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Néstor Martínez Valls

“Iniciativas Sanitarias” se publicitó como una forma totalmente segura de asesorar a las mujeres sobre cómo abortar a domicilio usando Misoprostol, con asistencia médica antes y después del aborto.  Se hizo propaganda de la supuesta disminución a cero de las muertes maternas por abortos una vez instauradas dichas “Iniciativas”. Se usó eso también como forma de tapar el hecho de que se estaba violando la ley al asesorar a las mujeres sobre cómo cometer el delito de aborto. Ahora otra organización que promueve la legalización del aborto, MYSU, dice en su sitio web que ha muerto una mujer por intentar hacerse en su casa un aborto con Misoprostol. Dice textualmente:

“Hoy tomamos conocimiento que en el Hospital de Clínicas hace unos días, murió una mujer a causa de un aborto clandestino. No fue posible salvar su vida a pesar de los esfuerzos que realizó el cuerpo médico que la asistió cuando llegó con una infección severa. La muerte de una mujer joven por haberse practicado un aborto con misoprostol en la clandestinidad es una nueva y triste evidencia de la problemática que el país aún no ha resuelto.

Esta cruda realidad se agrega a la de tantas otras mujeres que llegan a los centros asistenciales con situaciones delicadas de salud producto del desamparo que implica transitar por un aborto en la ilegalidad. La muerte de esta mujer y el impacto irremediable que ello genera podría y debería haberse evitado si se contara con una ley que garantice el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y los servicios seguros y legales adecuados para ello.”

Al parecer, entonces, las mujeres asesoradas para abortar con Misoprostol en el Hospital Pereira Rossell “llegan a los centros asistenciales con situaciones delicadas de salud producto del desamparo que implica transitar por un aborto en la ilegalidad”.

Parece entonces que las “Iniciativas” no son tan seguras como se decía. Dice, en efecto, MYSU:

“Si alguien considera que el ingreso del misoprostol en el mercado clandestino para la realización de abortos con medicamentos ha resuelto la situación, está lejos de conocer la realidad cotidiana de quienes toman la decisión de interrumpir un embarazo que no desean o no pueden continuar.”

Y de hecho, lo que piden no es una mejor aplicación de las “Iniciativas”, sino la legalización del aborto, como se ve.

¿Cómo? ¿No es entonces un procedimiento “totalmente seguro” el abortar en el baño de la propia casa usando Misoprostol, como sostienen el Dr. Briozzo y sus colaboradores? ¿Fue el personal del Pereira Rossell, en cumplimiento de las “Iniciativas Sanitarias”, el que asesoró a la mujer fallecida acerca del modo de abortar con Misoprostol? Ahora resulta que se quiere utilizar la muerte de esta mujer, justo en momentos en que se está por discutir el proyecto de legalización del aborto en Diputados, como argumento para aprobar la ley. Hace falta solamente memoria para acordarse de que de un tiempo a esta parte siempre, de forma sistemática, salen a la prensa noticias dramáticas justo antes de la discusión de alguno de estos “polémicos” proyectos de ley.

Por tanto, por un lado, el éxito de las “Iniciativas Sanitarias” se prueba porque desde que se aprobaron hay cero mujeres muertas por aborto, y la necesidad de legalizar el aborto se prueba porque las “Iniciativas” tampoco son seguras, ya que han costado la muerte de una mujer.

¿A quién hay que creerle? ¿A MYSU o al Dr. Briozzo? Lo que más llama la atención es la frescura con que se cambia de viento, y lo que ayer era un logro hoy se presenta como un mal a remediar mediante la legalización del aborto.

Todo sirve con tal de despenalizar y legalizar el homicidio del no nacido.

Pero además, ¿no estuvo MYSU entre las organizaciones que festejaron la sanción de la ley llamada “de Salud Sexual y Reproductiva”, donde se da alcance nacional a las “Iniciativas Sanitarias” del Dr. Briozzo? En efecto, parece que el título de esta nota debería ser “¿MYSU o MYSU?” Véase lo que las responsables de MYSU dicen en una colaboración a la obra colectiva que el Dr. Briozzo publicó celebrando sus “Iniciativas Sanitarias”, que de “sanitarias” no tienen nada:

“La experiencia en escenarios locales para la implementación y difusión de la normativa sanitaria “Asesoramiento para una maternidad segura. Medidas de protección materna frente al aborto provocado en condiciones de riesgo,”[1] que se está desarrollando en el marco del proyecto “Proteger la vida y la salud de las mujeres mediante la reducción de abortos en condiciones de riesgo” es un excelente ejemplo de articulación de esfuerzos con base en la participación comunitaria.

Esta experiencia ilustra y enseña sobre la importancia que tiene intervenir al mismo tiempo en el centro de salud (mediante la sensibilización y la capacitación del personal) y en la comunidad (mediante el involucramiento de los actores locales y de la población en general) para el logro de servicios de atención y de orientación integrales que satisfagan las necesidades y demandas específicas de mujeres en situación de embarazo no deseado y aborto.”[2]

¿No sería entonces más bien ocasión para un mea culpa por haber promovido métodos que ahora resulta que conllevan peligro de muerte para las mujeres?


[1] MSP, Ordenanza nro. 369, 2004,

[2] Abracinskas, Lilián, y López, Alejandra, “Problemas complejos, intervenciones integrales. Aborto inseguro, mortalidad de mujeres, reducción de incidencia y ejercicio de derechos”, en: Briozzo, Leonel, Iniciativas Sanitarias contra el aborto provocado en condiciones de riesgo, Montevideo, 2007.