instrumentum

Mons. Aldo di Cillo Pagotto, SSS, Arzobispo de Paraíba (Brasil)
Mons. Robert F. Vasa, Obispo de Santa Rosa, California (EE.UU.)
Mons. Athanasius Schneider, Obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán)

1a Pregunta: ¿Qué es el Sínodo de los obispos?

Respuesta: El Sínodo de los obispos es una institución permanente de la Iglesia Católica, creada por el Papa Paulo VI a través del Motu Proprio Apostolica sollicitudo (15 de septiembre de 1965), con el fin de ayudar con sus consejos al Papa en el gobierno de la Igle­sia universal, para realizar la mayor “colegialidad” prevista por el Concilio Vaticano II. El Sínodo es convocado por el Papa y se re­úne de tres formas: asamblea general ordinaria, asamblea general extraordinaria y asamblea especial.

2a Pregunta: ¿Tienen valor magisterial las conclusiones del Sínodo de los obispos y son, por tanto, vinculantes para los fieles?

Respuesta: El Sínodo es una asamblea sólo consultiva, sin valor de Ma­gisterio. En relación a su poder deliberativo, lo recibe sólo si y cuando es concedido por el Papa, como cualquier otra asamblea. Sin embargo, como regla general, el Papa recoge ideas de las con­clusiones del Sínodo para publicar una Exhortación apostólica post-sinodal, la cual propone las conclusiones del Sínodo a toda la Iglesia.

3a Pregunta: ¿Puede el Sínodo de los obispos alterar la doctrina de la Iglesia en puntos doctrinales de teología moral?

Respuesta: Ni el Sínodo de los obispos, ni cualquier otra instancia ecle­siástica, tiene autoridad para cambiar la doctrina de la Iglesia.

“La Iglesia no ha sido la autora de éstas, ni puede por tanto ser su árbitro, sino solamente su depositaria e intérprete, sin po­der jamás declarar lícito lo que no lo es por su íntima e inmutable oposición al verdadero bien del hombre” (B. Paulo VI, Humanæ Vitæ, 25 de julio de 1968, n° 18).

“…una doctrina que ha sido enseñada durante siglos y con­tinuamente reafirmada por la Iglesia no puede ser cambiada sin arriesgar la credibilidad de la Iglesia”. (Card. Velasio De Paolis, Los divorciados vueltos a casar y los Sacramentos de la Eucaristía y de la Peni­tencia, discurso en el Tribunal Eclesiástico Regional Umbro, 8 de enero de 2015).

4a Pregunta: Si no el Sínodo, ¿puede por lo menos el Papa alterar la doctrina de la Iglesia en puntos fundamentales de teología moral, como por ejemplo el matrimonio sa­cramental?

Respuesta: Muchos puntos fundamentales de teología moral, como por ejemplo la doctrina sobre el matrimonio sacramental, son de auto­ridad divina directa, y por tanto no pueden ser alterados por ningu­na autoridad eclesiástica, ni siquiera por el Sumo Pontífice.

“Así pues, se deduce claramente que el Magisterio de la Igle­sia enseña la no extensión de la potestad del Romano Pontífice a los matrimonios sacramentales ratos y consumados como doctri­na que se ha de considerar definitiva…” (S. Juan Pablo II, discurso de 21 de enero de 2000 al Tribunal de la Rota Romana, nº 8).

5a Pregunta: Si no la doctrina, ¿puede por lo menos la disciplina de la Iglesia en materia de matrimonio y de familia ser al­terada por el Sínodo?

Respuesta: El Sínodo no tiene autoridad para alterar la disciplina de la Igle­sia en materia de matrimonio y de familia. Solamente el Romano Pontífice puede hacerlo, y en todo caso siempre en coherencia con la Verdad revelada y para la salvación de las almas.

“Por cuanto dice respecto a la disciplina, ésta no se puede con­siderar una realidad simplemente humana y cambiable, sino que tiene un significado mucho más amplio; la disciplina comprende también la ley divina como los mandamientos, que no están suje­tos a cambio alguno, a pesar de no ser directamente de naturaleza doctrinal, y lo mismo se diga de todas las normas de derecho di­vino. La disciplina a menudo comprende todo aquello que el cris­tiano debe considerar como compromiso de su vida para ser un fiel discípulo de nuestro Señor Jesucristo.” (Card. Velasio De Paolis, Los divorciados vueltos a casar y los Sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia, Discurso cit., p. 29).

6a Pregunta: Sea como fuere, algunos sostienen que el Papa no convocó dos Sínodos sobre la familia para confirmar lo existente. ¿Estamos entonces en la víspera de un giro pastoral absoluto?

Respuesta: Si es verdad que no se convoca un Sínodo sólo para confirmar una doctrina, no se puede convocarlo tampoco para debilitarla. Por el contrario, se debe evitar que ciertas corrientes hagan propuestas pastorales que contradigan la doctrina católica o que endosen un lenguaje ambiguo que oculta los verdaderos problemas y las solu­ciones adecuadas.[1]


[1] Mons. Aldo di Cillo Pagotto, SSS-Mons. Robert F. Vasa-Mons. Athanasius Schneider, Opción preferencial por la Familia. 100 preguntas y 100 respuestas a propósito del Sínodo. Prefacio del Cardenal Jorge A. Medina Estévez; publ. Edizioni Supplica Filiale, Roma 2015, pp. 9-11.