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Grupos Pro-vida del Uruguay

1 – En este tiempo en que tanto se habla de derechos humanos, en Uruguay tenemos “legalizado” el arrebatamiento del derecho inalienable a la vida mediante el homicidio del no nacido. Ante esta situación, volvemos a manifestar nuestra lucha: derogar la injusticia, restituir la dignidad.

2 – Mediante falsedades que han quedado al descubierto, se ha pretendido y en algunos casos se ha logrado insensibilizar a muchos ante el crimen horrendo del aborto. Hagamos un poco de memoria.

3 – Antes de la legalización, decían que se hacían 33.000 abortos clandestinos por año en el Uruguay. Falso. El primer año de vigencia de la nueva ley se contaron unos 5.000 abortos; o sea, se daba antes una cifra 600 % mayor que la real. Ésta es una maniobra de exageración típica que se ha practicado sistemáticamente a lo largo de décadas en todo el mundo.

4 – La explicación dada fue que una ley recién votada habría hecho disminuir la cantidad anual de abortos en 28.000, por el solo hecho de haber sido promulgada, lo cual, obviamente, es completamente absurdo.

5 – Se dijo además que con la legalización del aborto iban a disminuir los abortos. Falso. El primer año – como dicen – fueron unos 5.000 abortos; el segundo, nos enteramos ahora, unos 8.000.

6 – Se sigue insultando nuestra inteligencia diciendo que ese aumento se debe a que en el segundo año los abortos se contaron mejor que en el primero.

7 – También se dijo que con esta “ley” no se quería obligar a nadie a actuar contra su conciencia, pero resulta que ahora se quiere obligar a los médicos y otros agentes de la salud a que hagan abortos y/o a que colaboren con ellos en contra de sus convicciones más profundas.

8 – El que no respeta la vida de los demás, tampoco respeta la conciencia de los demás.

9 – Sin duda la población uruguaya no representa un peligro para la “capacidad de carga” del planeta, pero el Uruguay puede servir de punto de entrada para la “legislación” abortista en América Latina.

10 – El poder mundial enemigo de la vida, la población y la soberanía de las naciones hace tiempo que tiene en el blanco a este continente cuyos países todavía reconocen en forma mayoritaria el carácter delictivo del aborto como violación del derecho a la vida.

11 – Para complacer a estos poderosos, facilitándoles el camino hacia la implantación de la cultura de la muerte en todo el continente, muchos de nuestros políticos no dudaron en comprometer el futuro mismo de un país despoblado y envejecido votando la “ley” de aborto.

12 – Se habló mucho de las muertes maternas y los derechos de la mujer falseando los datos, dando la sensación de que había una especie de epidemia de muertes de mujeres por abortos clandestinos.

13 – Apenas votada la “ley” se pretendió convencernos de que, mágicamente, habíamos pasado a ser de los países con menos muertes maternas por aborto provocado en el mundo. Por lo visto también hay quienes quieren que abortemos nuestro intelecto.

14 – Se habló largo y tendido sobre los derechos de la mujer, para terminar enviándola a abortar al baño de su casa con Misoprostol. A eso se reducen en esa perspectiva los derechos de la mujer: al derecho de matar a su hijo o su hija.

15 – No se pensó en ayudar a las mujeres embarazadas en situaciones difíciles. No se pensó en ayudar a las organizaciones como Madrinas por la Vida o Ceprodih, que se encargan actualmente de llevar adelante esa tarea a puro pulmón y generosidad, y con resultados inmensamente superiores a los de las “consultorías” que establece la lamentable “norma”.

16 – No se pensó en aprobar una ley de ayuda a la mujer embarazada, cuyo proyecto hace ya varias legislaturas que duerme en algún cajón del Parlamento; en vez de ello, se trataron otros temas como el de la marihuana, por ejemplo.

17 – Por lo expuesto, la lucha continúa y continuará hasta que en el Uruguay se vuelva a reconocer el derecho de todo ser humano a la vida.

18 – Los uruguayos tenemos la obligación de hacer que desde nuestro Estado se deje de favorecer el crimen. En el Uruguay matar a un inocente tiene que dejar de ser un “derecho”. hay que dejar sin efecto la “ley” del aborto.

19 – 8.000 abortos por año significa que a cada hora en promedio es asesinado “legalmente” un inocente en nuestro país. Mientras esto siga así, hablar de los derechos humanos en el Uruguay será una burla cruel.

20 – Ya hay por lo menos 13.000 inocentes que han pagado con su vida la actitud de los que promovieron esta “ley” y de los que nada hicieron para evitarla. La sangre de estos inocentes clama, y mancha las manos de los que así actuaron.

21 – Tomemos conciencia de que en nuestro “sistema legal” se ha sentado el precedente de que se puede quitar impunemente la vida a un ser humano inocente. Una vez que se ha dado ese paso, la vida de todos puede estar potencialmente en peligro.

22 – Por una nueva generación de políticos y de ciudadanos en general, que parta de la base del respeto a los derechos de los demás, ante todo a su derecho a la vida, es que convocamos hoy una vez más a unirse a la campaña para que se deje sin efecto la “ley” del aborto.

Proclama leída luego de la conferencia dictada por el Prof. José Quarracino sobre “Concentración de la riqueza y control de la natalidad”, con motivo de la fecha mencionada. Teatro del Centro, Montevideo, 25 de marzo del 2015.