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Asociación Familia y Vida

La asociación Familia y Vida deplora profundamente el paso dado anteayer en el Parlamento al aprobar el Proyecto de Ley de Reproducción Humana Asistida (RHA) que legaliza la producción artificial y posterior eliminación de seres humanos.

La Cámara de Representantes ha aprobado los cambios realizados en el Senado al proyecto original. Una comparación de los textos aprobados por ambas Cámaras muestra que en al menos catorce puntos el Senado empeoró—desde el punto de vista ético—un proyecto que ya de por sí era inadmisible.

Selección embrionaria. El texto aprobado permite transferir al útero un máximo de dos o tres embriones en cada ciclo, según las circunstancias. La selección embrionaria consiste en elegir algunos de los embriones producidos artificialmente, los que parecen tener más probabilidades de sobrevivencia y desarrollo normal, para ser transferidos al útero. El Artículo 17° dispone que: “Los gametos y embriones no transferidos se conservarán por los plazos que determine la reglamentación, teniendo en cuenta su viabilidad, así como la posibilidad de generar un embarazo a partir de los mismos”. Esto equivale a permitir un aborto: la eliminación de los embriones sobrantes, de forma inmediata o de forma diferida, después del plazo máximo de crio-conservación (congelación) requerido por la reglamentación.

Reducción embrionaria. De los dos o tres embriones transferidos al útero, es frecuente que no prospere ninguno; pero a veces sobreviven dos o tres embriones, en cuyo caso se suele practicar la “reducción embrionaria”, que consiste en la eliminación de uno o más de los embriones transferidos, para dar mayores posibilidades de sobrevivencia y desarrollo normal a los embriones restantes. El texto aprobado no se refiere específicamente a la reducción embrionaria lo cual es una grave omisión.

Según uno de los médicos que se dedican a estas técnicas en nuestro país, unas 500 parejas concurren por año a estos tratamientos. Cada tratamiento consta de tres ciclos, en cada uno de los cuales se implantan tres embriones. No es raro, entonces, que para que nazca un niño deban ser eliminados otros ocho. El total nos daría alrededor de 4.000 seres humanos eliminados por año mediante estos procedimientos.

Si hacemos caso a lo señalado por un Diputado acerca de que habría 50.000 parejas en situación de acogerse a esta ley en nuestro país, eso nos daría la perspectiva de la eliminación de 400.000 seres humanos, un auténtico genocidio.

Aplicación fuera del matrimonio. El Artículo 2° del texto aprobado define el alcance de la ley diciendo que las técnicas de RHA podrán aplicarse “en el caso de parejas biológicamente impedidas para hacerlo, así como en el caso de mujeres con independencia de su estado civil”. Por lo tanto se podrá aplicar estas técnicas “a parejas heterosexuales u homosexuales, ya sean matrimonios, uniones concubinarias, parejas de novios o parejas más o menos ocasionales; y también a mujeres solas, casadas o no”. Aunque la mujer esté casada, no se requiere el consentimiento de su marido.

Además, una mujer que se ha separado de su esposo o concubino podrá, sin el consentimiento de su ex pareja, ser fertilizada con el semen de éste o recibir la implantación de embriones producidos previamente con gametos de éste.

Por otra parte, el Artículo 9° permite la fertilización de gametos y la implantación de embriones de una persona fallecida, siempre que ésta hubiera otorgado previamente por escrito su consentimiento para ello, y dentro de los 365 días posteriores a su fallecimiento.

Maternidad subrogada. El Capítulo IV del texto aprobado permite en algunos casos la “maternidad subrogada”, es decir que una mujer geste a un hijo en su vientre con el compromiso de entregarlo a otra (para que lo críe como hijo suyo) después de su nacimiento.

Donación de gametos. Muy a menudo las técnicas de RHA se llevan a cabo utilizando gametos de “donantes” de esperma o de óvulos. Estos “donantes” suelen estar impulsados por motivos pecuniarios, porque las clínicas de reproducción asistida les pagan “viáticos” considerables. El Artículo 12° del texto aprobado establece que: “La donación de gametos se realizará en forma anónima y altruista”. El “altruismo” requerido no equivale a una exigencia legal de que esas donaciones sean honorarias.

Además, el texto aprobado no limita la cantidad de donaciones de gametos que puede realizar un mismo donante, por lo que en principio un solo donante de esperma podría engendrar un número enorme de hijos (lo cual, entre otras cosas, aumentaría el riesgo de incesto involuntario).

Clonación. El Artículo 22° del texto aprobado por la Cámara de Diputados en 2012 establecía el delito de clonación y determinaba la correspondiente pena de penitenciaría. El Artículo 19° del texto aprobado ahora prohíbe la clonación y la alteración de la especie humana, sin tipificar estas prácticas como delitos y por lo tanto sin determinar penas.

En resumen: la ley en cuestión cosifica a la persona y condena a la muerte a miles de embriones humanos. Además, también permite que mujeres solas y parejas no casadas u homosexuales puedan acogerse a la reproducción asistida, lo que viola el derecho de todo niño a ser engendrado en un hogar estable, con un padre y una madre.

Montevideo, 14 de noviembre de 2013.