hazteoir

Pascual Santos

Fe y Razón recomienda a sus lectores el sitio web de HazteOir.org y los invita a a adherirse a sus alertas. HazteOir (HO) se autodefine como “la web del ciudadano activo”. En sus propias palabras, HO “asume como misión promover la participación de los ciudadanos en la política. Creemos que ésta es la mejor forma de recuperar la dignidad de la cosa pública y de hacer que nuestra democracia se convierta en algo real -participativo- durante los cuatro años que transcurren entre cada una de las elecciones.

Desde una concepción cristiana del hombre y de la sociedad, afirmamos la dignidad de la persona humana y la importancia de valores como la libertad, la justicia y la solidaridad. Queremos contribuir a la construcción de una sociedad más justa, favorable a la realización integral de las personas.”

El núcleo de Hazte Oir está en las “alertas”. Cada alerta contiene una noticia sobre una cuestión política o social, indica la opinión de HO y propone al visitante una acción concreta. Generalmente ésta consiste en enviar, con su firma, un mensaje a las autoridades competentes, solicitando que se tome determinada medida. El procedimiento es sumamente sencillo y bastante eficaz.

Hazte Oir nació en España y ha obtenido allí importantes éxitos. Ahora su acción se está extendiendo: la sección denominada “Iberoamérica” contiene alertas referidas a diversas naciones iberoamericanas, incluyendo a Uruguay. Entre las alertas de la sección uruguaya de HO, destacamos las referidas al proyecto de legalización del aborto y a la autorización de la venta de un medicamento abortivo por parte del Ministerio de Salud Pública. 

La relativa pasividad de los católicos uruguayos ha sido una de las causas de su notable debilidad política y ha facilitado el avance del proceso de descristianización de nuestra sociedad. La revolución tecnológica de Internet, con su consecuente democratización de la informática y las comunicaciones, ha hecho posible que surjan, con poco dinero y mucho entusiasmo, herramientas como HO, que pueden ser aprovechadas por los católicos para empezar a remontar el score adverso. En esta hora decisiva, clamamos: Católicos, ¡háganse oír!