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Raymond de Souza

En el artículo anterior vimos que nuestras mentes pueden aprehender la verdad por nuestra propia experiencia personal. Ahora veamos las otras tres vías.

Por simple razonamiento. En nuestros días de constante comunicación por Internet y por mensajes de texto y de menor contacto personal entre la gente, a veces el razonamiento es una habilidad que escasea. Pero puede hacerse, por supuesto, y por el razonamiento podemos conocer la verdad. Ejemplo: tú encuentras un reloj en la arena. Inmediatamente sabes que alguien lo dejó allí. Sabes que no surgió de la arena completamente listo y funcionando y que mucho menos se hizo a sí mismo. Ningún argumento de nadie te convencerá jamás de que nadie hizo el reloj. También sabes que no lo hizo un mono. Ni un oso koala australiano. Por lo tanto, la simple y clara razón te dice que sólo un ser con inteligencia podría hacerlo. Sabes que el reloj fue hecho por un hombre o un grupo de hombres. Así, el razonamiento es una buena manera de conocer muchas verdades importantes.

Por la mera comprensión de una verdad. Algunas verdades son tan auto-evidentes que no requieren un argumento para probarlas. Simplemente las conocemos. Sabemos que ellas son verdaderas tan pronto como las comprendemos. Ellas mismas nos muestran que son verdaderas. De ahí que sean llamadas verdades auto-evidentes. Ejemplo: una vez que tú sabes lo que es una pizza completa y lo que es una porción de esa misma pizza, inmediatamente sabes que la porción será siempre menor que la pizza completa, y la pizza será siempre mayor que cualquiera de sus porciones. No se requiere ningún razonamiento aquí. Nada de buscar una prueba fuera de la misma verdad. El todo siempre es mayor que cualquiera de sus partes. Esto lleva dentro de sí mismo su propia evidencia. Es una verdad auto-evidente.

Por la aceptación de la verdad con base en la autoridad de otro. Muchas verdades las tenemos que aceptar con base en la autoridad de otros. Cada día aceptamos decenas de verdades con base en la autoridad. La Historia está basada en este tipo de conocimiento. Tu esposa te llama al trabajo diciendo que tu hijo está seriamente enfermo y que lo ha llevado al hospital. Tú le crees. Llamas a un taxi, y el hombre te dice que estará allí en quince minutos. Tú le crees. Tomas su palabra por cierta. Tú sabes tu fecha de nacimiento con base en la autoridad de tus padres. Es lo mismo para otras innumerables verdades que aprendes de tus padres, de autoridades, de eventos históricos, etc.

El principio de no-contradicción

Es una señal típica de salud mental creer que una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y desde el mismo punto de vista.

Tu profesor marca una suma como errónea. ¿Por qué? Porque no puede ser correcta e incorrecta al mismo tiempo. Si pudiera, violaría el principio de no-contradicción. Entonces no sería una respuesta sino un absurdo, una contradicción de términos, como un ladrillo con dolor de cabeza o un ángel con dientes falsos.

Si un hombre piensa seriamente que él es un caballo que cultiva tomates en el espacio exterior mientras comanda las tropas persas contra Canadá, él es puesto en un manicomio. ¿Por qué? Sólo porque él está violando el principio de no-contradicción, que hace imposible que él sea un hombre y sin embargo no sea un hombre, al mismo tiempo y desde el mismo punto de vista.

El principio de no-contradicción es una ley universal de cordura. Es una verdad auto-evidente. Tenemos una certeza metafísica respecto a él. Y tratar de negarlo es hacer absolutamente imposible todo ulterior pensamiento y discurso. Es cometer un completo harakiri mental, la destrucción de toda forma de ciencia y conocimiento.

Hoy la gente a menudo no logra aplicar este principio en su búsqueda de la verdad. El resultado es sumamente alarmante. Es algo que rompe el corazón. Es la anomalía mental llamada relativismo. Quizás nunca antes en la historia los hombres han anhelado más ardientemente la verdad que lo que lo hacen hoy. Pero, por medio de la ignorancia de este primer principio, ellos han vuelto imposible para sí mismos encontrar jamás la verdad, o reconocerla cuando la encuentran.

Para ser capaz de participar efectivamente en la nueva evangelización, ser un auténtico apóstol del nuevo milenio, ayudar en la tarea de re-evangelizar a los bautizados –éstas son expresiones acuñadas por Juan Pablo II– y responder con una fe clara, de acuerdo con el credo de la Iglesia, a la dictadura del relativismo que está confrontando al mundo (Benedicto XVI), es necesario tener en mente con claridad estos principios básicos de cordura: la verdad es objetiva, no subjetiva; y nada puede ser y no ser al mismo tiempo y desde el mismo punto de vista. Fidelidad a la verdad significa salud mental.

Tres citas papales esenciales

“Es esencial desarrollar en sus Iglesias particulares una nueva apologética para las personas, de modo que ellas puedan entender lo que la Iglesia enseña y así poder dar razón de su esperanza (cf. 1 Pedro 3, 15). Porque en un mundo en el que la gente está continuamente sujeta a la presión cultural e ideológica de los medios y a la actitud agresivamente anticatólica de muchas sectas, es esencial para los católicos conocer lo que la Iglesia enseña, entender esa enseñanza, y experimentar su poder liberador. Una falta de comprensión conduce a una falta de la energía espiritual necesaria para la vida cristiana y el trabajo de evangelización” (Juan Pablo II).

“La paz de Cristo no es ‘la ausencia de conflicto’ sino la ‘lucha contra el mal’… La paz de Jesús es el fruto de una lucha constante contra el mal. La batalla que Jesús ha decidido pelear no es contra los hombres o poderes humanos sino contra el enemigo de Dios y el hombre, Satanás. Los que desean resistir a este enemigo, permaneciendo fieles a Dios y el bien, necesariamente deben lidiar con incomprensiones y a veces con una persecución muy real. Así, los que pretenden seguir a Jesús y comprometerse sin componendas con la verdad deben saber que enfrentarán oposición y se convertirán, a pesar de sí mismos, en un signo de división entre las personas, incluso dentro de sus propias familias. Cristo no está buscando conformistas cansados, sino testigos de fe valiente, aquellos que arden en el fuego de su amor” (Benedicto XVI).

“Benedicto XVI llamó la ‘tiranía del relativismo’ a aquella que hace de cada uno su propio criterio y pone en peligro la coexistencia de los pueblos. Francisco de Asís nos dice que deberíamos trabajar para construir paz. ¡Pero no hay paz verdadera sin verdad! No puede haber paz verdadera si cada uno es su propio criterio, si cada uno siempre puede reclamar exclusivamente sus propios derechos, sin preocuparse al mismo tiempo por el bien de los otros, de todos, sobre la base de la naturaleza que une a cada ser humano en esta tierra” (Francisco).[1]

Traducción del inglés por Daniel Iglesias Grèzes.


 

[1] Raymond de Souza es conductor de un programa de EWTN; coordinador regional de Human Life International [Vida Humana Internacional] para los países de habla portuguesa; presidente del Sacred Heart Institute [Instituto del Sagrado Corazón]; y miembro de la Soberana, Militar y Hospitalaria Orden de los Caballeros de Malta. Su sitio web es: www.RaymonddeSouza.com