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Daniel Iglesias Grèzes

1 – Comentario metodológico 

El propósito de esta encuesta fue investigar las preferencias de los uruguayos con respecto a la “primera pareja” – Se da por supuesta la cohabitación, por lo cual el concepto empleado de “pareja” excluye el noviazgo tradicional e incluye el matrimonio y la mal llamada “unión libre” – La pregunta planteada es muy compleja, ya que abarca de una sola vez cuatro cuestiones diferentes (se sobreentiende que todas ellas se refieren al género humano, no al individuo encuestado):

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A – ¿Hay que formar pareja o no?

B – Si hay que formar pareja, ¿es mejor que la primera pareja sea un matrimonio o una unión libre?

C – Si se opta por el matrimonio, ¿es mejor casarse para toda la vida o contar con la posibilidad del divorcio?

D – Si se opta por la unión libre, ¿es mejor considerarla como preparación al matrimonio o no?

Aunque los encuestadores suelen olvidarlo, las respuestas alternativas presentadas en la encuesta deberían cumplir las siguientes tres condiciones:

  • Cubrir todas las posibilidades
  • Ser mutuamente excluyentes
  • Estar redactadas de forma clara y precisa
  • Como veremos, la encuesta citada no cumple las condiciones b) y c).

Factum pidió a los encuestados que eligieran una de entre siete respuestas posibles – Dejemos de lado la alternativa 7 (“no opina”), por ser en realidad es una no-respuesta, que tiene también su propia complejidad, por tratarse de una respuesta combinada a cuatro cuestiones diferentes – Considerando sólo las opiniones definidas, la pregunta planteada admite cinco y sólo cinco respuestas:

  • El matrimonio sin posibilidad de divorcio (alternativa 1)
  • El matrimonio con posibilidad de divorcio (alternativa 3)
  • La unión libre considerada como etapa previa al matrimonio (alternativa 4)
  • La unión libre considerada como situación definitiva (alternativa 5)
  • El rechazo de toda forma de pareja (alternativa 6)

Sin embargo, contrariando el principio del “tercero excluido” del viejo Aristóteles, Factum agrega otra posible respuesta (la alternativa 2), supuestamente intermedia a las alternativas 1 y 3, de redacción bastante ambigua: “Es mejor casarse con la intención de hacerlo para toda la vida” – Consideremos sus dos interpretaciones posibles:

I – Tomada a la letra, la intención de casarse para toda la vida, si es seria y sincera, implica una opción por el matrimonio indisoluble, lo cual haría coincidir la alternativa 2 con la alternativa 1 – A lo sumo entre ambas alternativas habría una diferencia de énfasis, que tal vez podría representar una adhesión más o menos firme a la mentalidad antidivorcista.

II – No obstante, se podría sospechar que en la alternativa 2 existe un “pero” implícito: “Es mejor casarse con la intención de hacerlo para toda la vida” pero, por si acaso, conviene no descartar la posibilidad del divorcio – En esta hipótesis se optaría por el matrimonio con posibilidad de divorcio, por lo cual la alternativa 2 coincidiría con la alternativa 3 – A lo sumo entre ambas alternativas habría una diferencia de énfasis, que podría representar una adhesión más o menos firme a la mentalidad divorcista.

Estas dos interpretaciones son no sólo distintas, sino precisamente opuestas – En el artículo que estamos comentando, Factum se adhiere explícitamente a la interpretación II – Nos queda sin embargo la duda acerca de cuál de los dos sentidos contrarios fue el pretendido por los encuestados que optaron por la respuesta Nº 2 y en qué proporción – Esta inseguridad proyecta serias dudas sobre los resultados de la encuesta (que por lo demás es muy interesante), ya que la alternativa 2 reunió nada menos que la mayoría relativa de las respuestas – Esto confirma mi opinión de que a veces las encuestas revelan más sobre el encuestador que sobre los encuestados.

Por otra parte, el artículo en cuestión se titula “El amor con y sin papeles” – Noto que este título adopta el punto de vista de los partidarios del concubinato – Para los partidarios del matrimonio, el “amor sin papeles” es una contradicción objetiva, puesto que:

· O bien en su fuero interno los concubinos se han entregado totalmente el uno al otro asumiendo un compromiso absoluto y entonces la falta de “papeles”, o sea la falta de voluntad de expresar dicho compromiso en el fuero externo, jurídico y social, resulta una incoherencia;

· O bien no existe entre ellos una donación mutua total y entonces la “unión libre” no es verdadera unión, sino un estado de vida inauténtico e irresponsable.

2 – Comentario pastoral 

A los efectos de este comentario asumiremos la hipótesis de que el 30% de respuestas correspondientes a la alternativa 2 refleja una mentalidad divorcista, aunque menos intensa que la de la alternativa 3 – En esa hipótesis podemos notar que:

Sólo el 14% de los uruguayos (uno de cada siete) cree en la indisolubilidad matrimonial – Esto confirma que se necesita con urgencia que la Iglesia utilice a fondo todos sus medios pastorales para anunciar la verdad cristiana sobre el matrimonio y la familia.

Sin embargo, casi la mitad de los uruguayos (44%) considera la indisolubilidad matrimonial como un ideal, aunque algo más de dos tercios de éstos (30%) no se adhiere firmemente a este ideal sino que mantiene abierta la posibilidad del divorcio – La pastoral familiar debería centrar sus mayores esfuerzos en esta minoría mayor, recordándole que es necesario optar a favor o en contra de la indisolubilidad matrimonial y que entre la fe y la incredulidad (como entre el ser y el no ser) no hay términos medios – Este grupo debería pasar de una veleidad volátil a una voluntad firme de adhesión a la indisolubilidad matrimonial – A ellos y a los demás divorcistas se les debe recordar constantemente que así como la confianza engendra confianza, la desconfianza engendra desconfianza; y que por ello el triste final de tantos matrimonios a los que los novios llegan con mentalidad divorcista es como “una profecía que se cumple a sí misma”.

Casi tres de cada cinco uruguayos (58%) prefiere el matrimonio como “primera pareja” – En cambio, algo más de un tercio (35%) prefiere el concubinato como “primera pareja” – Es necesario que la Iglesia denuncie el concubinato en todas sus formas (incluso el que podría malamente denominarse como “concubinato prematrimonial”) como un gravísimo mal que tiende a destruir a las personas y a la sociedad y que realice un gran esfuerzo para regularizar las uniones de hecho.

Algo más de uno de cada ocho uruguayos (13%) rechaza totalmente el matrimonio – Más aún, un pequeño grupo (2%) rechaza tanto el matrimonio como la unión libre – La Iglesia debe anunciar infatigablemente la bondad y la belleza del matrimonio, el cual no sólo responde a una necesidad natural del género humano (no de cada individuo) sino que, por la gracia de Cristo, ha sido elevado a la dignidad de sacramento, signo eficaz de la unión entre Dios y los hombres y de los hombres entre sí.