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Conferencia Episcopal del Uruguay

En muchas oportunidades hemos manifestado nuestra posición delante de proyectos de Ley sobre la vida humana en consideración en el Parlamento Nacional. Ante una nueva instancia de discusión parlamentaria, reiteramos lo expresado por la Conferencia Episcopal del Uruguay el 10 de noviembre de 2002, al culminar la Peregrinación Nacional al Santuario de la Virgen de los “33” en Florida:

“Los Obispos del Uruguay reunidos en Asamblea, suman sus voces a la de tantos uruguayos que piden a sus Representantes que nuestras leyes respeten y tutelen el valor supremo de la vida de todos los seres humanos, en todas sus etapas. Sobre este fundamento ético se construye la dignidad y la esperanza de cada familia y de nuestra sociedad.

Este valor, que no es sólo un imperativo de la moral religiosa, nos ha llevado en múltiples ocasiones a elevar nuestra voz de Pastores en defensa de la vida, en particular cuando se ve amenazada por ideologías contrarias, como el caso del aborto, al que el Papa Juan Pablo llama `homicidio´ y `delito abominable.´[1]

Reafirmamos hoy: `Es inadmisible pretender que el fruto de la gestación pasa por dos etapas durante el embarazo: la primera de ellas, vida sin dignidad ni libertad propias, simple prolongación del organismo materno, y una segunda etapa en que la vida se humaniza.´[2]

El bien de la vida de todo ser humano es un valor constitutivo del orden social; de ahí que la legalización del aborto hay que ubicarla, en primer lugar, en el terreno de la ética de la conducta humana, que nos permite distinguir lo bueno y lo malo, motivando y educando hacia estos valores. El orden jurídico, basado en la naturaleza humana, no es arbitrario y antojadizo, ni puede quedar sujeto a mayorías circunstanciales.

Las situaciones originadas por embarazos no deseados no se pueden solucionar eliminando vidas humanas, especialmente las de los seres más indefensos.

Apelamos a la sensatez de los que asumen la responsabilidad de legislar sobre derechos humanos, que son el fundamento de una sociedad justa y solidaria.”

Montevideo, 6 de julio de 2007.

Por la Conferencia Episcopal,
Carlos Collazzi.
Obispo de Mercedes
Presidente

Raúl Scarrone
Obispo de Florida
Vicepresidente


[1] Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium Vitae del 25 de marzo de 1995. Evangelio de la Vida, nn. 57-58.

[2] Declaración CEU, 18 de enero de 1978.