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Equipo de Dirección

El 5 de diciembre de 2003 el Ministerio de Salud Pública del Uruguay autorizó la venta de Misoprostol, un fármaco indicado para el tratamiento de úlceras gastroduodenales, que también puede ser utilizado ilegalmente para producir abortos. El Misoprostol tiene una alta eficacia abortiva durante los dos primeros trimestres del embarazo y puede causar graves problemas de salud a las mujeres que lo utilizan con fines abortivos sin supervisión médica. El uso abortivo de Misoprostol se ha difundido bastante en nuestro país, mientras las autoridades públicas miran para otro lado.

También en 2003 la Cámara de Representantes del Uruguay aprobó el proyecto de ley denominado “de Defensa de la Salud Reproductiva,” que establecía la libertad de abortar dentro de las primeras doce semanas de embarazo – prácticamente por la sola voluntad de la madre – y presentaba muchas otras características funestas, como la desestimación del rol del padre y la falta de respeto a la objeción de conciencia individual o institucional. El día 4 de mayo de 2004 ese proyecto de ley fue rechazado por la Cámara de Senadores. Alrededor de un 90% de los Senadores y Representantes del actual partido de gobierno votaron a favor del proyecto, dato que al parecer no fue muy tenido en cuenta por muchos católicos en las elecciones nacionales de 2004. En marzo de 2006 varios legisladores de dicho partido político anunciaron su intención de volver a presentar el mismo proyecto de ley en el Parlamento. Este intento fue frenado por el Presidente de la República, personalmente opuesto al aborto, quien se comprometió a vetarlo en caso de que fuera aprobado.

La ley vigente en Uruguay desde 1938 considera siempre el aborto como un delito, aunque permite que quede exento de pena en algunos casos. Sin embargo, hace pocos días la prensa anunció que la Facultad de Medicina de la Universidad de la República y el Sindicato Médico del Uruguay presentarán un proyecto para “reglamentar la práctica de abortos autorizados por ley.” También en estos días la prensa uruguaya anunció que el Parlamento podría aprobar próximamente un proyecto de ley que daría reconocimiento legal a las uniones concubinarias heterosexuales u homosexuales.

Por estas razones hemos decidido publicar en esta Semana Santa un número extraordinario de la revista Fe y Razón, dedicado sobre todo a la defensa del derecho a la vida y de los derechos del matrimonio y la familia.

En este número publicamos en primer lugar un discurso del Papa Benedicto XVI a representantes del Partido Popular Europeo, donde Su Santidad expresa tres principios innegociables para los católicos en la vida pública: el derecho a la vida, los derechos del matrimonio y de la familia y la libertad de educación.

A fines de febrero tuvieron lugar en Roma la XII Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida y un Congreso Internacional sobre “El embrión humano en la fase de preimplantación.” En este número publicamos la declaración final de ese Congreso, un comentario del Lic. Néstor Martínez sobre esa declaración y una entrevista al Dr. Gustavo Ordoqui Castilla, colaborador de Fe y Razón, quien participó de ambos eventos como miembro de la citada Academia.

El pueblo uruguayo, como todos los pueblos, ama la paz. La paz es la tranquilidad en el orden; está basada en un orden social justo. Ante los tenebrosos sucesos que hemos descripto al principio de este editorial, recordamos a todos nuestros lectores, particularmente a los uruguayos, aquel famoso lema del Papa Pablo VI: “Si quieres la paz, defiende la vida.”