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Néstor Martínez Valls

En la introducción a la Encíclica, el Papa insiste en la relación entre caridad y verdad. Es una insistencia muy oportuna, a nuestro juicio, frente a una cierta desvalorización de la verdad ligada a una mal entendida primacía de la caridad frecuente en nuestro tiempo.

“Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensión personal y al mismo tiempo pública de la fe en el Dios bíblico, que es a la vez “Agapé” y “Lógos”: Caridad y Verdad, Amor y Palabra.

“La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas.”

“Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales.”

“La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecery no pretende “de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados”. No obstante, tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación. Sin verdad se cae en una visión empirista y escéptica de la vida, incapaz de elevarse sobre la praxis, porque no está interesada en tomar en consideración los valores —a veces ni siquiera el significado— con los cuales juzgarla y orientarla. La fidelidad al hombre exige la fidelidad a la verdad, que es la única garantía de libertad[1] y de la posibilidad de un desarrollo humano integral.”

También relaciona el Papa la caridad con la justicia y el compromiso social:

“El compromiso por el bien común, cuando está inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y político. Como todo compromiso en favor de la justicia, forma parte de ese testimonio de la caridad divina que, actuando en el tiempo, prepara lo eterno. La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana.”

Y advierte los riesgos y peligros del actual proceso de “globalización” (sobre el cual tiene una abundante enseñanza en esta misma Encíclica, resaltando sus aspectos positivos a la vez que sus riesgos y peligros).

“El amor en la verdad —caritas in veritate— es un gran desafío para la Iglesia en un mundo en progresiva y expansiva globalización. El riesgo de nuestro tiempo es que la interdependencia de hecho entre los hombres y los pueblos no se corresponda con la interacción ética de la conciencia y el intelecto, de la que pueda resultar un desarrollo realmente humano”

El mensaje de Populorum Progressio

En este capítulo el Papa rememora la Encíclica “Populorum progressio” de Pablo VI, dedicada al tema del desarrollo. Para nuestro tema, interesa destacar que Benedicto XVI hace memoria de otros dos documentos de Pablo VI:

“Otros dos documentos de Pablo VI, aunque no tan estrechamente relacionados con la doctrina social —la Encíclica Humanae Vitae, del 25 de julio de 1968, y la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, del 8 de diciembre de 1975— son muy importantes para delinear el sentido plenamente humano del desarrollo propuesto por la Iglesia. Por tanto, es oportuno leer también estos textos en relación con la Populorum Progressio.”

“La Encíclica Humanae Vitae subraya el sentido unitivo y procreador a la vez de la sexualidad, poniendo así como fundamento de la sociedad la pareja de los esposos, hombre y mujer, que se acogen recíprocamente en la distinción y en la complementariedad; una pareja, pues, abierta a la vida.”

“No se trata de una moral meramente individual: la Humanae Vitae señala los fuertes vínculos entre ética de la vida y ética social, inaugurando una temática del magisterio que ha ido tomando cuerpo poco a poco en varios documentos y, por último, en la Encíclica Evangelium Vitae de Juan Pablo II.”

“La Iglesia propone con fuerza esta relación entre ética de la vida y ética social, consciente de que “no puede tener bases sólidas una sociedad que —mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz— se contradice radicalmente aceptando y tolerando las más variadas formas de menosprecio y violación de la vida humana, sobre todo si es débil y marginada”.

El desarrollo humano en nuestro tiempo

Este capítulo tiene el carácter de una mirada descriptiva al desarrollo humano tal como se da en nuestra época, en la que no falta, por supuesto, la valoración evangélica de tales situaciones. En relación con nuestro tema, destacamos los siguientes pasajes:

“La movilidad laboral, asociada a la desregulación generalizada, ha sido un fenómeno importante, no exento de aspectos positivos porque estimula la producción de nueva riqueza y el intercambio entre culturas diferentes. Sin embargo, cuando la incertidumbre sobre las condiciones de trabajo a causa de la movilidad y la desregulación se hace endémica, surgen formas de inestabilidad psicológica, de dificultad para abrirse caminos coherentes en la vida, incluido el del matrimonio.”

“Se nota, en primer lugar, un eclecticismo cultural asumido con frecuencia de manera acrítica: se piensa en las culturas como superpuestas unas a otras, sustancialmente equivalentes e intercambiables. Eso induce a caer en un relativismo que en nada ayuda al verdadero diálogo intercultural; en el plano social, el relativismo cultural provoca que los grupos culturales estén juntos o convivan, pero separados, sin diálogo auténtico y, por lo tanto, sin verdadera integración.”

“Existe, en segundo lugar, el peligro opuesto de rebajar la cultura y homologar los comportamientos y estilos de vida. De este modo, se pierde el sentido profundo de la cultura de las diferentes naciones, de las tradiciones de los diversos pueblos, en cuyo marco la persona se enfrenta a las cuestiones fundamentales de la existencia. El eclecticismo y el bajo nivel cultural coinciden en separar la cultura de la naturaleza humana. Así, las culturas ya no saben encontrar su lugar en una naturaleza que las transciende, terminando por reducir al hombre a mero dato cultural. Cuando esto ocurre, la humanidad corre nuevos riesgos de sometimiento y manipulación.”

“El derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, comenzando ante todo por el derecho primario a la vida. Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones”

Finalmente, el Papa entra de lleno en nuestro tema:

“Uno de los aspectos más destacados del desarrollo actual es la importancia del tema del respeto a la vida, que en modo alguno puede separarse de las cuestiones relacionadas con el desarrollo de los pueblos. Es un aspecto que últimamente está asumiendo cada vez mayor relieve, obligándonos a ampliar el concepto de pobreza y de subdesarrollo a los problemas vinculados con la acogida de la vida, sobre todo donde ésta se ve impedida de diversas formas.”

Esta “ampliación del concepto de pobreza” a que hace referencia Benedicto XVI nos parece muy oportuna, teniendo en cuenta el extraño fenómeno de muchos cristianos y católicos muy comprometidos con la defensa y promoción de los pobres pero totalmente insensibles al drama del aborto, la eutanasia, la agresión a la familia, al matrimonio, etc., lo cual los lleva muchas veces a apoyar opciones políticas radicalmente contrarias a los principios evangélicos en esos temas.

El Papa muestra también que ante el hecho mundial de la pobreza existen formas de acercamiento muy diferentes:

“La situación de pobreza no sólo provoca todavía en muchas zonas un alto índice de mortalidad infantil, sino que en varias partes del mundo persisten prácticas de control demográfico por parte de los gobiernos, que con frecuencia difunden la contracepción y llegan incluso a imponer también el aborto.”

Que estas palabras de Benedicto XVI reflejan realidades innegables de nuestro tiempo lo queremos apuntar simplemente en la siguiente digresión:

Informe Kissinger de 1974. OMS: Vacunas abortivas.

1974: El HRP, de la OMS, comienza la investigación sobre la “vacuna abortiva”.

1975: En el Instituto de Inmunología de la India comienzan las investigaciones acerca de la posibilidad de realizar una vacuna abortiva, basada en la hormona gonadotrofina coriónica (HCG) que impide la implantación del óvulo fecundado.

1990: Linacre Quarterly, una revista católica de bioética, informa que la OMS ha patrocinado la prueba en seres humanos de una vacuna abortiva anti-hCG y que la compañía Sandoz Pharmaceuticals ha financiado parcialmente esta nueva vacuna.

1992: Encuentro en Ginebra, Suiza, patrocinado por el HRP. Participan la OMS, la ONU, el PNUD, el FNUAP y el Banco Mundial. Investigación sobre las vacunas para regular la fertilidad. Son vacunas abortivas que usan HCG (hormona gonadotrofina coriónica).

1994: El Comité Pro Vida de México denuncia que en ampollas utilizadas en la campaña antitetánica del país se encontró que contenían Gonadotrofina Coriónica Humana (GCh), lo cual les da un efecto abortivo.

1995: El gobierno peruano suspende una campaña de vacunación antitetánica ante las denuncias de los grupos pro-vida de que se trata de vacunas abortivas.

1995: La BBC de Londres publica un reportaje sobre vacunas contra el tétano administradas por la OMS a mujeres en Filipinas que fueron combinadas con la sustancia gonadotrofina coriónica humana, con efectos abortivos.

1995: La OMS suspende la prueba clínica de la “vacuna abortiva” debido a efectos colaterales surgidos en las primeras 7 mujeres en que fue probada.

2006: Campaña de vacunación gratuita y obligatoria contra la rubeola en Argentina, dirigida a mujeres en edad fértil, también a embarazadas. Denuncias de que la vacuna contiene la hormona gonadotrofina coriónica, lo que le da efecto abortivo.

2006: “Encuentro de Parlamentarios de América Latina y el Caribe sobre Aborto Inducido” en Bogotá, Colombia, auspiciado por la Universidad del Externado de Colombia, la IPPF, el FNUAP y el Banco Mundial. Tema: las vacunas abortivas.

Es este trasfondo, del cual hemos trasmitido solamente un detalle, el que apoya las palabras de Benedicto XVI:

“En los países económicamente más desarrollados, las legislaciones contrarias a la vida están muy extendidas y han condicionado ya las costumbres y la praxis, contribuyendo a difundir una mentalidad antinatalista, que muchas veces se trata de transmitir también a otros estados como si fuera un progreso cultural.”

Dice además Benedicto XVI:

“Algunas organizaciones no gubernamentales, además, difunden el aborto,”

Permítasenos corroborar esta afirmación con algunas referencias concretas:

IPPF, Fundación Rockefeller, Bill Gates, Ford, etc.

Grupo Parlamentario Interamericano. M. Percovich.

Que el aborto no es la única estrategia de estos grupos lo señala el Papa:

“promoviendo a veces en los países pobres la adopción de la práctica de la esterilización, incluso en mujeres a quienes no se pide su consentimiento.”

En ese sentido, algunos datos pueden ser particularmente estremecedores:

1959: La Fundación Ford financia proyectos de control de natalidad en la India.

1970: La ONU comienza sus experimentos en el tema del control demográfico. Lanza la campaña “Cero crecimiento poblacional”. Se producen esterilizaciones masivas en India, Corea del Sur y otros países.

1975: Comienzan las campañas de esterilización en la India bajo Indhira Gandhi. Hasta 1980 son esterilizados compulsivamente 27 millones de personas, varones y mujeres.

1977: Elecciones en la India. Es derrotado el partido oficialista. La oposición procede principalmente de los estados en los que más fuerte fue la campaña de esterilización.

1996: “Programa de Planificación Familiar” en Perú (Fujimori). Hasta el año 1998 más de 300.000 mujeres son esterilizadas y miles de hombres también a través de la vasectomía. Auspicia AID. Esterilización encubierta o a cambio de alimentos.

2002: Un informe del Parlamento peruano involucra al FNUAP y a la AID en la campaña de esterilización promovida por el gobierno de Fujimori.

1997: Un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, revela que la esterilización se está aplicando al 40 por ciento de la población como un método de control demográfico.

1991: En Brasil, el 80% de las mujeres fértiles del estado de Marañón, el 74% de Goiás y el 64% de Algoias, han sido esterilizadas.

1991: En un informe del FNUAP, hablando de Panamá y Puerto Rico, se calcula que de seguir las tendencias de aquel momento, para el año 2000, el 80% de la población iba a ser esterilizada.

1991: El ministro de Salud Alceni Guerra afirma en una entrevista que ya hay más de 25 millones de mujeres mayores de 15 años que han sido esterilizadas en el Brasil.

2001: Una pequeña compañía de biotecnología de California, Epicyte, anuncia el desarrollo de maíz genéticamente modificado que contiene un espermicida que esteriliza el semen de los hombres que lo comen. Epicyte tiene en ese momento un acuerdo de sociedad conjunta para propagar su tecnología con DuPont y Syngenta. Se dice que la investigación fue realizada con fondos del Departamento de Agricultura de EE.UU. [USDA]. La compañía presenta su descubrimiento como una contribución para solucionar el problema de la superpoblación en el mundo.

El Papa hace referencia también a la relación entre imposición del control demográfico y programas de asistencia económica a los países pobres:

“Por añadidura, existe la sospecha fundada de que, en ocasiones, las ayudas al desarrollo se condicionan a determinadas políticas sanitarias que implican de hecho la imposición de un fuerte control de la natalidad.”

Sirvan de ilustración los siguientes datos:

  1. Lyndon Johnson, presidente de EE.UU, afirma en el XXV aniversario de las Naciones Unidas que “5 dólares invertidos en control de la natalidad equivalen a 100 en ayuda al desarrollo.”
  2. El presidente del Banco Mundial, Robert McNamara, declara en el encuentro anual con el FMI, que los países que practiquen el control de la natalidad recibirán ayuda preferencial.

Benedicto XVI habla también de la eutanasia:

“Preocupan también tanto las legislaciones que aceptan la eutanasia como las presiones de grupos nacionales e internacionales que reivindican su reconocimiento jurídico.”

En nuestro país acabamos de ser testigos, en la legislatura pasada, de la promulgación de una ley de “voluntad anticipada” que, en lo concreto, se preocupa solamente de dar cobertura legal al médico que suspende el tratamiento de un paciente terminal, dejando sin protección, en casos concretos, el derecho del paciente a la vida.

A continuación, Benedicto XVI entra en el tema de las relaciones entre respeto al derecho a la vida, y desarrollo, o sea, las proyecciones sociales del aborto, la eutanasia, etc.

“La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo. Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre. Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social.”

Incluso en su proyección respecto de las relaciones entre los países, es abordado el tema del derecho a la vida por el Papa:

“La acogida de la vida forja las energías morales y capacita para la ayuda recíproca. Fomentando la apertura a la vida, los pueblos ricos pueden comprender mejor las necesidades de los que son pobres, evitar el empleo de ingentes recursos económicos e intelectuales para satisfacer deseos egoístas entre los propios ciudadanos y promover, por el contrario, buenas actuaciones en la perspectiva de una producción moralmente sana y solidaria, en el respeto del derecho fundamental de cada pueblo y cada persona a la vida.”

A continuación Benedicto XVI hace dos observaciones que tienen que ver con el entorno de verdades y valores que son esenciales tanto para la protección del derecho a la vida de todo ser humano como para el verdadero desarrollo de los pueblos:

“Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral y les impide avanzar con renovado dinamismo en su compromiso en favor de una respuesta humana más generosa al amor divino.”

La segunda observación tiene que ver con la necesidad de una cultura humanista, basada en una complementación entre ciencia, filosofía y teología. Resalta en ese sentido el papel de la doctrina social de la Iglesia:

“Esto significa que la valoración moral y la investigación científica deben crecer juntas, y que la caridad ha de animarlas en un conjunto interdisciplinar armónico, hecho de unidad y distinción. La doctrina social de la Iglesia, que tiene “una importante dimensión interdisciplinar”, puede desempeñar en esta perspectiva una función de eficacia extraordinaria. Permite a la fe, a la teología, a la metafísica y a las ciencias encontrar su lugar dentro de una colaboración al servicio del hombre. La doctrina social de la Iglesia ejerce especialmente en esto su dimensión sapiencial. Pablo VI vio con claridad que una de las causas del subdesarrollo es una falta de sabiduría, de reflexión, de pensamiento capaz de elaborar una síntesis orientadora, y que requiere “una clara visión de todos los aspectos económicos, sociales, culturales y espirituales.”

Insiste el Papa en la necesidad de una razón abierta al misterio del ser, que supere los positivismos, materialismos, reduccionismos y relativismos de nuestro tiempo:

“La excesiva sectorización del saber, el cerrarse de las ciencias humanas a la metafísica, las dificultades del diálogo entre las ciencias y la teología, no sólo dañan el desarrollo del saber, sino también el desarrollo de los pueblos, pues, cuando eso ocurre, se obstaculiza la visión de todo el bien del hombre en las diferentes dimensiones que lo caracterizan. Es indispensable “ampliar nuestro concepto de razón y de su uso” para conseguir ponderar adecuadamente todos los términos de la cuestión del desarrollo y de la solución de los problemas socioeconómicos.”

Fraternidad, desarrollo económico y sociedad civil

Es en este tercer capítulo, sobre todo, que el Papa desarrolla los aspectos económicos de su argumentación, por lo que lo dejamos para quienes quieran presentar ese importantísimo aspecto de la Encíclica que estamos estudiando.

Desarrollo de los pueblos, derechos y deberes, ambiente

Benedicto XVI constata en este cuarto capítulo una contradicción:

“Hoy se da una profunda contradicción. Mientras, por un lado, se reivindican presuntos derechos, de carácter arbitrario y superfluo, con la pretensión de que las estructuras públicas los reconozcan y promuevan, por otro, hay derechos elementales y fundamentales que se ignoran y violan en gran parte de la humanidad.”

Pensemos solamente en Peter Singer, autor del libro Animal liberation, texto base del movimiento por los derechos de los animales, que además es partidario de la legalización del aborto, y que, en un alarde de coherencia que lo distingue de otros que defienden esa misma causa, defiende también la licitud del infanticidio en ciertas condiciones.

El Papa subraya que los derechos no tienen sentido sin los deberes correspondientes, y entra concretamente en nuestro tema al explicitar esa afirmación:

“La concepción de los derechos y de los deberes respecto al desarrollo, debe tener también en cuenta los problemas relacionados con el crecimiento demográfico. Es un aspecto muy importante del verdadero desarrollo, porque afecta a los valores irrenunciables de la vida y de la familia. No es correcto considerar el aumento de población como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista económico: baste pensar, por un lado, en la notable disminución de la mortalidad infantil y el aumento de la edad media que se produce en los países económicamente desarrollados y, por otra, en los signos de crisis que se perciben en las sociedades en las que se constata una preocupante disminución de la natalidad.”

Algunas referencias de la historia reciente ilustran con bastante elocuencia estas reflexiones de Benedicto XVI:

1988 Príncipe Felipe de Gran Bretaña: “En caso de reencarnar me gustaría volver bajo la forma de un virus mortal, para ayudar a solucionar la superpoblación.”

En El Correo de la UNESCO de Noviembre de 1991, Jacques Cousteau afirma que “en orden a estabilizar la población mundial debemos eliminar a 350.000 personas por día”.

Ted Turner, dueño de la CNN: La cantidad ideal de personas en el planeta es de 500 millones. La ONU: 1.000 a 3.000 millones.

1954 Harrison Brown : The Challenge of Man’s Future. Analiza la probabilidad de que el planeta pueda albergar entre 50.000 y 200.000 millones de personas y la conveniencia de mantener esto en secreto.

1995 J.E. Cohen: “¿Cuánta gente puede mantener la Tierra?” No hay ninguna fórmula para calcular la capacidad de carga de la Tierra, incluso para un determinado estándar de vida

Complementariamente, el Papa apunta a la importancia de la paternidad responsable y de la educación sexual bien entendida:

“Obviamente, se ha de seguir prestando la debida atención a una procreación responsable que, por lo demás, es una contribución efectiva al desarrollo humano integral. La Iglesia, que se interesa por el verdadero desarrollo del hombre, exhorta a éste a que respete los valores humanos también en el ejercicio de la sexualidad: ésta no puede quedar reducida a un mero hecho hedonista y lúdico, del mismo modo que la educación sexual no se puede limitar a una instrucción técnica, con la única preocupación de proteger a los interesados de eventuales contagios o del “riesgo” de procrear. Esto equivaldría a empobrecer y descuidar el significado profundo de la sexualidad, que debe ser en cambio reconocido y asumido con responsabilidad por la persona y la comunidad.”

“En efecto, la responsabilidad evita tanto que se considere la sexualidad como una simple fuente de placer, como que se regule con políticas de planificación forzada de la natalidad. En ambos casos se trata de concepciones y políticas materialistas, en las que las personas acaban padeciendo diversas formas de violencia. Frente a todo esto, se debe resaltar la competencia primordial que en este campo tienen las familias respecto del Estado y sus políticas restrictivas, así como una adecuada educación de los padres.”

Insiste Benedicto XVI en el aspecto positivo, también desde el punto de vista económico, de la apertura a la vida:

“La apertura moralmente responsable a la vida es una riqueza social y económica. Grandes naciones han podido salir de la miseria gracias también al gran número y a la capacidad de sus habitantes.”

Por el contrario, señala los males que se siguen para las sociedades de la falta de apertura al don de la vida:

“Al contrario, naciones en un tiempo florecientes pasan ahora por una fase de incertidumbre, y en algún caso de decadencia, precisamente a causa del bajo índice de natalidad, un problema crucial para las sociedades de mayor bienestar.”

“La disminución de los nacimientos, a veces por debajo del llamado “índice de reemplazo generacional”, pone en crisis incluso a los sistemas de asistencia social, aumenta los costes, merma la reserva del ahorro y, consiguientemente, los recursos financieros necesarios para las inversiones, reduce la disponibilidad de trabajadores cualificados y disminuye la reserva de “cerebros” a los que recurrir para las necesidades de la nación.”

Recordemos que recientemente en nuestro país ha sonado la voz de alarma, desde fuentes académicas vinculadas a la Universidad de la República, y desde el mismo gobierno, ante el problema de la escasez y el envejecimiento de la población uruguaya, de la baja natalidad, la emigración de los jóvenes, el creciente desnivel entre activos que aportan para la seguridad social y pasivos que tienen derecho a disfrutar de su jubilación.

Continúa sobre ese tema Benedicto XVI:

“Además, las familias pequeñas, o muy pequeñas a veces, corren el riesgo de empobrecer las relaciones sociales y de no asegurar formas eficaces de solidaridad. Son situaciones que presentan síntomas de escasa confianza en el futuro y de fatiga moral.”

“Por eso, se convierte en una necesidad social, e incluso económica, seguir proponiendo a las nuevas generaciones la hermosura de la familia y del matrimonio, su sintonía con las exigencias más profundas del corazón y de la dignidad de la persona.”

Todo esto lleva naturalmente al Papa a abordar el tema del matrimonio y la familia y su necesaria promoción por parte del Estado:

“En esta perspectiva, los estados están llamados a establecer políticas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, célula primordial y vital de la sociedad, haciéndose cargo también de sus problemas económicos y fiscales, en el respeto de su naturaleza relacional.”

Lamentablemente, este enfoque verdadero y centrado del Papa contrasta fuertemente con la realidad de nuestros Estados copados en la mayoría de los casos por la así llamada “perspectiva de género”. Sobre la cual aportamos aquí algunos datos que no suelen ocupar mucho espacio en los medios de comunicación.

Perspectiva de género, promoción de la homosexualidad, negación de la naturaleza humana.

Aparecida: “Entre los presupuestos que debilitan y menoscaban la vida familiar, encontramos la ideología de género, según la cual cada uno puede escoger su orientación sexual, sin tomar en cuenta las diferencias dadas por la naturaleza humana. Esto ha provocado modificaciones legales que hieren gravemente la dignidad del matrimonio, el respeto al derecho a la vida y la identidad de la familia.” (Documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, 13 al 31 de mayo 2007, n. 40).

1952  John Money: Hermaphroditism: An Inquiry into the Nature of a Human Paradox. Tesis de doctorado en la Universidad de Harvard. Creador de la expresión “identidad de género”, sostiene que la identidad sexual depende de la educación.

1968 Robert Stoller: Sexo y género. Populariza las ideas de John Money. El vocablo “género” no tiene significado biológico, sino psicológico y cultural. Lo masculino o femenino puede llegar a ser independiente del sexo biológico.

1969 Primer curso de Women’s Studies en la Universidad de San Diego (California), financiado por la Fundación Ford. Origen del “feminismo de género”.

1970 Kate Millet: Política sexual. Influida por Robert Stoller y Simone de Beauvoir. Al nacer, no hay ninguna diferencia entre los sexos. “El sexo es política”.

1970 Shulamith Firestone: The dialectics of sex. “La meta definitiva de la revolución feminista debe ser, a diferencia del primer movimiento feminista, no simplemente acabar con el privilegio masculino, sino con la distinción de sexos misma”.

1972 John Money: Man & Woman, Boy & Girl: Gender Identity from Conception to Maturity. Hasta los dos años el ser humano es sexualmente indeterminado y puede ser criado como varón o mujer. Presenta como prueba el caso de Bruce “Brenda” Reimer.

1973 Rockefeller, John Davidson III: The second American Revolution. Una visión positiva de la sexualidad, pensada como una “actitud relajada y abierta hacia la sexualidad humana” y como un “descarte de los roles estereotipados de lo masculino y femenino.”

1991 OMS, Creating Common Ground in Asia. Informe del encuentro entre feministas (IWHC, Adrienne Germaine) y controladores de la población (PNUD, FNUAP, OMS, Banco Mundial) en Manila.

1992 María Del Carmen Elu; Luis Leñero Otero: De carne y hueso. Estudios sociales sobre género y reproducción, IMEC, A.C., México. “La despenalización del aborto colaboraría también a resolver el problema demográfico”, p. 171.

1992 Naciones Unidas: Gender perspectives in Family Planning Programmes, Viena. “Se deberán cambiar los roles de género en orden a reducir la fertilidad.”

1995 Conferencia de la ONU sobre la mujer en Beijing. Incorporación de la “perspectiva de género” a la temática de la mujer en la ONU.

1995 IV Conferencia Mundial Sobre la Mujer, Declaración de interpretación del término “género” por la Santa Sede. “La Santa Sede entiende el término “género” como fundado en una identidad biológico-sexual, varón y mujer.”

1997 La Asamblea General de la ONU aprueba la resolución 52/100, por la que se adopta la ideología de género para una reinterpretación de los “derechos humanos” en la órbita dependiente de las Naciones Unidas.

1998 La Fundación Ford financia en la Universidad de Stanford un programa de investigación sobre “Género y Raza” que estudia la relación entre alta fertilidad, pobreza, raza negra e hispanos. “La cuestión de la pobreza se relaciona con la de la raza”.

1999 Butler, Judith: Gender trouble. Feminism and the Subversion of Identity. “Hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como uno femenino”.

2000 Pontificio Consejo para la Familia, Familia, matrimonio y “uniones de hecho”. La “perspectiva de género” tiene un papel en la “gradual desestructuración cultural y humana de la institución matrimonial”.

2000 Objetivos del Milenio. Meta 3.A: Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de finales de 2015.

2000 Carta de la Tierra: – “Erradicar la pobreza como un imperativo ético, social y ambiental.” – “Afirmar la igualdad y equidad de género como prerrequisitos para el desarrollo sostenible.”

2002 Lamas, Marta: “Cuerpo: diferencia sexual y género”. “La inexistencia de una esencia femenina o masculina nos lleva a desechar la supuesta superioridad de un sexo sobre otro.”… “La sociedad está equivocada respecto a la homosexualidad y a la heterosexualidad: ni la primera es antinatural, ni la segunda es natural.”

A continuación Benedicto XVI enfoca otro tema de gran actualidad, el del medio ambiente, pero al hacerlo realiza consideraciones sobre la relación entre este tema y el del derecho a la vida que son absolutamente infrecuentes en nuestra cultura de masas.

En primer lugar, el Papa reivindica, contra un cliché muy extendido en nuestro tiempo, el papel positivo de la fe cristiana en relación con la promoción del respeto al medio ambiente:

“El tema del desarrollo está también muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural. Éste es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. Cuando se considera la naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o del determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias. El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades —materiales e inmateriales— respetando el equilibrio inherente a la creación misma. Si se desvanece esta visión, se acaba por considerar la naturaleza como un tabú intocable o, al contrario, por abusar de ella. Ambas posturas no son conformes con la visión cristiana de la naturaleza, fruto de la creación de Dios.”

“La naturaleza es expresión de un proyecto de amor y de verdad. Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como ámbito de vida. Nos habla del Creador[2] y de su amor a la humanidad. Está destinada a encontrar la “plenitud” en Cristo al final de los tiempos;[3] También ella, por tanto, es una “vocación”. La naturaleza está a nuestra disposición no como un “montón de desechos esparcidos al azar”, sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para “guardarla y cultivarla.”[4]

Benedicto XVI señala, sin embargo, los límites de una indebida exaltación de la naturaleza, cosa que no es frecuente en la mentalidad neopagana actual:

“Pero se ha de subrayar que es contrario al verdadero desarrollo considerar la naturaleza como más importante que la persona humana misma. Esta postura conduce a actitudes neopaganas o de nuevo panteísmo: la salvación del hombre no puede venir únicamente de la naturaleza, entendida en sentido puramente naturalista.”

Sobre este punto nos parece oportuno recordar al ex-teólogo Leonardo Boff, que ha pasado de un promocionado compromiso con los pobres en las décadas de los 70 y 80 a una especie de visión panteísta y naturalista en la cual de lo que se trata, según ha dicho, es de liberar a la Tierra del género humano.

Leonardo Boff, Gaia, la Carta de la Tierra, Paulo Freire, Mercedes Sosa, Gorbachev, Steven Rockefeller.

La Carta de la Tierra y Mikhail Gorbachev: sustituir con ella los Diez Mandamientos.

Steven Rockefeller, actual director de la iniciativa. Profesor de historia de las religiones perteneciente al “clan” Rockefeller, que siempre ha estado muy interesado por la religión: Consejo Federal de Iglesias, Consejo Nacional de Iglesias y Consejo Mundial de Iglesias.

Paulo Freire, Leonardo Boff, Mercedes Sosa, figuran entre los integrantes actuales o pasados de ese Comité.

Obviamente, Benedicto XVI es consciente de la necesidad de superar una visión meramente utilitarista y mercantilista de los recursos naturales:

“Por otra parte, también es necesario refutar la posición contraria, que mira a su completa tecnificación, porque el ambiente natural no es sólo materia disponible a nuestro gusto, sino obra admirable del Creador y que lleva en sí una “gramática” que indica finalidad y criterios para un uso inteligente, no instrumental y arbitrario. Hoy, muchos perjuicios al desarrollo provienen en realidad de estas maneras de pensar distorsionadas. Reducir completamente la naturaleza a un conjunto de simples datos fácticos acaba siendo fuente de violencia para con el ambiente, provocando además conductas que no respetan la naturaleza del hombre mismo.”

A continuación el Papa plantea un concepto que ha formado parte de su enseñanza desde hace tiempo: el de la “ecología humana”.

“La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo. Es necesario que exista una especie de ecología del hombre bien entendida. En efecto, la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana: cuando se respeta la “ecología humana” en la sociedad, también la ecología ambiental se beneficia. Así como las virtudes humanas están interrelacionadas, de modo que el debilitamiento de una pone en peligro también a las otras, así también el sistema ecológico se apoya en un proyecto que abarca tanto la sana convivencia social como la buena relación con la naturaleza.”

Llega así Benedicto XVI a uno de los puntos a nuestro juicio más incisivos de la Encíclica:

“Para salvaguardar la naturaleza no basta intervenir con incentivos o desincentivos económicos, y ni siquiera basta con una instrucción adecuada. Éstos son instrumentos importantes, pero el problema decisivo es la capacidad moral global de la sociedad. Si no se respeta el derecho a la vida y a la muerte natural, si se hace artificial la concepción, la gestación y el nacimiento del hombre, si se sacrifican embriones humanos a la investigación, la conciencia común acaba perdiendo el concepto de ecología humana y con ello de la ecología ambiental.”

“Es una contradicción pedir a las nuevas generaciones el respeto al ambiente natural, cuando la educación y las leyes no las ayudan a respetarse a sí mismas. El libro de la naturaleza es uno e indivisible, tanto en lo que concierne a la vida, la sexualidad, el matrimonio, la familia, las relaciones sociales, en una palabra, el desarrollo humano integral. Los deberes que tenemos con el ambiente están relacionados con los que tenemos para con la persona considerada en sí misma y en su relación con los otros. No se pueden exigir unos y conculcar otros. Es una grave antinomia de la mentalidad y de la praxis actual, que envilece a la persona, trastorna el ambiente y daña a la sociedad.”

El Papa termina este capítulo volviendo sobre el principio fundamental de la necesidad de una actitud contemplativa y realista, no idealista ni subjetivista, ante el misterio del ser. Es precisamente la falta de esa actitud lo que está en la raíz del actual desconocimiento de la ley natural y de la dignidad propia de la persona humana:

“La verdad, y el amor que ella desvela, no se pueden producir, sólo se pueden acoger. Su última fuente no es, ni puede ser, el hombre, sino Dios, o sea Aquel que es Verdad y Amor. Este principio es muy importante para la sociedad y para el desarrollo, en cuanto que ni la Verdad ni el Amor pueden ser sólo productos humanos; la vocación misma al desarrollo de las personas y de los pueblos no se fundamenta en una simple deliberación humana, sino que está inscrita en un plano que nos precede y que para todos nosotros es un deber que ha de ser acogido libremente. Lo que nos precede y constituye –el Amor y la Verdad subsistentes– nos indica qué es el bien y en qué consiste nuestra felicidad. Nos señala así el camino hacia el verdadero desarrollo.”

La colaboración de la familia humana

En medio de este capítulo Benedicto XVI hace consideraciones que son de gran actualidad en nuestra sociedad uruguaya:

“La religión cristiana y las otras religiones pueden contribuir al desarrollo solamente si Dios tiene un lugar en la esfera pública, con específica referencia a la dimensión cultural, social, económica y, en particular, política. La doctrina social de la Iglesia ha nacido para reivindicar esa “carta de ciudadanía” de la religión cristiana.”

“La negación del derecho a profesar públicamente la propia religión y a trabajar para que las verdades de la fe inspiren también la vida pública, tiene consecuencias negativas sobre el verdadero desarrollo.”

Es obvio el comentario ante el actual intento de imponer a las mutualistas, incluidas las de inspiración cristiana, la práctica del aborto y del asesoramiento para el mismo.

El discurso papal, por otra parte, transita la vía recta entre el laicismo y el fundamentalismo. Para ser más precisos, habría que hablar del “fundamentalismo laicista” y el “fundamentalismo religioso”:

“La exclusión de la religión del ámbito público, así como, el fundamentalismo religioso por otro lado, impiden el encuentro entre las personas y su colaboración para el progreso de la humanidad. La vida pública se empobrece de motivaciones y la política adquiere un aspecto opresor y agresivo. Se corre el riesgo de que no se respeten los derechos humanos, bien porque se les priva de su fundamento trascendente, bien porque no se reconoce la libertad personal.”

El defecto de ambos fundamentalismos, para el Papa, está justamente en el planteo inicial de oposición entre la fe y la razón:

“En el laicismo y en el fundamentalismo se pierde la posibilidad de un diálogo fecundo y de una provechosa colaboración entre la razón y la fe religiosa. La razón necesita siempre ser purificada por la fe, y esto vale también para la razón política, que no debe creerse omnipotente. A su vez, la religión tiene siempre necesidad de ser purificada por la razón para mostrar su auténtico rostro humano. La ruptura de este diálogo comporta un coste muy gravoso para el desarrollo de la humanidad.”

A continuación entra Benedicto XVI en el tema central de la ley natural:

“En todas las culturas se dan singulares y múltiples convergencias éticas, expresiones de una misma naturaleza humana, querida por el Creador, y que la sabiduría ética de la humanidad llama ley natural. Dicha ley moral universal es fundamento sólido de todo diálogo cultural, religioso y político, ayudando al pluralismo multiforme de las diversas culturas a que no se alejen de la búsqueda común de la verdad, del bien y de Dios. Por tanto, la adhesión a esa ley escrita en los corazones es la base de toda colaboración social constructiva.”

El Papa es consciente de la posibilidad y la realidad de los oscurecimientos de la ley natural en las diversas culturas. Su planteo no es ni ahistóricamente monolítico ni relativista: sabe de la posibilidad de errar que la mente humana tiene en estos temas, lo cual implica la posibilidad correlativa de conocer la verdad sobre la ley natural:

“En todas las culturas hay costras que limpiar y sombras que despejar. La fe cristiana, que se encarna en las culturas trascendiéndolas, puede ayudarlas a crecer en la convivencia y en la solidaridad universal, en beneficio del desarrollo comunitario y planetario.”

El desarrollo de los pueblos y la técnica

La parte de este capítulo que tiene que ver con nuestro tema es la dedicada a la bioética.

“En la actualidad, la bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y en el que está en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral. Éste es un ámbito muy delicado y decisivo, donde se plantea con toda su fuerza dramática la cuestión fundamental: si el hombre es un producto de sí mismo o si depende de Dios.”

Nuevamente el tema de la recta concepción de la razón aparece estrechamente ligado al del respeto de la vida humana, y la necesidad por tanto de una verdadera armonía entre la fe y la razón:

“Los descubrimientos científicos en este campo y las posibilidades de una intervención técnica han crecido tanto que parecen imponer la elección entre estos dos tipos de razón: una razón abierta a la trascendencia o una razón encerrada en la inmanencia. Estamos ante un aut-aut decisivo. Pero la racionalidad del quehacer técnico centrada sólo en sí misma se revela como irracional, porque comporta un rechazo firme del sentido y del valor. Por ello, la cerrazón a la trascendencia tropieza con la dificultad de pensar cómo es posible que de la nada haya surgido el ser y de la casualidad la inteligencia. Ante estos problemas tan dramáticos, razón y fe se ayudan mutuamente. Sólo juntas salvarán al hombre. Atraída por el puro quehacer técnico, la razón sin la fe se ve avocada a perderse en la ilusión de su propia omnipotencia. La fe sin la razón corre el riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas.”

La proyección social de la bioética es fuertemente subrayada por Benedicto XVI:

“Pablo VI había percibido y señalado ya el alcance mundial de la cuestión social. Siguiendo esta línea, hoy es preciso afirmar que la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica, en el sentido de que implica no sólo el modo mismo de concebir, sino también de manipular la vida, cada día más expuesta por la biotecnología a la intervención del hombre. La fecundación in vitro, la investigación con embriones, la posibilidad de la clonación y de la hibridación humana nacen y se promueven en la cultura actual del desencanto total, que cree haber desvelado cualquier misterio, puesto que se ha llegado ya a la raíz de la vida. Es aquí donde el absolutismo de la técnica encuentra su máxima expresión. En este tipo de cultura, la conciencia está llamada únicamente a tomar nota de una mera posibilidad técnica. Pero no han de minimizarse los escenarios inquietantes para el futuro del hombre, ni los nuevos y potentes instrumentos que la “cultura de la muerte” tiene a su disposición.”

El Papa señala en concreto la mentalidad eugenésica que es como el telón de fondo de todos estos atentados contra la dignidad de la persona humana:

“A la plaga difusa, trágica, del aborto, podría añadirse en el futuro, aunque ya subrepticiamente in nuce, una sistemática planificación eugenésica de los nacimientos.”

Éste es otro de esos hechos no suficientemente publicitados en los medios de comunicación ni en el mercado cultural: el origen eugenésico de las prácticas antinatalistas.

En efecto, la historia del movimiento antinatalista puede dividirse en dos partes: una que llega hasta la segunda guerra mundial, y otra que parte del final de la guerra y llega hasta nuestros días.

Durante la primera etapa, el tema de fondo no era ni la superpoblación ni la planificación familiar ni los derechos de la mujer, sino la “eugenesia”, es decir, la posibilidad de mejorar la raza humana favoreciendo la reproducción solamente de los “aptos” y desalentando la de los “no aptos”.

El origen del movimiento estaba en Inglaterra y pronto prendió en los EE.UU. Galton, el fundador, era primo de Darwin y estaba influenciado por su filosofía evolucionista. La evolución y la selección natural continúan dentro de la especie humana. Se suele presentar al “darwinismo social” como una versión extrema y aberrante de esta mentalidad, pero las raíces en el fondo son las mismas. Los “aptos” son anglosajones de buena posición económica.

Cuando los nazis tomaron de EE.UU. el modelo “eugenésico” para la esterilización y agregaron posteriormente la eliminación de los “no aptos”, la palabra “eugenesia” quedó “quemada”, y las mismas personas y grupos, a lo sumo con algún cambio de nombre, comenzaron a hablar de “paternidad responsable”; “superpoblación”, “derechos de la mujer”, y actualmente, “cambio climático” y “calentamiento global”.

Ver por ejemplo Un mundo feliz de Aldous Huxley.

En la otra punta de la vida, el Papa señala el otro atentado contra el derecho a la vida, que es la eutanasia:

“Por otro lado, se va abriendo paso una mens eutanasica, manifestación no menos abusiva del dominio sobre la vida, que en ciertas condiciones ya no se considera digna de ser vivida. Detrás de estos escenarios hay planteamientos culturales que niegan la dignidad humana. A su vez, estas prácticas fomentan una concepción materialista y mecanicista de la vida humana.”

Las consecuencias sociales y para el desarrollo de los pueblos de una tal visión “selectiva” de los derechos humanos son agudamente marcadas por la Encíclica:

“¿Quién puede calcular los efectos negativos sobre el desarrollo de esta mentalidad? ¿Cómo podemos extrañarnos de la indiferencia ante tantas situaciones humanas degradantes, si la indiferencia caracteriza nuestra actitud ante lo que es humano y lo que no lo es? Sorprende la selección arbitraria de aquello que hoy se propone como digno de respeto. Muchos, dispuestos a escandalizarse por cosas secundarias, parecen tolerar injusticias inauditas. Mientras los pobres del mundo siguen llamando a la puerta de la opulencia, el mundo rico corre el riesgo de no escuchar ya estos golpes a su puerta, debido a una conciencia incapaz de reconocer lo humano.”

“Dios revela el hombre al hombre; la razón y la fe colaboran a la hora de mostrarle el bien, con tal que lo quiera ver; la ley natural, en la que brilla la Razón creadora, indica la grandeza del hombre, pero también su miseria, cuando desconoce el reclamo de la verdad moral.”

Conclusión

“Sin Dios el hombre no sabe adonde ir ni tampoco logra entender quién es. Ante los grandes problemas del desarrollo de los pueblos, que nos impulsan casi al desasosiego y al abatimiento, viene en nuestro auxilio la palabra de Jesucristo, que nos hace saber: “Sin mí no podéis hacer nada.”[5] Y nos anima: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo.”[6] Ante el ingente trabajo que queda por hacer, la fe en la presencia de Dios nos sostiene, junto con los que se unen en su nombre y trabajan por la justicia. Pablo VI nos ha recordado en la Populorum Progressio que el hombre no es capaz de gobernar por sí mismo su propio progreso, porque él solo no puede fundar un verdadero humanismo. Sólo si pensamos que se nos ha llamado individualmente y como comunidad a formar parte de la familia de Dios como hijos suyos, seremos capaces de forjar un pensamiento nuevo y sacar nuevas energías al servicio de un humanismo íntegro y verdadero.”

“Por tanto, la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano, que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios. La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa.”

“Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo. El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano.”

“Solamente un humanismo abierto al Absoluto nos puede guiar en la promoción y realización de formas de vida social y civil –en el ámbito de las estructuras, las instituciones, la cultura y el ethos–, protegiéndonos del riesgo de quedar apresados por las modas del momento. La conciencia del amor indestructible de Dios es la que nos sostiene en el duro y apasionante compromiso por la justicia, por el desarrollo de los pueblos, entre éxitos y fracasos, y en la tarea constante de dar un recto ordenamiento a las realidades humanas. El amor de Dios nos invita a salir de lo que es limitado y no definitivo, nos da valor para trabajar y seguir en busca del bien de todos, aun cuando no se realice inmediatamente, aun cuando lo que consigamos nosotros, las autoridades políticas y los agentes económicos, sea siempre menos de lo que anhelamos. Dios nos da la fuerza para luchar y sufrir por amor al bien común, porque Él es nuestro Todo, nuestra esperanza más grande.”[7]

Dado en Montevideo, 14 de octubre 2010, en la Segunda Jornada Académica de Fe y Razón.


[1] Cf. Juan 8,32.

[2] Cf. Romanos 1,20.

[3] Cf. Efesios 1,9-10; Colosenses 1,19-20.

[4] Cf. Génesis 2,15.

[5] Juan 15,5.

[6] Mateo 28,20.

[7] NOTA DEL EDITOR. Este artículo fue organizado en forma de discurso con numerosos niveles de incisos que hacen difícil su presentación en este formato, dada la extensión del material a organizar. Por esa razón y para reducir el tiempo invertido en la tarea de representar seis o siete niveles de incisos en un espacio limitado tanto en la red como en este formato PDF, se ha eliminado la frondosa clasificación enumerativa original reemplazándola por texto simple, lo cual es más cercano a la experiencia de los oyentes del discurso pronunciado. Los subtítulos corresponden a la primera jerarquía del texto original.