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Elizabeth Azarola y Dionisio Negueruela

Los Equipos de Nuestra Señora son un movimiento, reconocido oficialmente por la Iglesia Católica, formado por parejas unidas por el sacramento del matrimonio que quieren vivir una espiritualidad conyugal, ser felices en pareja y en familia y vivir el Evangelio con una fe madura y adulta.

Orígenes

Fue fundado en 1938 por el sacerdote francés Henri Caffarel y cuatro matrimonios que deseaban vivir su amor a la luz de la fe. Los Equipos se multiplicaron y para preservar la unidad se redactó en 1947 la Carta Fundacional de los Equipos, en la que se establecen los medios para poder vivir mejor la fe como matrimonio cristiano. Estos medios son:

  • La oración personal y conyugal, diaria.
  • La lectura de la palabra de Dios, diaria.
  • El diálogo conyugal, al menos una vez al mes (la sentada).
  • La regla de vida.
  • El retiro espiritual, anual.

De ellos, son características propias del movimiento: la oración conyugal y la sentada. La oración conyugal consiste en la unión íntima y profunda de los esposos que quieren ir juntos, en todo momento, hacia Dios, y cuya expresión máxima es la oración. La sentada es la reunión de los esposos, abriendo sus almas, bajo la presencia de Dios.

Las parejas se unen en equipos base, integrados por 4 ó 5 matrimonios y un consiliario, que en la mayoría de los casos es un sacerdote, y que se reúnen una vez al mes.

En el mundo

En la actualidad existen alrededor de 12.000 equipos en 70 países. El movimiento está presente en los cinco continentes y sus miembros son casi 130.000 personas, entre parejas, viudos y consiliarios. Es un movimiento organizado y cada seis años tiene lugar un encuentro internacional en el que participan equipistas de todo el mundo.

Del 21 al 26 de julio de este año, el Encuentro fue en Brasilia. Brasil es el país del mundo en donde hay más equipos. En América del Sur, el movimiento está en todos los países, excepto en Uruguay y Venezuela. Como uruguaya sentí nostalgia, el día de la inauguración, al ver las banderas de América entrando solemnemente. La mía no estaba.

Bajo la mirada gozosa de Dios

Todo encuentro viene acompañado de emociones y envuelto en un halo de alegría, sobre todo si los que se encuentran están unidos por ideales comunes y lazos espirituales. Para nosotros tenía un significado especial el volver a Brasil juntos y después de más de 40 años de casados, porque en ese país vivimos nuestros primeros cuatro años como matrimonio.

El amor a Dios y el amor al prójimo, y en primer lugar al prójimo más próximo que es nuestro cónyuge, nacen de una misma fuente: Dios. Dios es amor y todo amor verdadero procede de Dios. Como se afirmó en el Encuentro: “El amor de la pareja es la revelación viva del amor de Dios”. El Papa Benedicto XVI, en su saludo paternal a los participantes del encuentro, nos dice que nosotros somos el dulce rostro sonriente de la Iglesia, los mensajeros de la belleza del amor alimentado por la fe.

Acogida

Después de un largo viaje de 24 horas desde nuestras casas en Palencia hasta nuestros hoteles en Brasilia, con una larga espera en el aeropuerto de Rio de Janeiro, Jesús Manuel, Mariángeles y Pedro Pablo y nosotros llegamos a nuestro destino en donde nos esperaban, con gran entusiasmo, Astrid y José Javier, responsables en España de la organización del viaje a Brasilia, los cuales enarbolaban una gran bandera española y nos daban una calurosa acogida, haciéndonos sentir a todos los que llegábamos dentro de la gran familia de los E.N.S.

Organización

Merecen especial mención los minuciosos detalles tenidos en cuenta por los encargados de la organización del Encuentro, en todos los aspectos: en la acogida y atención en los hoteles, y en el traslado en los autobuses a los centros de reuniones, que fueron el gimnasio Nilson Nelson, la Expo-Brasilia y la explanada de los ministerios.

En el gimnasio Nilson Nelson tuvieron lugar la apertura del Encuentro, las Eucaristías diarias, las diversas conferencias y la clausura del mismo.

La Expo-Brasilia era el lugar en el cual almorzábamos y celebrábamos las reuniones de los Equipos Mixtos.

En la explanada de los ministerios, junto a la catedral de la ciudad, fue el gran testimonio ante el mundo de nuestra fe y de nuestro amor conyugal y también el lugar en el cual hicimos “la sentada”.

Vivencias

Comenzamos el XI Encuentro Internacional, el primero que tiene lugar fuera de Europa, con el traslado de los participantes de los diferentes hoteles, en sus respectivos autobuses, a la explanada del Gimnasio Nilson Nelson, en donde tuvimos la primera experiencia de confraternización con miembros de diferentes equipos, y en especial con los brasileños, en una comida campestre preparada para la fiesta de bienvenida. Seguidamente entramos en el mencionado gimnasio para las ceremonias cívica y litúrgica de apertura. Después de escuchar el himno de Brasil y las palabras de bienvenida de las autoridades presentes, se abrió el acto con el Himno a la Alegría de Beethoven que, como nos dijeron M. Carla y Carlo Volpini, responsables del E.R.I., expresa una invitación a ponernos en el camino de la fe verdadera, que está hecha de acogida, justicia, verdad, esperanza y paz para toda la humanidad. Nos encontramos alrededor de 7.500 personas, de 54 países, en un ambiente de alegría, fraternidad y comunicación. El tema del Encuentro fue el análisis profundo de la parábola del Buen Samaritano, parábola que, según el consiliario del ERI, el Padre Angelo Epis, es una relación perfecta entre el mensaje final de Lourdes: “Parejas reflejo del amor de Cristo” y el “Anda y haz tú lo mismo” de este encuentro.

Al día siguiente, domingo 22 de julio, y en este ambiente espiritual, nos dispusimos a participar de los actos programados, cuya culminación encontró su punto álgido en la celebración de la Eucaristía concelebrada por varios obispos y consiliarios y cuya expresión máxima ese día llegó para nosotros en el momento de darnos la paz los unos a los otros desde el fondo de nuestro corazón. Cada uno de nosotros sentimos multiplicada por 7.500 personas, como un torrente de luz, la viva paz de Cristo que nosotros ofrecíamos a los demás. Vivimos la Comunión de los Santos en el Cuerpo Místico de Cristo.

Equipos mixtos

Al terminar las conferencias nos trasladamos a la Expo-Brasilia, en donde después de almorzar tuvo lugar la reunión de los equipos mixtos, constituidos cada uno de ellos por integrantes de distintos países. Nuestro equipo estuvo integrado por equipistas de Toledo, Orense, Madrid, Pamplona, Argentina, Canadá (eran colombianos), Paraguay, y nosotros de Palencia. Nos sorprendió la apertura sincera y la alegría de cada uno, con gran deseo de todos de compartir la experiencia de fe y vida de cada pareja, lo que nos hizo sentir más profundamente la universalidad del movimiento y de la Iglesia.

Contenido del Encuentro

En este ritmo de vida y trabajo desfilaron, raudos como el viento, los siguientes días del Encuentro:

Escuchando sabias y profundas conferencias que nos adentraban en la profundización de la parábola del Buen Samaritano, aplicada sobre todo a las vivencias en el matrimonio.

Emocionándonos con los testimonios de parejas de diversos países que nos narraban sus experiencias de vida de buenos samaritanos, como cristianos y como miembros de los Equipos.

Disfrutando de la participación diaria en la celebración de las fervorosas Eucaristías que estaban siempre acompañadas por el coro integrado por equipistas de la mayoría de los países asistentes, entre los que se encontraban Pedro Pablo y Mariángeles, y que con sus cantos acompañando las diferentes partes de la celebración nos invitaban a vivir con alegría y a dar gracias a Dios por todo lo recibido en nuestra vida. Personalmente sentimos una emoción incontenible al escuchar la “Cantiga de Matrimonio”, del P. Zezinho, que nos recordaba nuestra decisión y sentimientos de entrega del uno al otro, con el deseo de ambos de que Cristo estuviera siempre presente en nuestra vida.

Abriendo nuestros corazones en nuestro equipo mixto, con los compañeros del mismo, recordando y siguiendo las enseñanzas de Cristo: “Allí en donde estén dos o más reunidos en mi nombre, allí estoy yo”.

El hilo conductor de todos los actos (eucaristías, conferencias y reuniones de equipo) fue, como dijimos, la meditación de la parábola del samaritano. Ante un mundo que se desangra por los cuatro costados (guerras, explotaciones, injusticias, pobreza), resuena en nuestros oídos una voz que nos apremia: “Ve y haz tú lo mismo” que el samaritano, pon bálsamo y venda las heridas, lleva el amor de Cristo a todos los pueblos, da testimonio del amor conyugal a los hogares rotos, lleva tus deseos de paz y justicia a todos los ambientes en los que te tocare actuar. “Atrévete a vivir el Evangelio”.

Catedral humana

En la gran explanada de los ministerios, junto a la moderna catedral de Brasilia, dedicada a Nuestra Señora Aparecida, cuyas torres como brazos se elevan al cielo en actitud de súplica por la ciudad de Brasilia y el mundo entero, los equidistas, ataviados con camisas y pañuelos blancos junto a una gran cruz y junto a imágenes de diferentes santuarios marianos, realizamos nuestra sentada dando testimonio de nuestra fe y de nuestro amor conyugal en Cristo, ante los ojos atónitos de las personas que observaban el espectáculo y aquellos que se conectaban, en directo por Internet, desde diversos países.

Nueva responsabilidad en el E.R.I. y envío

Como en todos los encuentros internacionales, llegó el momento de la despedida y el nombramiento del nuevo Equipo Responsable Internacional que marcará las pautas de nuestro movimiento hasta el año 2018. María Carla y Carlo Volpini de Italia entregaron el testigo a José y Tó Moura Soares de Portugal, quienes afirmaron que cuando se nos confía una misión debemos poner allí todo lo que tenemos y somos, con nuestro pasado y nuestro presente. Terminaron su saludo inicial como responsables diciéndonos: “Queridos equipistas y consiliarios espirituales: Atrevámonos a vivir el Evangelio con fe, esperanza y caridad, siguiendo las palabras de Cristo: “Ve y haz tú lo mismo.”

Y finalmente, tras la celebración de la Eucaristía, presidida por el Nuncio Apostólico en Brasil y concelebrada por obispos y consiliarios de todo el mundo, emprendimos el regreso a nuestros países, renovados y llenos de optimismo e ilusión.