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Catecismo de la Iglesia Católica

Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en la línea de una vida moral referida a la vida litúrgica y que se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo.

El primer mandamiento,oír misa entera los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles”, exige a los fieles que santifiquen el día en el cual se conmemora la Resurrección del Señor y las fiestas litúrgicas principales en honor de los misterios del Señor, de la Santísima Virgen María y de los santos, en primer lugar participando en la celebración eucarística en la que se congrega la comunidad cristiana y descansando de aquellos trabajos y ocupaciones que puedan impedir esa santificación de esos días.[1]

El segundo mandamiento,confesar los pecados mortales al menos una vez al añoasegura la preparación a la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo.[2]

El tercer mandamientorecibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua”) garantiza un mínimo en la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor en conexión con el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana.[3]

El cuarto mandamientoabstenerse de comer carne y ayunar en los días establecidos por la Iglesiaasegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón.[4]

El quinto mandamiento (“ayudar a la Iglesia en sus necesidades”) enuncia que los fieles están obligados de ayudar, cada uno según su posibilidad, a las necesidades materiales de la Iglesia.[5]

¿Qué finalidad tienen los preceptos de la Iglesia?

Los preceptos de la Iglesia tienen por finalidad garantizar que los fieles cumplan con lo mínimo indispensable en relación al espíritu de oración, a la vida sacramental, al esfuerzo moral y al crecimiento en el amor a Dios y al prójimo.

¿Cuáles son los preceptos de la Iglesia?

Los preceptos de la Iglesia son cinco:

Participar en la Misa todos los domingos y fiestas de guardar, y no realizar trabajos y actividades que puedan impedir la santificación de estos días.

Confesar los propios pecados, mediante el sacramento de la Reconciliación, al menos una vez al año.

Recibir el sacramento de la Eucaristía al menos en Pascua.

Abstenerse de comer carne y observar el ayuno en los días establecidos por la Iglesia.

Ayudar a la Iglesia en sus necesidades materiales, cada uno según sus posibilidades.[6]


[1] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 1246-1248; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium n. 881, 1.2.4.

[2] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 989; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium n. 719.

[3] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 920; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium n. 708-881, 3.

[4] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 1249-1251; Codex Canonum Ecclesiarum Orientalium n. 882.

[5] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 222).

[6] Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 431-432.