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Conferencia Episcopal del Uruguay

En la reciente Asamblea de la Conferencia Episcopal del Uruguay los Obispos reiteraron los criterios ya manifestados en su Documento Pastoral con pautas para el discernimiento político, emitido en abril, en especial el respeto mutuo que debe prevalecer en este tiempo electoral:

“12. Siendo muy importante el discernimiento comunitario, sin embargo, la Iglesia no realiza una propuesta política de tipo partidario, ni avala ninguna en especial. A partir de la reflexión y discernimiento que realizamos en Iglesia, corresponde a cada cristiano el deber ineludible de tomar en conciencia sus propias decisiones político-partidarias.”

“13. La comunidad eclesial es plural en lo político-partidario, por lo que el respeto y enriquecimiento mutuo deben ser el modo específico de encarar este tema. Por lo mismo, ningún cristiano puede reivindicar su postura como la única evangélica”.

Si bien “a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia,”[1] nos recuerda la Congregación para la Doctrina de la Fe que “la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral.[2]

Por consultas que se formulan al respecto, es oportuno repasar la síntesis de los criterios de discernimiento propuestos por la Conferencia Episcopal en su Documento Pastoral del 28 de abril pasado:

Síntesis de los criterios de discernimiento propuestos

Siempre con una perspectiva de continuidad y de largo plazo, ya que la decisión electoral se ubica siempre en un “antes-durante-después” de la propia elección:

“1. El respeto por las personas debe ser siempre un criterio fundamental en nuestro actuar y en nuestro juicio, rechazando la tentación de justificar u obtener eficacia a cualquier precio.”

“2. Juzgar con sentido crítico las políticas concretas por su manera de encarar el problema global de la vida humana en el Uruguay de hoy, atendiendo especialmente a la defensa del derecho de todo ser humano a la vida, desde la concepción, pasando por todas las etapas de su desarrollo, hasta la muerte natural.”

“3. En las decisiones, cuidar no sólo los propios intereses sino principalmente los intereses de los más vulnerables.”

“4. Poner como condición necesaria de nuestro apoyo a las distintas propuestas la defensa de la familia basada en el matrimonio estable de un varón y una mujer y la coherencia de esas propuestas con la consecuente visión de la sexualidad humana y su significado. Reclamar la plena y real libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos.”

“5. Frente a las propuestas económicas, debemos asumir las perspectivas que incluyan una creciente redistribución de la riqueza.”

“6. En los programas, las prácticas y las expresiones de los partidos políticos y de cada uno de nosotros, debemos construir y defender el pluralismo, a la vez que defender y promover los valores básicos e irrenunciables de la persona humana.”


[1] Constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, numeral 43.

[2] Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política. Nota de Fe y Razón: Este importante párrafo –destacado por Fe y Razón en negritas– no figuraba en el Comunicado de Prensa difundido inmediatamente después de la última Asamblea de la CEU, llevada a cabo este mes. Cabe suponer que fue agregado la semana pasada en respuesta a las consultas mencionadas en el párrafo siguiente.