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Juan Hernández

Algunos de los últimos documentos y palabras de Juan Pablo II, cuando hablaba con su cuerpo enfermo más que con palabras.

“¡Qué abandonados nos hemos sentido tras el fallecimiento de Juan Pablo II! el Papa que durante veintiséis años ha sido nuestro pastor y guía por el camino a través de nuestros tiempos.” Estas son palabras de Benedicto XVI, en el inicio de su pontificado. Recogen también el sentimiento de millones de personas que, en los últimos años, han caminado en la Iglesia guiados por el carisma del Papa que llegó del frío.

Juan Pablo II ya es conocido como el Grande. No es accidental que le correspondiera a él introducir a la Iglesia en el tercer milenio y que, bajo su pontificado y a iniciativa suya, se vivieran momentos intensos en la Iglesia. Los Encuentros Mundiales de la Juventud, el Jubileo, las canonizaciones… así como su figura mediática, han modelado las últimas décadas del catolicismo y han influido, no poco, en los acontecimientos de las historia reciente (basta pensar en la caída del muro.)

Es difícil medir la herencia de este pontificado. En parte porque muchas cosas han de ser asimiladas y otras saldrán a la luz cuando pasen los años y sean decantadas por el tamiz de la historia. Pero todos tenemos la imagen de ese pontífice vigoroso, aún en su enfermedad. Este librito, que es homenaje, es también recopilatorio de las últimas palabras de Juan Pablo II, cuando le era más difícil hablar y, sobre todo, nos dejaba el mensaje de su cuerpo enfermo y sostenido, así parece, sólo por la Cruz de Cristo.

Esta breve antología, limitada a los últimos meses de su vida, recoge además de su testamento, fragmentos de las diversas intervenciones. Sobresalen los dedicados a la Virgen María, a los sacerdotes y a contagiar el amor a Jesucristo.

Aquel grito con el que inició su pontificado: “No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo”, lo mantuvo durante todo su gobierno. Incluso lo oímos al final, cuando le fallaba la voz. En el vicario reconocíamos la enseñanza del Maestro y aún su silencio resultaba elocuente.

Libro, pues, de homenaje a un gran Papa y útil para paladear sus últimas palabras y, con ellas, rehacer el camino de los últimos veintiséis años de la Iglesia.

 

Selección publicada previamente por Forum Libertas. Extraída de Juan Pablo II. Los días del silencio. La herencia de un gran Papa, publ. Ciudad Nueva, Madrid 2005.