que-creemos

Equipo de Dirección

Ciclo de Charlas sobre el Pensamiento de Juan Pablo II. El sábado pasado, en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso, ubicada en Tapes 956 casi San Juan, de Montevideo, comenzó el Ciclo de Charlas sobre el Pensamiento de Juan Pablo II, organizado por el Centro Cultural Católico Fe y Razón en el contexto del Año de la Fe, con el apoyo de la Facultad de Teología del Uruguay Monseñor Mariano Soler. Este Ciclo continuará en el mismo lugar durante los próximos tres sábados. A continuación incluimos el programa completo del Ciclo. Recordamos que la entrada a estas charlas es libre y gratuita.

27 de octubre de 2012

La obra filosófica de Karol Wojtyla

Ec. Rafael Menéndez

El personalismo tomista de Karol Wojtyla

Lic. Néstor Martínez Valls

Tomismo y personalismo

03 de noviembre de 2012

La encíclica Fides et Ratio

Mons. Antonio Bonzani

La continuidad entre el Vaticano I y el Vaticano II en el compromiso de la fe según la Fides et Ratio

Prof. Ignacio Pérez Constanzó

La Fides et Ratio ante la filosofía y ante la cultura

10 de noviembre de 2012

La encíclica Veritatis Splendor

Pbro. Sebastián Pinazzo

La respuesta de Juan Pablo II frente a algunas tendencias de la teología moral surgidas en la segunda mitad del siglo XX

17 de noviembre de 2012

La encíclica Evangelium Vitae

Lic. Néstor Martínez Valls

El nuevo concepto de embarazo a la luz de la Evangelium Vitae

Ing. Daniel Iglesias Grèzes

Nuevas amenazas a la vida humana según la Evangelium Vitae

Monseñor Antonio Bonzani

El Pbro. Antonio Bonzani, Rector de la Facultad de Teología del Uruguay Monseñor Mariano Soler, ha sido nombrado Capellán de Su Santidad, recibiendo de esta manera el título de Monseñor. Al querido Padre Antonio, amigo y colaborador de Fe y Razón, le damos nuestras felicitaciones por este reconocimiento a su abnegada y fiel labor apostólica.

Aborto y reproducción artificial

Durante el mes de octubre, la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que legaliza el aborto bajo muy amplias condiciones, fue aprobada por la Cámara de Senadores por 17 votos contra 14 y promulgada por el Poder Ejecutivo. Uruguay se convirtió así, lamentablemente, en el segundo país de América Latina después de Cuba en legalizar el aborto. Recordamos a nuestros lectores que, según la doctrina católica, es preciso resistir y combatir esta ley inicua mediante la objeción de conciencia y otros medios pacíficos, y seguir trabajando en pos de su pronta derogación.

Con profunda consternación informamos que durante ese mismo mes la Cámara de Representantes de nuestro país aprobó el proyecto de Ley de Reproducción Humana Asistida, contrario al orden moral natural de muchas y muy graves formas, y que, en la votación general del proyecto, dicha aprobación fue unánime. Recordamos a nuestros lectores que, según la doctrina católica, la inseminación artificial y la fecundación artificial son gravemente inmorales. Empero, el citado proyecto de ley no sólo legaliza esas técnicas de reproducción humana artificial (que tienden a convertir al ser humano en un producto industrial más), sino que también legaliza su aplicación a mujeres solas o a parejas que no son matrimonios, la donación de esperma y de óvulos, y la congelación y destrucción de embriones “sobrantes”, y establece el carácter secreto de las donaciones de gametos, por lo que en general se prohibirá que las personas engendradas mediante estas técnicas conozcan la identidad de uno o dos de sus progenitores biológicos. Por si todo esto (y más) fuera poco, un legislador ha propuesto que, cuando el proyecto sea tratado por el Senado, se le agregue la legalización del alquiler de úteros. Esperamos que los uruguayos provida, cuya atención quizás ha estado centrada de un modo casi exclusivo en el tema del aborto, se opongan de un modo más enérgico e incisivo contra este cúmulo de barbaridades. Por lo demás, la fecundación artificial está muy ligada a prácticas abortivas y eugenésicas.

Rogamos a Dios nuestro Padre que, en este tiempo de tribulación, en Uruguay y en todo el mundo, nos conceda renovar nuestra fe en Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida, y dar un testimonio más coherente y atractivo de esa fe, tanto en el nivel individual como en el nivel comunitario.