. CCXIV (2001) Nº 1, p. [12] “Horacio Bojorge es un jesuita uruguayo preocupado por el influjo innegable de su hermano en religión Juan Luis Segundo (1925 – 1996) y dolido porque las enseñanzas de este teólogo de la liberación sean imputadas a la Compañía de Jesús. Para desmontar esta posible creencia ha confeccionado un informe crítico, en el que deja de manifiesto su sólida preparación en filosofía, teología y exégesis. “Reconoce que en toda obra humana no todo es vituperable; siempre se puede encontrar algo positivo. Hace bien en recordarnos este principio elemental de interpretación, ya que su informe detallado resulta demoledor. Nos basta recorrer muy por encima los doce apartados, con sus tres anexos, para comprobar que las ideas del afamado teólogo, aunque carentes de claridad conceptual, chocan con la doctrina de la Iglesia. Un muestrario: silencio significativo acerca de la vida eterna, argumentación errónea sobre las autoridades en teología (Escritura, Tradición…), oposición al Magisterio eclesiástico, desprestigio de la vida sacramental, reducción de la teología a antropología, intolerancia y sarcasmo contra los creyentes, defensa del análisis social del marxismo, justificación de la violencia… “Estos puntos y otros más son destacados por el autor del informe. “Aunque el propio Segundo se presenta humorísticamente como un “hereje descarado”; sin embargo, la crítica que se la hace nos parece feroz: “Estamos ante el proyecto de una nueva religión, resultado de una mezcla de pelagianismo, protestantismo, racionalismo, modernismo, marxismo y progresismo”. Imposible pintar un cuadro con mayor número de sombras. De todos modos, el análisis realizado no carece de fundamento, si bien hubiera sido de desear un poco de moderación”

 

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