aborto-en-uruguay.png

Néstor Martínez Valls

Es cierto que en su artículo 1º el proyecto de ley PARECE restringir los abortos legalizados a las doce primeras semanas del embarazo:

Artículo 1º. (Derecho de la mujer). Toda mujer mayor de edad tiene derecho a decidir la interrupción voluntaria de su embarazo durante las primeras doce semanas del proceso gestacional.

No se aplicará dicho plazo si el embarazo fuera producto de una violación, acreditada con denuncia judicial e intervención de médico forense.

Pero enseguida aparecen las “restricciones”, que en realidad son “ampliaciones” del supuesto derecho a abortar:

Artículo 4º. (Restricciones). Fuera del plazo establecido en el art. 2º la mujer podrá decidir la interrupción de su embarazo en los siguientes casos:

(a) Si estuviera en riesgo la salud o vida de la mujer.

(b) Si existieran malformaciones fetales graves, incompatibles con la vida extrauterina.
Esto hay que leerlo con atención. La palabra clave es “salud”. Veamos qué definición de “salud” viene en la misma exposición de motivos del proyecto:

“[La ley actual] es injusta porque no considera a las mujeres en el ejercicio pleno del derecho a la salud y a decidir autónomamente; entendiendo por salud, no la ausencia de enfermedad, sino el estado de bienestar bio-psico-social.”

El proyecto en cuestión, entonces, entiende por “salud” el “estado de bienestar” biológico, psicológico y social. Para tener “salud” no alcanza con no estar enfermo… Por tanto, un malestar psicológico, por ejemplo, es mala salud, aunque no haya enfermedad psicológica propiamente dicha, según lo que acabamos de leer. Por tanto, “pone en riesgo la salud” de la madre, y entonces, según el art. 4º recientemente citado, autorizaría a la mujer a realizar el aborto, fuera del plazode las doce semanas, o sea hasta los nueve meses.

Pero además, el proyecto tiene un art. 15º (el último, bien abajo) de “derogaciones”:

Artículo 15º. (Derogaciones). Deróganse los artículos 325, 325 bis y 328 del Código Penal y demás disposiciones que se opongan a la presente ley, quedando como artículo 325, el actual texto 325 tercero:

“Artículo 325. (Aborto sin consentimiento de la mujer). El que causare el aborto de una mujer, sin su consentimiento, será castigado con dos a ocho años de penitenciaría.”

Pues bien, esos artículos que se derogan por el presente proyecto, son precisamente los que dicen que el aborto es delito y que por tanto está penalizado de acuerdo con la ley.

Esto dicen actualmente los artículos de nuestro Código Penal que este proyecto de ley derogaría:

Artículo 325. (Aborto con consentimiento de la mujer). La mujer que causare su aborto o lo consintiera será castigada con prisión, de tres a nueve meses.

Artículo 325 bis. (Del aborto efectuado con la colaboración de un tercero con el consentimiento de la mujer). El que colabore en el aborto de una mujer con su consentimiento con actos de participación principal o secundaria será castigado con seis a veinticuatro meses de prisión.

Artículo 325 ter. (Aborto sin consentimiento de la mujer). El que causare el aborto de una mujer, sin su consentimiento, será castigado con dos a ocho años de penitenciaría.

Igualmente se derogaría, como se ve,   el art. 328 del Código Penal, que es el que establece los eximentes de pena en casos particulares de abortos.

Al eliminarse estos artículos del Código Penal, abortar pasa a ser como tomar café. La ley no dice nada de tomar café, y por tanto se puede hacer sin problemas, cuando uno quiera y como uno quiera. Lo mismo pasaría con el aborto, de aprobarse este proyecto de ley. En cualquier momento del embarazo, hasta los nueve meses, cualquier embarazada, por la razón que fuese, podría abortar sin que su acto fuese considerado delito, ilegal o penalizable.