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Vittorio Messori

[…] Pero, para volver a la perspectiva católica, hay un aspecto que parece ocultarse a los observadores: Internet ha favorecido un impetuoso retorno a una “ciencia” que parecía olvidada en la Iglesia misma, aunque desde los inicios había tenido una parte grande en la evangelización. Hablamos de la apologética, entendida como defensa del acuerdo entre fe y razón, entre historia y Biblia, entre Iglesia y Evangelio. Después del Vaticano II habían desaparecido, en los mismos seminarios, los viejos manuales apologéticos, juzgados inútiles en un mundo donde la verdad de la fe se habría de testimoniar con el compromiso social y no con las demostraciones lógicas e históricas. En realidad también éstas eran—y son más que nunca— necesarias y a su redescubrimiento ha dado un gran incremento la Red. Aquí, de hecho, muchos sitios, blogs y foros están dedicados a la demolición de las bases históricas de las Escrituras y a la polémica sobre la historia de la Iglesia. Se va desde estudios universitarios hasta disparos del Bar Sport, desde críticas insidiosas hasta maldiciones triviales. Es un hecho que, indignados, los internautas católicos (clérigos y laicos, éstos en gran número) han reaccionado, desempolvando los textos apologéticos para replicar al viejo pero siempre relanzado elenco de acusaciones: el Evangelio como mito oriental, los milagros como supersticiones, Galileo, la Inquisición, las Cruzadas, la masacre de los cátaros, la noche de San Bartolomé, la conquista de América, la condición de la mujer, la simonía, las relaciones entre el catolicismo y los totalitarismos…

Y así sucesivamente, desplegando el rosario habitual, pero que ahora tiene una nueva y extraordinaria visibilidad. Hierve, en la web, la defensa del acuerdo entre fe y razón, entre fe e historia: un relanzamiento del cual se complace Joseph Ratzinger, quien justamente a estos temas ha dedicado la vida, primero como profesor, después como Prefecto del ex Santo Oficio, finalmente como Pastor de la Iglesia universal. […] [1]


[1] Traducción del original en italiano por Daniel Iglesias Grèzes.