julian-marias

Néstor Martínez Valls

Leibniz busca la razón suficiente de las cosas contingentes, y dice que por mucho que avancemos en su serie no adelantamos nada, y que laratio sufficienstiene que estar fuera del detalle de las contingencias, por infinito que lo supongamos. Esto probaría, ciertamente, que elens a sees Dios, pero Leibniz, en primer lugar, toma sin más la noción de lacontingenciay pasa a buscar la razón suficiente fuera de la cosa, de cualquier cosa, sin mostrar concretamente en ella su ser contingente, y en segundo lugar, toma la totalidad de las cosas como una serie, y así pasa de una cosa a otra sin hacerse cuestión de esa totalidad como tal, ni, menos aún, preguntarse si puede haber, por ejemplo, un mundo anterior a cada cosa y aún a todas ellas, es decir, a su serie o suma. La contingencia de las cosas no prueba sin más la del mundo, y no es lícita la interpretación de éste como simple serie ocollectiode cosas contingentes. La prueba leibniziana y en general la prueba tradicional de Dios por la contingencia queda afectada de una deficiencia radical que abre paso al panteísmo; y, en efecto, vemos que éste ha hecho irrupción una vez y otra dentro de la filosofía, desde el mismo comienzo de la Escolástica hasta el idealismo alemán. Una vez probada la existencia delens a se”, habría que preguntarse: ¿quién es el ente necesario? Y sólo una demostración de la contingencia del mundo –en su más amplio sentido– y del hombre mostraría la trascendencia delens a sey, por tanto, la existencia de Dios.”[1]

*

Lo que viene a decir Marías es que para probar la existencia de Dios hay que probar la trascendencia del Ser Necesario, y que para eso hay que probar la contingencia del mundo, porque hay que poder descartar la identidad del Ser Necesario con el mundo o con una parte del mundo, que llevaría al panteísmo, y la única forma de hacerlo es probando previamente que el mundo y el hombre son contingentes. A partir de ahí, critica las pruebas tradicionales de la existencia de Dios, que terminarían antes de poder fundar la distinción entre teísmo y panteísmo.

Es verdad que, como hemos dicho en otras ocasiones, las pruebas de la existencia de Dios no están completas hasta que se han deducido los atributos que la razón permite discernir en el Ser Necesario o en el Primer Motor Inmóvil. En  eso Marías tiene razón. Pero no nos parece que haga falta dar ese paso para descartar de entrada la identificación del Ser Necesario con elmundo”, y en ese sentido nos parece fallida su crítica a la Tercera Vía.

En efecto, no hay otra posibilidad que el Ser Necesario o el ente contingente. Un ente cualquiera, o puede no ser, y es contingente, o no puede no ser, y es Necesario. Supuesto, entonces, que se prueba la existencia del Ser Necesario por las pruebas tradicionales, cosa que Marías por lo visto admite, sólo hay dos posibilidades: que sólo exista el Ser Necesario, o que exista también el ente contingente: uno solo o varios.

Pero la diferencia entre el Ser Necesario y el ente contingente es esencial. Uno no puede no ser, el otro puede no ser. Uno existe necesariamente desde siempre, el otro puede haber comenzado a existir y dejar de existir. Uno es Incausado, el otro causado.

Es claro, entonces, que en ese caso la palabramundosólo se podrá aplicar al conjunto de los entes contingentes, no al Ser Necesario. No tiene sentido identificar al Ser Necesario con el conjunto de los entes contingentes, ni  con uno de ellos, ni hacer del Ser Necesariopartedel mundo.

En efecto, sería absurdo decir que elmundoes la identidad entre el Ser Necesario y el conjunto de los entes contingentes. El conjunto de los entes contingentes es contingente. Si cada parte de ese conjunto es contingente, todas sus partes pueden no existir. Si todas pueden no existir, todas pueden no existir al mismo tiempo. Y si todas pueden no existir al mismo tiempo, el conjunto de ellas puede no existir, y entonces es contingente, y no Necesario.

Si elmundoes, como parece sugerir en un momento Marías, una totalidad que de algún modo no se reduce a la suma de sus partes contingentes, esa totalidad, o es necesaria, o es contingente. Pero es absurdo que esa totalidad sea necesaria mientras conste de una pluralidad de seres sustanciales contingentes. Pues entonces será una totalidad accidental, hecha de las relaciones, accidentales, entre esas sustancias, y si las sustancias que la componen son contingentes, mucho más lo será esa totalidad accidental.

Si es una totalidad sustancial, entonces el mundo es una sola sustancia necesaria. Pero entonces, se distingue esencialmente del conjunto de los entes contingentes, que es, como ya vimos, contingente. Y entonces, hay que quitarle el nombre demundoa ese Ser Necesario, y dárselo al conjunto de los entes contingentes, que sigue existiendo; testigo, nuestra experiencia.

Fuera de estas posibilidades, no vemos qué sentido se le puede dar a la negativa de Marías a considerar al mundo como el conjunto de los entes contingentes.

El Ser Necesario no puede ser tampoco, junto con los entes contingentes,partedel mundo. ¿Qué quiere decirpartedel mundo”? Ante todo, que el todo que es el mundo es mayor que cualquier parte suya. ¿Cómo un conjunto de entes contingentes puede ser mayor que el Ser Necesario, cuando cada uno de ellos es esencialmente inferior a Él? En las cuestiones esenciales, la unión no hace la fuerza. Lo prueba el hecho de que un solo vidente ve más que una multitud de ciegos.

*

Es una ilusión querer meter de por medio a toda costa la palabramundoen las pruebas de la existencia de Dios. No hace falta. El mecanismo de las pruebas no consiste en probar la contingencia del mundo, para que luego el Ser Necesario no pueda identificarse con el mundo. Es al revés. Se prueba la existencia del Ser Necesario, aunque sea a partir de un solo ente contingente, y luego se comprueba que, por el hecho mismo de ser Necesario, es imposible identificarlo con el mundo, ni con ninguna de sus partes, simplemente porque no hay otra posibilidad que el Ser Necesario o el ente contingente, y es imposible que el Ser Necesario se identifique con el ente contingente o con el conjunto de los entes contingentes. Y de ahí viene como consecuencia, la contingencia delmundo”.

La mentalidad cientificista, que nos ha acostumbrado a discursear sobre elmundocomo si fuese vecino nuestro, es la que lleva inconscientemente a pensar las pruebas de la existencia de Dios como pruebas que parten de la noción demundopara probar que elmundotiene una Causa, cuando, filosóficamente, las pruebas consisten en mostrar que existe el Ser Necesario, porque existe el ente contingente; por ejemplo, esta mosca. Y la distinción entre el Ser Necesario y elmundoes una consecuencia, derivada de la distinción esencial entre el Ser Necesario y el ente contingente, solo o en muchedumbre.

Como siempre, la frase clave en este tema la ha dicho el gran G. K. Chesterton:Estoy convencido de que la Tierra es un lugar. Me informan los científicos que, además, es un planeta.

Obviamente, Chesterton no duda de que la Tierra sea un planeta, pero quiere recordarnos la diferencia entre lo que experimentamos directamente y los resultados de nuestras investigaciones científicas. El filósofo, individuo desconfiado si los hay, prefiere siempre atenerse a lo evidentemente dado y a las deducciones necesarias que de ello se sigan.


[1] Julián Marías, El problema de Dios, en: San Anselmo y el insensato y otros estudios de Filosofía, Ed. Revista de Occidente, Madrid, 1944, pp. 80-81.