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Daniel Iglesias Grèzes

“Casi cada vez que el Corán se refiere a Jesús, lo que hace alrededor de una docena de veces, se opoñe señaladamente a la visión cristiana según la cual Cristo es Uno de la Trinidad. Peor, según la presentación de la visión cristiana de la Trinidad hecha por el Corán, esta última está compuesta por Dios, Cristo y María.” [1]

“En la perspectiva radicalmente simple del Corán es suficiente para el fiel musulmán saber sobre Jesús que él nunca pensó que él era Dios o que María era Dios. El fiel musulmán debe vivir en la creencia de que Dios, Jesús y María son la Trinidad cristiana. Esto, si fuera verdad, seguramente equivaldría a un craso politeísmo, que los cristianos abominarían no menos que lo que lo hacen los musulmanes. Pero el Corán no deja ninguna duda de que ésa es la visión cristiana y de que tal visión, y por lo tanto los cristianos y el cristianismo, debería ser deplorada y enfrentada resueltamente. No hay espacio allí para un diálogo, para un mejor entendimiento. Para el musulmán el Corán es la última palabra de Dios al hombre.”[2]

Stanley Jaki alude aquí a estos textos del Corán:

“No creen, en realidad, quienes dicen: “Alá es el Ungido, hijo de María”, siendo así que el mismo Ungido ha dicho: “¡Hijos de Israel, servid a Alá, mi Señor y Señor vuestro!”. Alá veda el Jardín a quien asocia a Alá. Su morada será el Fuego. Los impíos no tendrán quien les auxilie. No creen, en realidad, quienes dicen: “Alá es el tercero de tres”. No hay ningún otro dios que Dios Uno y, si no paran de decir eso, un castigo doloroso alcanzará a quienes de ellos no crean. ¿No se volverán a Alá pidiéndole, perdón? Alá es indulgente, misericordioso. El Ungido, hijo de María, no es sino un enviado, antes del cual han pasado otros enviados, y su madre, veraz. Ambos tomaban alimentos. ¡Mira cómo les explicamos los signos! ¡Y mira cómo son desviados!”[3]

“Y cuando dijo Alá: “¡Jesús, hijo de María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: ‘¡Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de tomar a Alá!’?”. Dijo: “¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas.”[4]

Aquí se plantea un problema insoluble para la fe musulmana. Para comprender esto se debe tener muy presente que la fe musulmana en el origen divino del Corán es muy diferente de la fe cristiana en la inspiración divina de la Biblia.

El cristiano cree que la Biblia es a la vez obra de Dios y obra de hombres. Dios es el autor principal de la Biblia, pero la Biblia fue escrita por hombres inspirados por Dios, que actuaron como verdaderos autores humanos, cada uno de ellos con su vocabulario y estilo propios. El cristiano no concibe la inspiración bíblica como el mero dictado de un texto celestial ni como una suerte de trance espiritista, sino como una iluminación divina de la mente del hagiógrafo, que capacita a éste para transmitir por escrito la palabra revelada por Dios a los hombres para su salvación. Esa transmisión utiliza diversos géneros literarios y la cultura propia de la época de cada autor sagrado, los que deben ser tenidos en cuenta para la correcta interpretación del texto sagrado.

Según la fe musulmana, en cambio, el Corán es una obra exclusivamente divina, sin ningún autor humano; se trataría de la transcripción exacta de las mismísimas palabras reveladas por Dios a Mahoma en árabe, por medio del ángel Gabriel. Por eso, según los musulmanes, el Corán es un libro eterno, compuesto en el cielo por el mismo Dios.

En la visión musulmana ortodoxa, entonces, no hay espacio para un estudio histórico-crítico del texto del Corán, análogo al que tantos estudiosos cristianos y no cristianos han llevado a cabo sobre la Biblia durante siglos. El musulmán no puede relativizar la información histórica del Corán sobre el dogma trinitario cristiano diciendo que es algo “dicho de paso” o un simple recurso literario para transmitir una verdad de otro orden. Lo que dice el Corán debe ser tenido por el musulmán como absolutamente verdadero también en el sentido histórico.

Ahora podemos palpar el problema insoluble antes mencionado, porque es evidentísimo que la presentación que el Corán hace del dogma trinitario cristiano es una completa tergiversación, parecida al craso error de un niño cristiano que –por no conocer aún el Catecismo– confunde la Santísima Trinidad con la Sagrada Familia. Ningún cristiano, ni ortodoxo ni heterodoxo, ha creído jamás que la Trinidad está formada por Dios, Jesús y María. Lo que más se le parece, que yo sepa, fue una tesis sostenida por Leonardo Boff cuando todavía era tenido por teólogo católico: la unión hipostática de María con el Espíritu Santo, disparate teológico que no tuvo ni antecesores ni seguidores. Ni los católicos más “maximalistas” en lo referente a la mariología y el culto mariano han sostenido jamás que María tuviera una naturaleza divina.

No hay modo escapar a la conclusión de que el Corán suministra una información equivocada, desde el punto de vista histórico, sobre la fe cristiana en la Trinidad. Más allá de que nuestra fe en la Trinidad sea verdadera o falsa, ella es lo que es y siempre ha sido, y no otra cosa, como pretende hacernos creer el autor del Corán. Considerando lo dicho antes sobre el “Corán eterno” y lo inconcebible de la idea de un Dios mal informado sobre la doctrina cristiana, vemos que no hay forma posible de conciliar la fe musulmana con este error del Corán.[5]


[1] Stanley L. Jaki, Jesus, Islam, Science, Real View Books; Pinckney, Michigan, 2001, p. 4.

[2] Idem, p. 10.

[3] Corán 5,72-75.

[4] Corán 5,116.

[5] Stanley L. Jaki (1924-2009) fue un sacerdote católico húngaro, monje benedictino, doctor en teología y en física, que se destacó sobre todo como historiador de la ciencia y filósofo de la ciencia y se desempeñó como profesor o investigador en varias de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos y de Gran Bretaña (Princeton, Stanford, Oxford, Edimburgo, etc.). Fue miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias y recibió, entre otros, el Premio Templeton para el progreso de la religión (en 1987). Publicó más de 50 libros y alrededor de 400 artículos sobre temas científicos, filosóficos y teológicos. Varias de las obras de Stanley Jaki están disponibles en Real View Books (www.realviewbooks.com), una compañía editorial fundada por él para publicar libros significativos para la comprensión y la defensa de la doctrina y la cultura cristianas. El autor recomienda vivamente ese sitio y la lectura de las obras de Jaki, caracterizadas por su erudición, su rigor intelectual, su eficacia apologética y su fuerte crítica a las modernas ideologías incompatibles con la fe cristiana. Las traducciones del inglés en este artículo fueron realizadas por el Ing. Daniel Iglesias Grèzes. NOTA DEL REDACTOR.