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Horacio Bojorge

Los desvíos teológicos de una época más allá de uno de sus representantes

El Padre Félix Alejandro Pastor S.J., profesor de teología dogmática de la Pontificia Universidad Gregoriana, ha publicado en las páginas de la revista Gregorianum un estudio sobre el pensamiento de nuestro hermano de Orden, el Padre Juan Luis Segundo, titulado Arcani disciplina – Sobre el pensamiento teológico de Juan Luis Segundo.[1] Dicho artículo se dedica, en su mayor parte, a tomar posición frente a los contenidos del libro Informe que publicó quien esto escribe con el título Teologías Deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto[2] “Siguiendo el hilo de la obra [Teologías deicidas] – dice el Padre Félix Pastor – serán vistas algunas cuestiones, que caracterizan el perfil ideológico, filosófico, religioso y teológico de Juan Luis Segundo.”[3] Por eso, el artículo del P. Félix Alejandro Pastor bien puede ser considerado como una extensa reseña y un detenido y analítico comentario del libro Teologías Deicidas.[4]

Fue un hecho positivo que pareció iniciar el diálogo teológico que el Padre General de la Compañía de Jesús consideraba oportuno y conveniente que se entablase al recomendarme la publicación de mi evaluación de la obra del Padre Juan Luis Segundo: “Sería oportuno que usted publicara la evaluación de la obra del Padre Segundo, participando así en el diálogo teológico y contribuyendo a la formación de la mentalidad de los cristianos y, en particular de los miembros de la Compañía.”[5]

Hubiera sido mi deseo poder continuar ese diálogo desde las mismas páginas de Gregorianum, haciendo uso de un derecho de réplica, o desde las páginas de Stromata. Pero eso no ha sido posible. Va pues aquí mi respuesta a la contribución del Padre Félix Pastor, prolongando un diálogo que no está cerrado y debe continuar.

Dos asuntos principales: Ni contra Segundo ni un Teorema

El juicio del Padre Félix Pastor está estructurado y gobernado por una impresión general que, llegado el momento de su balance conclusivo, se expresa así: “Deberemos detenernos en algunos puntos del Informe: su intención, su carácter principal, su teorema de fondo. La impresión que deja es la de estar movido por una triple intención: Personal, Crítica y Doctrinal. Según la crítica, después de su fallecimiento en enero de 1996 J. L. Segundo habría recibido inmerecidos elogios.”[6]

Dos rectificaciones u objeciones quiero hacer al enfoque de mi obra que expresa en su escrito el Padre Félix Pastor.

La principal objeción de fondo es que haya elegido, para estructurar una defensa de la persona de Juan Luis Segundo, una obra como la mía, que ni intenta atacar ni ataca en ningún momento a la persona de Juan Luis Segundo, sino que se ciñe exclusivamente al examen doctrinal de su pensamiento, tal como se halla expresado en sus escritos. Creo que es un error de método, que explica muchas otras inexactitudes.

Nuestro informe tiene una intención puramente doctrinal. Intenta solamente poner de manifiesto e informar sobre un hecho: que los errores en el pensamiento de Juan Luis Segundo pertenecen a un contexto del pensamiento gnóstico y naturalista y que por lo tanto no deben ni pueden ser recomendados por la Compañía de Jesús, ni mucho menos asumidos como propios.

Dice por ejemplo el P. Félix Alejandro Pastor en un pasaje característico de esta impostación apologética de sus juicios en pro de la persona de Segundo, que deseo señalar: “Desde el punto de vista doctrinal, Bojorge puede tener razón. Pero Segundo tiene atenuantes que permiten ver su posición de forma menos drástica y más inteligible desde el punto de vista humano y cristiano, para no infligirle una condenación severa y sin apelación.”[7] No es éste el único lugar de su escrito, en el que el Padre Félix A. Pastor me atribuye, más o menos directa o indirectamente, dichos o intenciones que pueden confundir al lector desprevenido, contagiándole la impresión de que el informe “Teologías Deicidas” tiene una intención ‘personal’ – en el sentido de que fuese expresión de una animosidad personal contra Segundo mismo – que habría obligado al Padre Félix A. Pastor a salir en su defensa, y no una simple y llana preocupación doctrinal.

Esto nos obliga a remitirnos aquí, una vez más, a las intenciones del informe claramente expresadas en la introducción y a las que nos hemos atenido consecuentemente a lo largo de la obra: “Una vez desaparecido Juan Luis Segundo, las ideas del tiempo lo sobrevivirán y seguirán difundiéndose por otros caminos y por medio de otros autores y pensadores (…) Este informe no surge del mero afán de señalar errores, sino que apunta a despejar obstáculos en el proceso de búsqueda de la verdad y de la superación positiva de la modernidad y de la post-modernidad (…) la necesidad de señalar los reparos que impone el pensamiento de Juan Luis Segundo surge también, en buena medida, de la conveniencia de evitar que sus buenas intenciones y sus aportes, naufraguen en el coro obsecuente de los elogios.”[8]

La otra objeción de fondo que le hago al enfoque del P. Félix A. Pastor en su escrito es que, probablemente confundido por su anterior impresión, no ve que Teologías deicidas está estructurado en forma netamente silogística y no teoremática, como él afirma. Eso explicaría el hecho extraño que voy a documentar más abajo, y que consiste en que coincidiendo conmigo y concediéndome ampliamente las premisas, luego, sorprendentemente, termine negando la conclusión que todo el informe ha hecho evidente.

Afirma el P. Félix A. Pastor: “Ya desde las primeras páginas, la obra se marca un difícil empeño: Recapitular críticas realizadas por teólogos a escritos de Segundo y criticar las corrientes de izquierda católica;[9] teorema sobre el paradigma neo-gnóstico[10] y su atribución a Segundo y apología de las teologías de la trascendencia.”[11] En otro lugar afirma parecidamente: “Otro punto discutible es la cuestión del neo-gnosticismo de J. L. Segundo. Se trata de un teorema en que se encuadra al propio Segundo, como representante de una corriente racionalista, a partir de algunos indicios, en parte plausibles, en parte improbables.”[12] Y algo más adelante: “Que Segundo pueda inscribirse en una teología de la inmanencia, al dialogar con la cultura secular o al proponer elementos de una teología política, que haya podido tener defectos, no autoriza a un teorema para encuadrarlo dentro de un racionalismo neo-gnóstico, a base de indicios susceptibles de diversa interpretación.”[13]

Son estos dos aspectos los que, a mi parecer, constituyen la principal fuente de sus desacuerdos y los que más malogran la objetividad de su percepción y desorientan su juicio último sobre los contenidos de Teologías Deicidas. Son éstos, por lo tanto, los dos asuntos a cuya consideración me ceñiré en esta fase del diálogo con el P. Félix A. Pastor. Sin embargo, debo detenerme, porque no puedo dejarla como admitida, a recusar la atribución que me hace el P. Félix A. Pastor de que hago la ‘apología de las teologías de la trascendencia.’ No comparto, por no parecerme feliz ni adecuada, la división de la teología en teologías de la inmanencia y teologías de la trascendencia que maneja el Padre Félix A. Pastor. No es el momento ni el lugar para explayarse en una crítica de esa división. Mis principales objeciones a esa división son tres.

Primero, introduce una categoría filosófica para especificar o clasificar las teologías. Las teologías deben ser especificadas por una categoría teológica, es decir, por su fidelidad mayor o menor a sus principios, que son los de la fe.

Segundo, esa división espeja un paradigma dialéctico y por lo tanto dialectiza el quehacer teológico.

Finalmente, por ser una categoria filosófica, es capaz de señalar corrimientos hacia extremos opuestos, pero no es capaz de juzgar acerca del acierto, o sea de la verdad, de la fidelidad de un pensamiento teológico a su objeto revelado, que es Dios, en sus relaciones de creador y redentor con las creaturas. De modo que esa división permite señalar posiciones extremas, pero no el justo medio teológico. Y esto tiene una desgraciada consecuencia: que se termina considerando lo que se opera en los extremos como lo único posible y existente, y por lo tanto como lo igualmente lícito y equivalente. Pero sobre esta transitoria indiferencia teológica, vienen luego a instalarse las preferencias políticas o filosóficas y las consiguientes descalificaciones.

Transeant alia

Hay también otras inexactitudes, de desigual importancia relativa, en el escrito del P. Félix Alejandro Pastor. Voy a detenerme solamente en una que me servirá de ejemplo: yo no he calificado en ningún momento de ‘inmerecidos’ los elogios a Segundo, como el Padre Félix A. Pastor me atribuye. Quizás ha malentendido así mi calificación de ‘exagerados’ referente no a todos sino a algunos de ellos.[14] O el calificativo de ‘obsecuentes’ que uso defendiendo de la adulación esterilizadora lo que puede haber de aportes positivos en el pensamiento de Segundo y glosando, antes de consignarlas inmediatamente en cita, las expresiones de A. J. Tambasco en ese mismo sentido: “es solamente por medio del diálogo y de la crítica que su teología evitará convertirse en una reflexión solitaria, estéril y facciosa.”[15] Nótese cómo A. J. Tambasco, autor por demás serio y a la par comedido con Segundo, se expresa en términos aún más fuertes que, sin embargo, no sería justo atribuir a animosidad contra Juan Luis Segundo.

Aunque pueda parecer nimio, me he detenido en el examen de este lapsus de comprensión en la lectura en que incurre el Padre Félix A. Pastor, porque no es el único y por eso lo considero sintomático de un cierto bloqueo de comprensión producido por la impresión previa confesada por él mismo, de que el autor del informe tiene una intención personal. En efecto, es difícil explicar este tipo de inexactas comprensiones del texto, si no es porque el P. Félix A. Pastor está predeterminado por la impresión subjetiva previa que gobierna su lectura. Esa impresión global, que él sinceramente explicita y no es algo que le atribuyamos nosotros.

Lamentablemente esto da lugar no a esta sola, sino a otras inexactitudes que sería largo intentar rectificar en detalle y una por una.

La intervención del Dr. Miguel Antonio Barriola en este diálogo

Afortunadamente ha venido a descargarme de la mayor parte de esa ardua tarea el reciente artículo del Padre Dr. Miguel Antonio Barriola:[16] El pensamiento teológico de Juan Luis Segundo: ¿”Arcani Disciplina” o Teología Deicida? Terciando en un diálogo entre jesuitas;[17] un estudio notable, de la pluma de un gran conocedor del pensamiento de Juan Luis Segundo.

La intervención del Padre Miguel A. Barriola en este intercambio viene a enriquecerlo con valiosos aportes, ya que es uno de los raros interlocutores intelectuales que Juan Luis Segundo tuvo durante su vida, aunque no haya sido del tipo que él hubiera deseado. Él solía quejarse de la falta de eco a su pensamiento y de que eso lo recluía en una cierta soledad. A pesar de lo cual no respondió nunca a los escritos, numerosos por cierto, dedicados por el Padre Miguel A. Barriola a dialogar críticamente con él y a objetar las afirmaciones de sus escritos.[18] La respuesta de Barriola al P. Félix Alejandro Pastor reviste, pues, una particular autoridad y además nos dispensa de retomar lo que ha aportado a este diálogo. En su artículo, el P. Miguel Antonio Barriola trata sucesivamente los siguientes asuntos:

|| 1. Tono general del artículo;

|| 2. Cuestiones fundamentales;

|| 3. Hermenéutica de la Revelación;

|| 4. Uso del Marxismo;

|| 5. Lucha de Clases;

|| 6. Antropología y Teología;

|| 7. Ubicación teológica de Segundo;

|| 8. Acerca de la comparación entre Segundo y Belarmino;

|| 9. Indicios de heterodoxia; 10. Balance conclusivo;

Arcani Disciplina.

Rescatando las coincidencias

Pero no es mi intento quedarme en las diferencias. Quiero hacer hincapié en lo positivo, en lo que coincidimos con el Padre Félix Alejandro Pastor al evaluar el pensamiento teológico de Juan Luis Segundo. Esto nos permite reinstalar el diálogo sobre hechos admitidos por ambos y que el Padre Félix Pastor no puede considerar ‘indicios en parte plausibles, en parte improbables’ o ‘indicios susceptibles de diversa interpretación.’[19]

Me complace destacar la existencia de un amplio consenso, en este campo estrictamente teológico, entre la evaluación del P. Félix Alejandro Pastor y la nuestra. En efecto, el Padre Félix A. Pastor corrobora en su artículo numerosas señalaciones del Informe Teologías Deicidas. Y esto se ha de apreciar aunque esos acuerdos o bien estén de tal manera dispersos en las notas que su fuerza probatoria quede diluida, o bien el Padre Pastor intente, a cada paso, defender la persona de Juan Luis Segundo; como si el informe hubiera querido descalificarlo personalmente y no simplemente informar sobre los errores doctrinales presentes en sus escritos. O como si el reconocer sus errores teológicos redundara en lesión de su persona y sus intenciones.

Los rasgos del pensamiento teológico de Juan Luis Segundo que el P. Félix Alejandro Pastor reconoce y/o concede, a pesar de que, apenas reconocidos, pase inmediatamente a debilitar su fuerza probatoria, son suficientes para dar por probada la tesis que el libro Informe Teologías Deicidas se propone demostrar: que no conviene que instituciones, publicaciones y autoridades representativas de la Compañía de Jesús recomienden sin reservas este pensamiento teológico a los fieles creyentes. Y que menos aún corresponde asumirlo, o dar fundamento a la impresión de que se lo asume, como propio o representativo de la Compañía de Jesús.[20]

Con este fin se hace necesario establecer aquí la extensa lista de coincidencias entre la evaluación del Padre Pastor y la nuestra, que con gusto destacamos. Quien las haya leído diluidas en su artículo, dispersas en las notas o debilitadas por objeciones, y vuelva a encontrarlas juntas y sin descuentos en este elenco, comprobará su fuerza probatoria de la tesis del Informe.

El sentido de elencarlas aquí es que ellas son la prueba de la proposición menor de un silogismo en el que consiste nuestro argumento y propondremos en forma más adelante. No se trata, pues, de una simple enumeración de coincidencias, que de por sí sola sería ociosa, como algún lector desprevenido pudiera creer. Se trata de mostrar hasta qué punto la contundencia de un elenco de razones puede quedar envuelto y debilitado por el intento de defender la persona de Segundo de un ataque inexistente. Se trata de mostrar cómo, enumeradas objetivamente, esas veintisiete proposiciones admitidas y compartidas por el P. Félix Pastor dejan en claro la verdad sin herir la caridad, y por lo tanto, sin necesidad de hacer la apología de las intenciones de Segundo.

Por otra parte, como atinadamente argumenta el Padre Miguel A. Barriola, justificar los errores doctrinales por las buenas intenciones pastorales, sería un caso particular de justificar los medios por el fin.[21]

Los veintisiete puntos de acuerdo

|| 1. El Padre Félix Pastor reconoce que: Juan Luis Segundo es “sin duda un típico representante de la Teología de la inmanencia, elaborando […] una teología política, más al estilo de los teólogos de la secularización.”[22]

|| 2. Reconoce que el mesianismo intra-histórico de Segundo y su inmanentismo salvífico, acusado de destruir la distinción entre natural y sobrenatural, le es ciertamente común a mucha teología católica[23] post-conciliar.[24]

|| 3. Reconoce que la teología de Segundo no coincide con la del Vaticano II o con el Catecismo de la Iglesia Católica, aunque no sea su negación, y que es unilateral.[25]

|| 4. Coincide en que el concepto de “herejía criptógama” de Karl Rahner, se le puede aplicar, (aunque no exacta y formalmente), y que aplicárselo es un buen argumento.[26]

|| 5. Reconoce que “las críticas de Segundo al magisterio papal y conciliar pueden merecer desaprobación.”[27]

|| 6. Coincide con otros autores críticos, citados por el Informe, en que “la acusación de romanticismo al marxismo de Segundo es exacta.”[28]

|| 7. Reconoce que tienen validez las críticas a Segundo por su subjetivismo metódico, su neo-jacobinismo y su “divinización de la historia.”[29]

|| 8. Coincide en que “realmente Segundo parece cultivar un concepto idealizado de la modernidad” y por el contrario “un concepto denigratorio de la cristiandad histórica”[30] y que “el magisterio aparece como culpable del inmovilismo histórico.”[31]

|| 9. Reconoce que “la antipatía de Segundo ante la fe del creyente ingenuo”, aunque no deba verse como “una heterodoxia en sentido formal” sí puede ser considerado como un pecado “contra la verdad y la caridad”, fruto de “la mentalidad iluminista.”[32]

|| 10. Coincide en comprobar la tendencia de Segundo a hacer un uso selectivo del magisterio y explica esa tendencia como proveniente de su visión negativa –que el P. Félix A. Pastor también reconoce- del papel histórico del Magisterio como enemigo del progreso de la modernidad.[33]

|| 11. Coincide en que Segundo sufre el influjo de la teología europea progresista, por ejemplo de Ed. Schillebeeckx.[34]

|| 12. Reconoce que Segundo se equivoca en su panenergismo, extrapolando, sin fundamento, las leyes de la termodinámica y de la macrofísica al universo espiritual y teológico;[35] y en que, haciéndolo, Segundo ignora el principio gnoseológico de que cada ciencia tiene un objeto y un método diverso.

|| 13. Comprueba también que la eclesiología de Segundo es deficiente, y que el déficit más importante de la eclesiología de Segundo deriva de prescindir del aspecto pneumatológico.[36] En otras palabras: prescindir del Espíritu Santo. Pastor afirma que: “El déficit pneumatológico es real.”[37]

|| 14. Reconoce que este “déficit pneumatológico” es un fenómeno común a toda la Teología de la Liberación y a las teologías de la inmanencia en general.[38]

|| 15. No le cabe duda de que el libro de Segundo impugnando la Libertatis Nuntius y la “teología del Cardenal Ratzinger” contiene opiniones discutibles e incluso errores.[39]

|| 16. Reconoce que “si los Obispos uruguayos juzgaron que tales errores eran ‘ruinosos’ para ‘la fe y la vida’” del pueblo cristiano del Uruguay, esa sentencia debe ser acatada.[40]

|| 17. Reconoce que las críticas del informe al pensamiento de Segundo, apoyadas en las de numerosos autores, son objetivas y condivisibles: M. A. Barriola, Ed. R. Antuñano, J. H. Nicolas, L. Renwart, A. J. Tambasco, J. Y. Calvez.[41]

|| 18. Reconoce que es objetiva la señalación de los “vicios” de naturaleza metodológica en el pensamiento de Juan Luis Segundo, en su argumentación teológica o en el uso mezclado de argumentos científicos y filosóficos.[42]

|| 19. Considera que es “plausible[43] la proximidad de Segundo […] a la utilización de un paradigma de yuxtaposición entre pensamiento moderno y doctrina católica.”[44] Y con cierta mayor certeza dice que: “El paradigma teológico de Segundo no parece ser el de la subordinación de la fe a la razón, sino el de yuxta-posición entre verdades de razón (científica, sociológica, política, filosófica) y verdades de fe (eclesiológica, cristológica, teológica.)”[45] Aunque sea ésta una coincidencia parcial, pues en mi informe afirmo mucho más,[46] de todos modos es digna de señalarse en la línea de las coincidencias.

|| 20. Reconociendo la objetividad de múltiples críticas de carácter exegético, concede que Juan Luis Segundo padece de un manejo insuficiente de las Sagradas Escrituras y le aplica el calificativo de diletante, que nosotros no hemos empleado nunca: “J. L. Segundo puede parecer un diletante en el trato con la Escritura.”[47]

|| 21. Reconoce que la eclesiología de Segundo es deficiente y que sus críticos tienen razón en criticarla en muchos de sus argumentos y observaciones. Pastor afirma que Segundo peca de “superficial sociologismo y sufre[48] numerosas reducciones.”[49]

|| 22. Reconoce que “en Segundo hay un déficit de trascendencia”. Que ese déficit se percibe “en una escatología unilateral, más preocupada con la historia terrena, que con el futuro Reino de Dios.”[50] O, en otras palabras, que es acertada la crítica a Segundo, “en el sentido de la pérdida del sentido de la trascendencia o de excesivo acento sobre la historia humana y la eficacia histórica. En ello – prosigue Pastor – J. L. Segundo fue uno más entre los que acentuaron el regnum hominis sobre el regnum Dei.”[51] Afirma también el P. Pastor que este hecho se demuestra fácilmente.[52]

|| 23. Coincide en que el pensamiento de Segundo padece de “un déficit en la pneumatología y cristología”. Es decir que también su cristología es deficiente.

|| 24. También reconoce que padece “un déficit en la antropología teológica, en la doctrina de la gracia” la cual pierde ante la naturaleza. Y coincide en comprobar “un déficit en la eclesiología, más sociológica que teológica.”[53]

|| 25. Coincide en que es una objeción de peso a Segundo que no haya respondido a los que le criticaban mostrando sus deficiencias, como M. A. Barriola y J. A. Zimbelmann.[54] Más aún, afirma que “Segundo fue un poco obcecado en el sentido de no dialogar con quienes lo criticaron.”[55]

|| 26. El Padre Félix Pastor lo califica de obcecado – cosa que nosotros no hemos hecho pues no nos interesa en ningún momento juzgar, aprobar o condenar a Segundo – también en el sentido de “no obedecer las Instrucciones de la Compañía de Jesús y de la Congregación para la Doctrina de la Fe.”[56]

|| 27. Para finalizar, el Padre Félix A. Pastor, en Arcani Disciplina, admite que puede conceder la razón al Informe en el plano doctrinal. Aunque siempre resguardando las intenciones de Segundo: “Desde el punto de vista doctrinal Bojorge puede tener razón. Pero Segundo tiene atenuantes.”[57]

Puesto que se reitera la confusión, permítasenos reiterar la aclaración: contra lo que puede sugerir la defensa, que puede parecer obsesiva, de las actitudes subjetivas de Segundo en que se explaya Arcani Disciplina, el Informe no entra nunca a considerarlos ni ataca en ningún momento a la persona de Segundo.[58] El Informe se limita al plano doctrinal, al pensamiento de Juan Luis Segundo. Si el Padre Félix Alejandro Pastor se permite en algunos momentos calificarlo de obcecado o de diletante, no recoge afirmaciones nuestras ni nos movemos a apoyarlo o compartir esas apreciaciones, ni mucho menos las celebramos. Nos basta el reconocimiento de la razón que el Padre Félix A. Pastor nos ha concedido en el ámbito doctrinal.

Llegados hasta aquí, una pregunta

Llegados hasta aquí nos parece que es el momento de plantearle al P. Félix Pastor una pregunta que me parece decisiva en el proceso de este diálogo. Antes de planteársela le ruego al Padre Félix A. Pastor que deje por un momento de lado el hecho de que éste sea el pensamiento de Juan Luis Segundo. Que lo considere con abstracción de la cabeza en que pudo o pueda albergarse. Mi pregunta es: ¿Considera el Padre Félix A. Pastor que un pensamiento que tiene estas características, piénselo quien lo piense, es recomendable y puede ser recomendado por parte de la Compañía de Jesús, de sus superiores o de publicaciones representativas de la misma, y que puede ser presentado de manera que se suscite la impresión de que la Compañía de Jesús lo hace suyo? Me alegraría de que también en esto pudiéramos coincidir, pues solamente a afirmar y demostrar esto apunta nuestro informe.

El camino silogístico del informe Teologías Deicidas

En efecto, nuestra argumentación en el Informe Teologías deicidas puede reducirse a los siguientes silogismos:[59]

Primer silogismo

Mayor A: La Compañía de Jesús ha sido “fundada ante todo para atender principalmente a la defensa y propagación de la fe y al provecho de las almas en la vida y doctrina cristiana por medio de predicaciones públicas, lecciones y todo otro ministerio de la palabra de Dios, de ejercicios espirituales.”[60]

Menor A: Enseñar y difundir doctrinas erróneas o contrarias a la fe sería no solamente ajeno sino opuesto al fin de la Compañía.

Conclusión A: No se deben enseñar, aprobar ni recomendar como propias de la enseñanza de la Compañía doctrinas erróneas o contrarias a la fe.

Segundo silogismo

Mayor B: “Desde el fallecimiento del jesuita uruguayo Juan Luis Segundo, el 17 de enero de 1996, desbordando lo habitual en los elogios fúnebres, se manifestó el empeño de exaltar, junto con su persona, su pensamiento. Dado que están interviniendo en la recomendación de sus obras y de su enseñanza, personas, instituciones y publicaciones representativas de la Compañía de Jesús, se suscita la fundada impresión de que la Compañía misma asume, respalda y difunde como propias las doctrinas de Juan Luis Segundo.”[61]

Menor B: “Este informe crítico muestra que el pensamiento de Segundo se inscribe dentro de corrientes históricas del pensamiento naturalista cuyas categorías él ha aceptado y padecido pasivamente más que repensado, pero que no por eso deja de compartir y, en consecuencia, de difundir.”[62]

Conclusión B: “No conviene recomendar este pensamiento sin reservas a los fieles, a los jóvenes jesuitas en formación, desde instituciones educativas, revistas y personas del gobierno o de la formación de la Compañía de Jesús, y menos asumirlo como propio o representativo de la Compañía de Jesús.”[63] Ahora bien, el P. Félix Pastor deja pasar irrecusada, y creemos que por irrecusable, la Mayor B. Concede ampliamente los hechos en que se fundamenta la Menor B, aún cuando expresando reservas en relación con la persona de Juan Luis Segundo y sus intenciones, ámbito en el que ningún momento incursiona el informe por ser ajeno al asunto en cuestión.

Pero el P. Félix Alejandro Pastor niega lo que reconocen y aceptan como probado todos los demás críticos y comentaristas de la obra: que esos rasgos sean probatorios de la pertenencia del pensamiento de Juan Luis Segundo a las corrientes del pensamiento naturalista y niega asimismo que el paradigma de neo-gnóstico le sea aplicable a Segundo.

Este procedimiento se aparta, a nuestro parecer, de las leyes de la lógica, por lo que produce perplejidad, ya que equivale a negar la consecuencia lógica de las premisas.

A pesar de reconocer que todas estas afirmaciones y hechos son objetivos y son efectivamente rasgos del pensamiento de Juan Luis Segundo, niega la pertenencia del pensamiento de J. L. Segundo a las corrientes que un amplio acuerdo de serios pensadores elencados en nuestro informe y que hacemos gracia al lector de repetir aquí, reconoce como características de ellas. El P. Félix Pastor concede, por ejemplo, por un lado que “se puede constatar un parentesco con corrientes ‘progresistas’ del tipo de las teologías de la inmanencia.”[64] Afirma, con todo, por otro lado, que “todo ello no es suficiente para atribuir a J. L. Segundo la etiqueta de neognóstico, racionalista y modernista sic et simpliciter.”[65]

El neognosticismo del pensamiento de Juan Luis Segundo

Nosotros creemos haber demostrado en el Informe que se le aplica plane. En buena lógica, no pueden reconocerse los veintisiete hechos que reconoce el P. Félix Alejandro Pastor y a la vez negar la conclusión que de ellos lógicamente se desprende.

Pero negar o poner en duda, no es todavía refutar ni demostrar lo contrario. Todo el peso argumental del informe le brinda a esta proposición Menor B una demostración, que la generalidad de los comentaristas ha considerado concluyente. Por lo que, hasta que no sea seria y razonadamente refutada, exige que se deduzca de estas premisas, con fuerza lógica, la conclusión. Hay que reconocer que sería imposible demoler el edificio argumental del Informe Teologías Deicidas en el exiguo espacio de un artículo. Pero tampoco se puede dar por demolido si no se demuestra que sus argumentos no prueban la tesis expuesta silogísticamente y comprobada documentalmente en él.

Para mostrar aquí, una vez más, por qué se afirma que el pensamiento de Juan Luis Segundo es un pensamiento neo-gnóstico tendríamos que repetir aquí, lo cual es imposible, las pruebas y demostraciones que damos en nuestra obra.

Quizás, así me lo auguro, haya detrás de esta negación solamente una quaestio de nomine, una diversa manera de entender el término neo-gnosticismo, o la realidad que él designa. Pero es difícil creerlo ya que nuestro informe es explícito hasta la saciedad al respecto. Y en lo que pudiera quedarse corto, se remite a los autores que han señalado el fenómeno.

Recordaré aquí, con todo, dos pasajes donde explico en qué consiste ese neo-gnosticismo. Digo en el capítulo segundo dedicado a señalar los vicios en la argumentación lógica, teológica y escriturística del pensamiento de Segundo: “A esa tesitura intelectual de Segundo, característica de la ilustración y la modernidad, se debe que la Revelación dada por la Escritura y la Tradición no se consideren normativas, sino normadas, y por lo tanto, sometidas a un proceso de interpretación ideológico. Debido a lo mismo –como veremos en su lugar– de poco importa o vale la fe, si una interpretación o una ‘traducción’ no la hace inteligible, operativa y relevante. Esta virtualidad sustitutiva de una ‘teología’ que, con la pretensión de querer servir a la fe, se pone de hecho en lugar de la fe, haciéndola útil o aceptable, revela su condición de gnosis.”[66] Es decir, se trata de la sustitución de la fe por un saber, hecho que hemos señalado abundantemente a lo largo del informe. Pero especialmente en el capítulo séptimo y undécimo.

Reitero la descripción que ha hecho del método gnóstico de todos los tiempos Fr. M. J. Le Guillou O.P. en su obra El Misterio del Padre y es aplicable al espíritu neognóstico y modernista: “su excepcional gravedad se debe a su carácter insidiosamente equívoco: toma prestado de la fe su lenguaje y sus temas, para entenderlos a su manera”. De modo que el creyente inadvertido, prosigue Le Guillou, “experimenta un malestar; siente que algo no funciona, que los objetos de la fe están como deportados, descentrados en relación con la verdad orgánica del dogma, que por ello entran en contradicción unos con otros y que, en ese contexto, no se puede mantener la síntesis orgánica.”[67]

¿No se ve claro que es este hecho el que se refleja en los 27 puntos de coincidencia con el P. Félix Pastor que hemos registrado? Me inclino a creer que si, por un momento, el P. Pastor se olvidara del nombre del involucrado, reconocería fácilmente la pertenencia de ese tipo de pensamiento al naturalismo, al modernismo y al neo-gnosticismo plane, sic et simpliciter.

Colofón

El Informe Teologías Deicidas apunta a separar lo que en los elogios fúnebres y en las recomendaciones posteriores a la muerte de Juan Luis Segundo, por parte de algunas autoridades, revistas e instituciones de la Compañía no se distingue ni separa debidamente y en el artículo Arcani Disciplina vuelve, desgraciadamente, por momentos, a confundirse: la persona de un teólogo y los desvíos teológicos de una época, en los que dicho teólogo también incurre.

Con ese fin, el Informe repite de muchas maneras que los errores de Segundo no los ha inventado él, sino que es un repetidor de los comunes en las corrientes de pensamiento en las que navega. No son dañosos porque los diga él, sino por ser errores; los diga quien los diga.[68]

Nuestro informe, ya lo hemos dicho: “discierne el pensamiento de Segundo y lo explica ubicándolo en el marco histórico de las corrientes de pensamiento que han recibido el nombre de naturalismo, gnosis, secularismo, modernismo, etc.”[69]

El diálogo necesario y que quedaría pendiente sería precisamente el diálogo acerca de lo que el Informe llama “el contexto”. Que ese contexto se haya abordado por razones coyunturales a partir de su manifestación particular en la obra de Juan Luis Segundo, es algo circunstancial.

El diálogo que está pendiente es el diálogo acerca de las “Teologías deicidas” en general. Así lo plantea de entrada el Informe: “Una vez desaparecido Juan Luis Segundo, las ideas del tiempo lo sobrevivirán y seguirán difundiéndose por otros caminos y por medio de otros autores y pensadores. Si bien este informe se ocupa principalmente de Juan Luis Segundo, pues ha tenido que salir al cruce de los intentos de difundir indiscriminadamente su pensamiento, su intención es identificar esos errores, más allá de su circunstancial divulgador y más allá de la ocasional necesidad de ocuparse de él. Este informe no surge del mero afán de señalar errores, sino que apunta a despejar obstáculos en el proceso de búsqueda de la verdad y de la superación positiva de la modernidad y de la posmodernidad.”[70]

Lo que sucede con los “contextos” es que para tratar de ellos hay que internarse autocríticamente en la zona de las categorías mentales y de los presupuestos del discurso habitual. Y eso exige repensar los principios comúnmente aceptados del discurso. Lo que se observa en la teología contemporánea puede comprenderse como un epifenómeno de un proceso más amplio. Martín Buber lo detectaba en el pensamiento occidental moderno acerca de Dios, cuando señalaba que los pensadores “ofrecen a la humanidad su propio sistema en lugar de Dios… reemplazan al Dios vivo por la imagen de las imágenes, la idea, se alejan de Él y alejan de Él al resto de nosotros”. Convierten a Dios, dice Buber, en “un tema entre otros temas sin tratar realmente de Él.”[71] Al mismo hecho apunta Augusto del Noce cuando habla de teólogos “resignados a una era postcristiana” que “producen una teología eutanásica”, y deplora “estos discursos de los teólogos que parecen no tener ya más utilidad que mantener la importancia de los teólogos en un mundo en que ya nadie cree en Dios” o cuando prevé que ciertos rumbos “significan la extinción de la teología a corto plazo.”[72]

¿A dónde nos conduce por ejemplo, en relación a la urgencia de una teología, o si se prefiere llamarle así, de un discurso teológico que muestre el rostro verdadero de Dios autorevelado a los hombres, una división de ‘las teologías’ es decir, al parecer de las múltiples posibles, en teologías de la inmanencia y de la trascendencia? ¿No nos conduce a esa zona que deplora Augusto del Noce?

Es positivo, por lo tanto, que se haya iniciado, aunque muy modestamente, este diálogo empeñado en la búsqueda sincera y desapasionada de la verdad en estos asuntos. Pensábamos que sería el comienzo del intercambio que deseaba el Padre General de la Compañía de Jesús, Peter Hans Kolvenbach cuando me incitó publicar mi “evaluación de la obra de Segundo, participando así en el diálogo teológico y contribuyendo a la formación de la mentalidad de los cristianos y, en particular, de los miembros de la Compañía”.

La importancia que le han concedido al Informe Teologías Deicidas observadores tan atentos y estudiosos del pensamiento teológico latinoamericano como son los Padres Miguel Antonio Barriola y el Padre Félix Alejandro Pastor, así como numerosos reseñistas y comentadores en Europa y América, confirma el acierto de la recomendación del Padre General.

Abstract

The author dialogues with Fr. Félix Alejandro Pastor S.J. concerning a book and two articles. The book is by the author of the article Father Horacio Bojorge and is titled: “Teologías Deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto” (Deicide [God killing] theologies: the thought of Juan Luis Segundo in its context). The first article is by Father Pastor and is titled: Arcani disciplina – Sobre el pensamiento teológico de Juan Luis Segundo[73] The second article is by Father Dr. Miguel Antonio Barriola, ¿Arcani Disciplina o Teología Deicida? Terciando en un diálogo entre jesuitas?[74] It offers a critique of Fr. Pastor’s article. The Author points out the fact that Fr. Pastor generally agrees with his evaluation of the thought of Juan Luis Segundo. Pastor affirms, recognizes or concedes many of the author’s observations concerning the theological thought of Juan Luis Segundo. In effect Pastor’s evaluation supports the author’s thesis that “institutions, publications, and spokesmen for the Society of Jesus should not recommend unreservedly Segundo’s works to the faithful. Neither should they present the works of Segundo as representative of the Society of Jesus. Nor should they give the impression that the Society accepts unqualifiedly his writings as they stand”. It is positive that a dialogue has been begun about this matter. What remains to be discussed is the matter of the “God killing theologies” in general. Lighthouses and warning lights need to be placed on the rocks where various theological endeavours have floundered. These theological enterprises have not been able to successfully navigate the uncharted waters of the so-called modern and postmodern paradigms.

Resumé

L’Auteur dialogue avec le Père F. Pastor à propos d’un livre et deux articles. Le livre de l’auteur s’intitule Théologies Déicides. La pensée de Juan Luis Segundo dans son contexte. Le premier article est celui du Père Pastor a pour titre: Arcani disciplina – Sur la pensée théologique de Juan Luis Segundo.[75] Le second article, critique vis á vis de celui du P. Pastor appartient au Père Dr. Miguel Antonio Barriola ¿Arcani Disciplina” ou Théologie Déicide? Une intervention dans un dialogue entre jésuites.[76]

L’Auteur signale le fait que le Père Pastor coïncide largement avec lui dans ses appréciations au sujet de la pensée de Juan Luis Segundo. Ces traits de la pensée théologique de Juan Luis Segundo que le Père Pastor affirme, reconnaît ou concède, sont suffisants pour prouver la thèse de Théologies Déicides: Il n’est pas conseillé que les institutions, publications et autorités représentatives de la Compagnie de Jésus recommandent sans réserves cette pensée théologique aux fidèles croyants. Il correspond encore moins de l’assumer comme propre ou représentative de la Compagnie de Jésus. Il est même nécessaire de ne pas prêter fondement à la conviction qu’elle est assumée comme telle.

Il est positif que le dialogue sur ce sujet ait commencé. Le dialogue qui demeure en suspens est celui sur les Théologies Déicides en général afin d’éliminer les obstacles dans lesquels ont sombré divers essais théologiques qui n’ont pas réussi à surmonter positivement les ainsi appelés “paradigmes” de la modernité et post-modernité.

Apéndice I

La publicación de este artículo fue denegada por dos revistas jesuitas: Gregorianum y Stromata.

El director de la revista Gregorianum, Padre Paul Gilbert, se negó a publicar esta respuesta en las mismas páginas donde el Padre Félix Alejandro Pastor publicó sus críticas. Aparte de reconocerle al autor un elemental derecho de réplica, habría sido un signo de apertura a una instancia del diálogo que, sobre este tema, propicia el mismo Padre General de la Compañía de Jesús, Peter Hans Kolvenbach.

Este artículo esperó también dos años en el consejo de redacción de la revista Stromata, que dirige el Padre Jorge Roberto Seibold y es el órgano de las Facultades de Filosofía y Teología del Área San Miguel de la Universidad del Salvador, hogar académico del autor. Pero a pesar de haberlo reelaborado a su pedido y vuelto a presentar, el autor aún aguarda una respuesta.

Por todo ello, el autor agradece a la redacción de Gladius la puerta que le abrió donde las que deberían abrírsele en justicia se le cerraban. Se trata, por lo tanto, de una nueva versión totalmente reelaborada de la que se presentó originalmente a Gregorianum y que se ha ido afinando de negativa en negativa.

Con esto el autor da por terminado su intento de entablar el diálogo que deseaba el Padre General de la Compañía de Jesús y que le encomendó al recomendarle la publicación de su estudio sobre el pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto.[77]


[1] Gregorianum 83, 3; 2002; pp. 545-558. El texto puede verse también en Internet. [Los sitios citados el el original de este artículo ya no existen, pero se puede ubicar el material usando el título correspondiente en Google o algún otro buscador similar.]

[2] Editorial Encuentro, Madrid 2000, p. 380

[3] Arcani Disciplina, p. 546.

[4] El Informe Teologías Deicidas ha merecido también la atención de otros hermanos de Orden: José María Carreras S. J. en: Revista Teológica Limense, Vol. XXXV; 2001, Nº 1, pp. 120-123. Véase también en: Gladius nº 51, agosto del 2001, pp.187-189; Gabriel Verd S. J., en: Archivo Teológico Granadino, vol. 64; 2001; pp. 420-421; Alfredo Sáenz, S.J. en: Gladius; Buenos Aires; Año 19, Nº 52; 25 Dic 2001, pp. 198-201; Vincent John Capuano, S. J. en Internet.

Teologías Deicidas ha sido también objeto de otras reseñas: Antonio Caponnetto, en Cabildo (Buenos Aires) 3ª Época, Año II, Nº 13, Febrero 2001, p. 34; Luis Roldán en Panorama Católico; Buenos Aires; Año I, Marzo 2001, Nº 12, p. 14; J. M. Ozaeta, en: La Ciudad de Dios, Vol. CCXIV; 2001; Nº 1, p. 12; Francisco José Fernández de la Cigoña, en: Verbo; Madrid, Agosto-Septiembre-Octubre 2001, Nº 397-398, pp. 766-772; Miguel Antonio Barriola, en: Soleriana; Revista de la Facultad de Teología del Uruguay ‘Mons. Mariano Soler’, Montevideo, Año XXVII, Nº 18, 2002/2, Julio-Diciembre, pp. 263 -269; Rodrigo Muñoz, en Scripta Theologica 34, 2002/1, pp. 419–420; Eudaldo Forment, en: Espíritu, Cuadernos del Instituto Filosófico de Balmesiana, Barcelona, LI 2002, p. 172; Antonio Bonzani, para Internet; Miguel de Santiago (Redactor Jefe) en: Ecclesia, Nº 3124, 26 de octubre de 2002, p. 14; Joachim González-Llanos, en: Temes d’Avui, 2003 Nº 13, pp. 120-121.

[5] Carta del P. Gral. Peter Hans Kolvenbach del 7 de mayo de 1997. En esta carta, el Padre General agrega a continuación su propio aporte inaugural del diálogo teológico que él propicia, aventurando la hipótesis de que el pensamiento teológico de Juan Luis Segundo tiene que ver con la acedia: “Sería quizás una aplicación particular de los análisis que hace en su obra En mi sed me dieron vinagre: la civilización de la acedia que acabo de recibir”. Debo confesar que me tomó de sorpresa esta perspectiva que me abrían las palabras del Padre General y que siguen pareciéndome muy iluminadoras.

[6] Arcani Disciplina, p. 555.

[7] Arcani Disciplina, p. 551, nota 35.

[8] Teologías Deicidas, p. 17.

[9] El P. Félix A. Pastor me obliga a distinguir su afirmación, que no puedo dejar pasar sin una precisión esencial: nuestra crítica no está determinada por la categoría política de izquierda o derecha, sino por lo que puede haber en un pensamiento teológico de más o menos fiel a la fe y a la doctrina de la fe, o en lo que puede incurrir en naturalismo, racionalismo, modernismo, neognosticismo, etc. Recuso por lo tanto el término usado por el P. Félix A. Pastor.

[10] El neognosticismo no es un paradigma, es decir un esquema mental subjetivo mediante el cual se interpreta la realidad. Es algo mucho más grave, es un hecho que han señalado y descrito numerosos autores como Hans Urs von Balthasar, M.J. Le Guillou, Augusto del Noce, André Manaranche y otros autores referidos en mi estudio. No se trata pues de un teorema sino de una mostración o señalación de un hecho presente en el pensamiento de Juan Luis Segundo.

[11] Arcani Disciplina, p. 546.

[12] Arcani Disciplina, p. 551.

[13] Arcani Disciplina, p. 551.

[14] Uno de mis dichos que pudo interpretar en ese sentido el P. Pastor es el siguiente: “El pensamiento de este autor merece por eso objeciones que hacen aconsejable medir los elogios exagerados que algunos le tributan”. Digo esto en Teologías Deicidas, p. 13 refiriéndome a los vertidos por muchos de los autores citados en la primera nota y en particular en atención a los que vertiera Armando Raffo, en ese momento Provincial en Uruguay, en su artículo: Juan Luis Segundo: La Espiritualidad como profundidad de la Teología publicado en CIS, revista publicada por el Secretariatus Spiritualitatis Ignatianae, Roma 27-2; 1996, Nº 82, pp. 43-45, que por provenir de un Instituto instalado en la Curia generalicia de la Compañía es un órgano que puede ser considerado oficial u oficioso de la misma. En la Conclusión de mi libro vuelvo sobre esas exageraciones y muestro por qué lo son.

[15] He aquí el contexto que lo demuestra: “La necesidad de señalar los reparos que impone el pensamiento de Juan Luis Segundo surge también, en buena medida, de la conveniencia de evitar que sus buenas intenciones y sus aportes naufraguen en el coro obsecuente de los elogios. Como ha dicho uno de sus críticos más respetuosos e inteligentes: ‘pienso que la preocupación por los pobres no me obliga a aceptar todos los métodos y conclusiones de Segundo. Es solamente por medio del diálogo y de la crítica que su teología evitará convertirse en una reflexión solitaria, estéril y facciosa’ “ (Teologías Deicidas, p. 17 y nota 8).

[16] Miembro de la Pontificia Comisión Bíblica desde 2001, es Doctor en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico (1975), Licenciado en Teología por la Pontificia UniversidAd Gregoriana (1959), Miembro fundador del Instituto Teológico del Uruguay (1963) y, desde entonces hasta 1991, profesor de filosofía, teología y Sagrada Escritura en el mismo Instituto, Enviado por el Episcopado Uruguayo a la III Reunión General del CELAM en Puebla (1979). A partir de 1975 es profesor de Filosofía y Sagrada Escritura en el Seminario Mayor de Córdoba (Argentina).

[17] Publicado en Gladius; Buenos Aires; 21; Pascua 2004, Nº 59, pp. 27-53; se encuentra también en Internet. La cita original se refiere a un sitio que ya no existe pero el material citado puede ser hallado usando Google o algún otro buscador similar.

[18] ¿Exégesis liberadora? en: Perspectiva Teológica, Sâo Leopoldo, 10;1978, pp. 97-137. Este artículo es una crítica a varios puntos del libro de Segundo La Liberación de la teología; Buenos Aires – México 1974.

El exegeta en la Iglesia, ponencia ante la Asamblea de Biblistas latinoamericanos, Bogotá, marzo de 1977, publicada en: Tierra Nueva, Bogotá, VII, pp. 24-46. En esta ponencia, Barriola pasa revista a otros aspectos de La Liberación de la Teología de Segundo.

La Teología de la Liberación según algunos de sus principales expositores, ponencia tenida en los “Cursos de Teología Católica” de la Universidad Católica Argentina en 1984; publicada en: AA.VV., La Teología de la Liberación y el Marxismo, Buenos Aires;1985; pp. 135-166. Jesús, los pobres y los otros en: Seminarium, XXVI, Nova Series;1986, pp. 606-624. Amor y conflicto, ponencia en el Congreso sobre: De la ‘Libertatis Nuntius’ a la ‘Libertatis conscientia’, Caracas, febrero de 1988, publicada en Tierra Nueva, Bogotá XVII;1988; pp. 31-40 y 5-36: XVIII;1989; pp. 5-26. Republicada en: Seminario sobre la Libertatis Nuntius y la Libertatis Conscientia – La Teología de la liberación a la luz del Magisterio, Bogotá – Caracas;1988; pp. 109-166. Jesús, los pobres y los otros en Tierra Nueva, Bogotá, XVIII;1989; Nº 70, pp. 24-49 y Nº 71, pp. 47-61; XIX (1989): Nº 72 (1990), pp. 5-19; Nº 73, pp. 54-82; Nº 74, pp. 5-14. Es una versión muy ampliada del artículo anteriormente citado, aparecido en Seminarium, reflejando la materia del curso sobre el mismo tema, dictado por el Padre Miguel A. Barriola en la Pontificia Universidad Gregoriana (marzo-abril de 1988), con el título: La exégesis de los teólogos de la liberación. Barriola respondió extensa y pormenorizadamente a la obra de Juan Luis Segundo: Teología de la liberación. Respuesta al Cardenal Ratzinger (Ed. Cristiandad, Madrid 1985), con un libro: Fieles al Papa desde América Latina. Otra respuesta al Cardenal Ratzinger, editado por el Instituto Teológico del Uruguay Mons. Mariano Soler, Montevideo, 1987.

[19] Arcani Disciplina pp. 551.

[20] Teologías Deicidas, p. 13. Un pensamiento teológico en el que se reconocen tantas y tan graves tachas, no es apropiado para alcanzar el fin de la Compañía ni conviene que sea recomendado por sus autoridades, instituciones y publicaciones. La Compañía ha sido “fundada ante todo para atender principalmente a la defensa y propagación de la fe y al provecho de las almas en la vida y doctrina cristiana por medio de predicaciones públicas, lecciones, y todo otro ministerio de la palabra de Dios, de ejercicios espirituales” (Fórmula del Instituto, Julio III, Letras Apostólicas Exposcit debitum, 21 de julio de 1550). Véanse también las Normas Complementarias de las Constituciones de la Compañía de Jesús: 99,1; 101; 103,1. La transmisión y la enseñanza de la verdad es un asunto de justicia. Y cuando se trata de la verdad revelada es un asunto de “fe y justicia” a la vez. Prioritario por lo tanto para todos los jesuitas (Normas Complementarias 4, 1; 245,2)

[21] Comentando el dicho del Padre Félix A. Pastor “Desde el punto de vista doctrinal Bojorge puede tener razón. Pero Segundo tiene atenuantes que permiten ver su posición de forma menos drástica y más inteligible, desde el punto de vista humano y cristiano, para no infligirle una condenación severa y sin apelación” (Arcani Disciplina pp. 550-551 y n. 35), el Padre Miguel A. Barriola observa: “En el fondo se está bendiciendo un talante que, en pro de un buen objetivo, justificó cualquier medio. Marx no habría sido más que un estandarte y no importaría que el ‘punto de vista doctrinal’ haya quedado descalabrado. El supremo valor sería actuar (de cualquier modo) orientados por un ‘punto de vista humano y cristiano” (Miguel Antonio Barriola, art. cit. p. 39).

[22] Arcani Disciplina, p. 547, último párrafo.

[23] No se ve claro cómo esa “teología inmanentista que propone un mesianismo intra-histórico y un inmanentismo salvífico” pueda seguirse considerando “católica” en sentido estricto.

[24] Arcani Disciplina, p. 547, último párrafo.

[25] Arcani Disciplina, p. 547, nota 17.

[26] Arcani Disciplina, p. 554, nota 58. Aunque el informe recoge dichos del mismo Juan Luis Segundo declarándose “un hereje descarado” (Teologías Deicidas, 329 y nota 2), intencionadamente prescinde de si hubo herejía subjetiva. Investiga sólo la doctrinal. Y aunque señala las facetas de su pensamiento opuestas al Magisterio, a la doctrina de la fe y a la revelación, no es necesario para sus fines entrar en la conciencia subjetiva de un respetado hermano de Orden, ni atacar su persona. Se dice explícitamente en la Conclusión “Amicus Plato, magis amica veritas” (Teologías Deicidas, 336). No es necesaria la herejía subjetiva para que un pensamiento erróneo sea ruinoso para la fe. Es incluso más fácil engañarse con errores de maestros que no se han apartado o no han sido apartados de la comunión eclesial.

[27] Arcani Disciplina, p. 549, nota 27.

[28] Arcani Disciplina, p. 550, nota 32; da la impresión que esta concesión tiende más bien a restar gravedad a su adhesión contumaz al marxismo, a pesar y en contra de la Libertatis Nuntius. Pero aquí como en otros puntos, Arcani Disciplina esboza una defensa de la persona o las intenciones personales de Juan Luis Segundo, que el Informe deja explícitamente fuera de discusión.

[29] Arcani Disciplina, p. 551, nota 39.

[30] Hablar de “cristiandad histórica” es un eufemismo atenuador. No da razón del uso real de Segundo que, como demuestra el Informe, saca argumento de la deformación contra la forma y del abuso contra el uso.

[31] Arcani Disciplina, p. 548, nota 24.

[32] Arcani Disciplina, p. 553. Es más grave el pecado directo contra la Caridad que el pecado contra la Fe. Nuevamente Arcani Disciplina se explaya en una evaluación moral de Juan Luis Segundo de la que el estudio Teologías Deicidas ha querido prescindir a propósito, precisamente porque enturbia la discusión de la verdad de las doctrinas y de sus reales consecuencias pastorales.

[33] Arcani Disciplina, p. 548, nota 24.

[34] Como se señala en Teologías Deicidas, p. 307; Arcani Disciplina p. 554, nota 54. El P. Félix Alejandro Pastor omite nombrar a otros: G. Moran, H. Küng.

[35] Arcani Disciplina, p. 551, párrafo 2 y nota 36.

[36] Como se señala en Teologías Deicidas, 310; Arcani Disciplina 554, nota 54.

[37] Arcani Disciplina, p. 554, nota 54. El P. Félix Alejandro Pastor se limita a comprobar un déficit en el plano intelectual. El Informe tiende a señalar la gravedad de la prescindencia del Espíritu Santo en la espiritualidad, en la práctica y en la exposición de la doctrina, reflejando una ausencia de vinculación religiosa. Si en los fieles comunes la ignorancia doctrinal acerca del Espíritu Santo no implica necesariamente que no lo tengan en cuenta en su vida religiosa, sino simplemente que no saben dar razón de lo que viven, en cambio, la ceguera teológica que comprueba el P. Félix Alejandro Pastor refleja una fe “terciada”, o más propiamente una reducción gnóstica del vínculo religioso, cuyas lamentables consecuencias en pastoral, vida espiritual y eclesial son comprobables.

[38] Arcani Disciplina, p. 554, nota 54.

[39] Arcani Disciplina, p. 555, nota 60.

[40] Arcani Disciplina, p. 555, nota 60. Aunque descuenta enseguida: “No creo que hoy sus escritos arruinen la fe de nadie, a no ser del que ya la tenga arruinada” (Arcani Disciplina p. 555, nota 60). No se entiende por qué ciertos libros que contienen errores ruinosos para los creyentes, pasados algunos años ya no sean dañosos hoy. Un error no es ruinoso para la fe por ser más o menos actual sino por ser error contrario a la revelación, a la fe, a la doctrina. Por lo tanto no deja de ser ruinoso con el paso del tiempo. Los errores de Segundo no son dañosos por ser de él, sino por ser errores, los diga quien los diga. Esta convicción es un pilar del informe Teologías Deicidas.

[41] Arcani Disciplina, p. 555, nota 60. El P. Pastor acepta la objetividad de señalaciones de errores muy graves y serios reparos por parte de esos autores. Omite enumerar otros que cita el Informe: J.M. Carreras, J.P. Galvin, E. Laje, D. McCann, B. Mondin, C. Pozo, C. Saraza, J.R. Stumme, J. Zimbelmann.

[42] Arcani Disciplina, p. 555, nota 60.

[43] Plausible es usado por el Padre Félix A. Pastor, aquí y en otro lugar, al parecer, en el sentido de posible y no en el sentido propio del término: “digno o merecedor de aplauso; atendible, admisible, recomendable” (Diccionario de la Real Academia Española). En este sentido propio no concederíamos nunca que el pensamiento de Segundo es plausible, es decir digno de aplauso. Nuestro informe muestra todo lo contrario.

[44] Arcani Disciplina, p. 548.

[45] Arcani Disciplina, p. 556, nota 64.

[46] En mi informe he mostrado más, pero el P. Félix A. Pastor no va tan lejos en su concesión en este punto. He mostrado que Segundo, en realidad no yuxtapone, sino que subordina la fe a la razón, al modo modernista, naturalista y neognóstico. Y lo mismo muestra el Padre Miguel A. Barriola en su artículo citado: “Haciendo una concesión a Bojorge, admitiría Pastor una aproximación de Segundo a un paradigma de ‘yuxtaposición entre el pensamiento moderno y la doctrina católica’, negándose a ver en dicho autor un paradigma de subordinación de la fe a la pura razón crítica (“Arcani…” 548). Suponiendo, no concediendo, que así sea, yuxtaponer significa que, al menos, se percibe cierta compatibilidad entre una y otra perspectiva. Y por cierto que Segundo creía captar una armonía entre ambas. En realidad no es así, cuando se ve que Segundo dirige sus loas invariablemente al pensamiento moderno y todos los denuestos a la propia fe. (…) Más que coexistencia pacífica de los panoramas diferentes, se da en los hechos el sojuzgamiento de la fe ‘de ayer’ (eq. “inútil”) al ‘hoy’ cambiante” (M. A. Barriola, Art. cit. pp. 32-33).

[47] Arcani Disciplina, p. 556, nota 63. J. P. Galvin usa términos más severos que el de diletantismo cuando comprueba el falseamiento de textos de la Escritura y la incompetencia escriturística de Segundo.

[48] “Sufre” parece querer decir aquí “incurre en”.

[49] Arcani Disciplina, p.553-554.

[50] Arcani Disciplina, p.556, pár. 1.

[51] Arcani Disciplina, p.552, pár. 1.

[52] Arcani Disciplina, p.552, nota 42.

[53] Arcani Disciplina, p.556, pár. 1.

[54] Arcani Disciplina, p.552, nota 42.

[55] Arcani Disciplina, p.550, nota 34

[56] Arcani Disciplina, p.550, nota 34.

[57] Arcani Disciplina, p.551, nota 36.

[58] Dice textualmente el Informe: “No se desconocen tampoco sus buenas intenciones. Pero ellas no bastan para servir a la verdad. Como la corriente gnóstica en la que se inscribe, también Segundo pretende ayudar al creyente que se encuentra en dificultades con su fe, llevar el mensaje a los ateos y tomar en serio la historia y el mundo contemporáneo sin condenas ni ruptura del diálogo. Pero ese esfuerzo gnóstico se hace a costa de la fe, y su apologética termina volviéndose contra el creyente. Este informe recoge las voces de serios pensadores que muestran cómo Juan Luis Segundo, al igual que tantos otros intentos gnósticos de salvataje de los creyentes en crisis, y en su diálogo lleno de simpatía con los ateos, les ha arrojado, con toda buena voluntad, un ‘salvavidas de plomo’. Y muestra también que, si bien Segundo intenta ser justo y abierto a los valores de la modernidad, no lo es por igual con el concreto pueblo de Dios que no tiene dificultades con su fe” (Teologías Deicidas, p. 14).

[59] Con lo cual queda demostrado que no se trata de un teorema, como afirma el P. Félix Alejandro Pastor en Arcani Disciplina p. 546, pár. 2; p.551, pár. 3 y notas 37-38.

[60] Fórmula del Instituto, Julio III, Letras Apostólicas Exposcit debitum.

[61] La Mayor B es un hecho que queda probado con documentos en Teologías Deicidas, p. 13, nota 1, p. 20.

[62] Teologías Deicidas, p. 13. Es lo que muestra todo el Informe Teologías Deicidas y lo que concede el P. Félix Pastor en las 27 proposiciones que elencamos.

[63] Teologías Deicidas, p. 13.

[64] Sobre la clasificación de las teologías en teologías de la inmamencia y de la trascendencia, habría que discutir en qué sentido podrían llamarse todavía católicas las teologías de la inmanencia que sacrifiquen la trascendencia.

[65] Arcani Disciplina, 556 párr. 2.

[66] Teologías Deicidas, 66.

[67] Citado en Teologías Deicidas, p. 48 y nota 8.

[68] “La obra de Juan Luis Segundo difunde, […] doctrinas y posturas teológicas, actitudes espirituales y religiosas […] de las que, más que creador, fue repetidor, reelaborador y divulgador. Aunque más que portador de las mismas fue a menudo conducido por ellas, la reformulación que les dio y la aplicación a situaciones concretas, pudo hacerlas aparecer novedosas u originales en su momento. Pero Juan Luis Segundo no fue el creador de la mayoría de ellas, sino que las tomó prestadas y las compartió con las corrientes de pensamiento gnóstico en las que navegó y cuyos autores inspiraron su reflexión: naturalismo, modernismo, existencialismo, teología de la muerte de Dios, las así llamadas teologías progresista, secularista, política, de la esperanza, la de la liberación proclive al marxismo. Juan Luis Segundo comparte sus rasgos: inmanentismo, antropocentrismo, adoración de la Historia, descuido de los contenidos de la Revelación, cambio del Objeto formal de la fe por enunciables, olvido de la Tradición, manejo a veces desaprensivo del método teológico y arbitrario de la Escritura, distancia crítica e indócil ante el Magisterio, etc. El pensamiento de Juan Luis Segundo está marcado muy especialmente por el lenguaje, las categorías y los planteos propios del diálogo marxistas-cristianos y de los cristianos por el socialismo” (Teologías Deicidas, p. 16).

[69] Teologías Deicidas, p. 15.

[70] Teologías Deicidas, p. 17.

[71] Martin Buber, El Eclipse de Dios, Ed. Galatea-Nueva Visión, Buenos Aires; 1955, pp. 46-47.

[72] Augusto del Noce, Teología della Secolarizzazione e Filosofía en Archivio di Filosofía 1974.

[73] Secret discipline. On the thought of Juan Luis Segundo, Gregorianum 83,3; 2002, pp. 545-558.

[74] ¿Arcani Discipline or Deicide Theology? Entering in a dialog between Jesuits; publ. Editorial Gladius; Buenos Aires; 21; Pascua 2004; Nº 59, pp. 27-53.

[75] Gregorianum 83,3; 2002, p. 545-558.

[76] Revista Gladius; Buenos Aires; 21 Pascua 2004; Nº 59, pp. 27-53.

[77] Artículo publicado previamente en la Revista Gladius, Vol. 23; 2005, número 62, pp. 93-113.