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Asociación Familia y Vida

El derecho a la objeción de conciencia es un derecho humano fundamental. Lamentamos que desde el Ministerio de Salud Pública se estén dando señales evidentemente restrictivas del mismo con el único fin de justificar lo inadmisible: el aborto. La objeción de conciencia como derecho esencial del médico debe ser protegida a la luz de lo previsto por el art. 54 de la Constitución, que consagra y reconoce expresamente la independencia de la conciencia moral y cívica de los trabajadores.[1]

El fin no justifica los medios. Matar a un ser humano inocente es una acción mala en sí misma, por su objeto, y eso no cambia por más buena que sea la finalidad o intención del que realiza esa acción, por ejemplo para salvar la vida o la salud de otra persona. La acción que es mala por su objeto no puede ser realizada en ninguna circunstancia, y no se hace buena ni por la intención del agente ni por las consecuencias buenas que pueda tener.

El derecho que el ser humano tiene a la vida deriva de su misma naturaleza humana y es anterior a toda legislación positiva, la cual por tanto sólo puede reconocerlo, protegerlo y promoverlo. La ley humana no puede contradecir en este punto a la ley natural y si lo hace pierde toda validez de modo que no obliga en conciencia. Ninguna ley humana puede obligar a una persona a realizar una acción que es intrínsecamente mala. En esos casos la objeción de conciencia no es solamente un derecho, sino también un deber. El ser humano tiene que estar dispuesto a arrostrar lo que sea necesario antes que hacer algo que en conciencia reconoce como intrínsecamente contrario al orden moral objetivo.Como decía Sócrates: más vale padecer injusticia que cometerla.

Esto se extiende también a los casos en que se pide una cooperación en la que se participa directamente en el atentado contra el derecho a la vida, o bien se realizan acciones de apoyo al mismo que tienden directamente a hacer posible la eliminación de un inocente.

La “obediencia debida” no justifica, como pretendían en el pasado los ejecutores de las órdenes inhumanas del nazismo, al que con el pretexto de esa obediencia viola gravemente los derechos humanos; y el derecho a la vida es el principal de todos ellos, porque los condiciona a todos. El Estado que promulga leyes que obligan a los ciudadanos a realizar actos intrínsecamente malos, violatorios de los derechos humanos, y contrarios al dictamen más básico y elemental de su conciencia, comete un acto de tiranía legal que no obliga en conciencia a obedecerlo.

Manifestamos nuestro total apoyo a los médicos — tanto de Salto como de todo otro departamento — que cumplen con el deber moral de presentar objeción de conciencia a las prácticas abortivas, y exigimos que se respete su derecho a hacerlo.

Montevideo, 7 de setiembre de 2014.


[1] Ídem art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.