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José Alfredo Elía Marcos

Las tesis de Malthus son rápidamente asimiladas por las élites liberales para justificar la riqueza de estas y el control de las clases pobres. Aceptan esa “ley natural” que obliga a la población a crecer con mayor rapidez que la provisión de alimentos, lo cual explicaría el hecho de que la pobreza y el hambre persistan en la sociedad. Un miedo obsesiona a las élites y es el temor a una catástrofe que lleve a un “estallido de población” capaz de revertir el orden social, similar al que sucedió en la revolución francesa. Se plantean pues controlar la población mediante la pobreza, la desnutrición, el hambre, la enfermedad, la guerra y el vicio. Métodos que formarían parte del proceso natural que mantiene adaptada la población a una deficiente provisión de alimentos.

Pero los continuadores de Malthus añaden un aspecto crucial al análisis del economista inglés, y por eso se llamarán así mismo Maltusianos modernos o neomalthusianos: defienden el uso de métodos antinatalistas. Para ellos la anticoncepción es el remedio principal que soluciona todos los males del mundo: la erosión terrestre, la guerra, el hambre y las enfermedades.

2.1. Francis Place y Charles Knowlton

Francis Place (1771-1854) fue un sastre inglés que en sus tiempos libres se dedicaba a fomentar el uso de anticonceptivos. En 1794 ingresa en la London Corresponding Society para dedicarse a la política. En 1822 publicó el controvertido libro Illustrations and proofs of the principles of population (Ilustración y pruebas del principio de población) en respuesta a la obra de Malthus, donde exponía que los métodos anticonceptivos eran un excelente medio para controlar la población de pobres y degenerados de Inglaterra. Francis Place encontró apoyo en numerosos pensadores materialistas de la época como Joseph Hume, Francis Burdett, Jeremy Bentham y John Stuart Mill.

En los Estados Unidos, Charles Knowlton (1800-1850), influido por la obra de F. Place, publica en 1832 el libro Frutos de filosofía, donde defendía y explicaba métodos anticonceptivos para personas casadas, describiendo el coito interrumpido como método anticonceptivo eficaz. Knowlton era un médico que realizaba exhumaciones clandestinas de cadáveres para realizar experimentos anatómicos. En 1829 publica Los elementos del materialismo moderno, un texto en el que confiesa su increencia y su profundo odio al cristianismo.

2.2. Las ligas neomalthusianas

Las ideas de Francis Place y Charles Knowlton prendieron en bastantes personas de variadas ideologías políticas: liberales, radicales, y anarquistas. Para los liberales el neomaltusianismo es una forma de controlar el crecimiento de los pobres, para los socialistas es la manera más eficaz de evitar el desigual reparto de la riqueza, mientras que para los anarquistas es el medio de hacer la guerra a la actual sociedad burguesa. A lo largo del s. XIX se empiezan a crear en diferentes países, ligas neomalthusianas que defendían los métodos anticonceptivos y lo que denominaban “amor libre”, una especie de relación afectivo-sexual sin compromisos. Las consecuencias de estos planteamientos no se hicieron esperar. Las rupturas matrimoniales y la violencia dentro de las familias empezaron a ser frecuentes, por lo que se empieza a legalizar el divorcio, como medio drástico de resolver el problema.

Los principales promotores del neomaltusianismo serán Francis Place, Annie Besant, R. Drysdale y Charles Bradlaugh en Inglaterra. En EE.UU. Charles Knowlton y Robert Dale Owen. En Francia Paul Robin creará la “Liga para la regeneración humana”. En Holanda el Dr. Rutgers publicará “Net Malthusiabschelbond”, y en Alemania los doctores Alfred Bersntein, Julius Moses y Clara Zetkin se encargarán de difundir la ideología anticonceptiva y antinatalista. En España será el anarquista Luís Bulffi, quien divulgará el planteamiento neomalthusiano con la obra Huelga de vientres (1906).

En 1860 el periodista Charles Bradlaugh crea en Londres la Malthusian League. Con el objetivo de difundir los métodos anticonceptivos entre las clases pobres y limitar sus familias. Asociación que fue impulsada años más tarde por el político R. Drysdale. Juntos editaron la revista The Malthusian, en la que divulgaban la necesidad de mantener controlada la población de los pobres mediante los métodos anticonceptivos.

“El matrimonio está llamado a desaparecer, porque el amor, como los demás apetitos, está sometido a mutaciones, mientras que la institución matrimonial es algo rígido e inflexible” (Drysdale, citado por: Eloy Montero, Neomaltusianismo, eugenesia y divorcio, 1932).

Annie Besant (1847-1933) se dedicó a divulgar la anticoncepción en folletos (Law of Population) que ella misma vendía logrando importantes ingresos. Junto con Charles Bardlaugh distribuyeron más de 180.000 copias del libro de Knowlton en Inglaterra.

2.3. Desarrollo de los métodos anticonceptivos

A lo largo del s. XIX diversos médicos empiezan a crear los más variados métodos anticonceptivos, principalmente de barrera. En 1838 Friedrich Adolph Wilde, desarrolla una funda cervical o DIU. En 1843 se crea el condón. En 1866 un médico de Edimburgo, Albutt, describió en su libro The wife handbook un método anticonceptivo que consistía en un lavado vaginal post coitum con una solución de sulfato de potasio y agua. En 1881 el alemán Wilhelm Mensinga diseña el primer diafragma y en 1885 Walter Rendez crea unos supositorios de quinina como método abortivo. Con el descubrimiento de la vulcanización de la goma, a partir de 1875 se difundió el condón. La primera fábrica productora de profilácticos de goma fue la compañía de neumáticos Goodyear.

En la década de 1870, las farmacias vendían supositorios químicos, esponjas vaginales y tampones medicamentosos. Todos estos productos eran acompañados por información gráfica que animaba a las mujeres a introducirse en el cuerpo extraños artilugios o pócimas agresivas que se convertían en crueles abortivos y que producían profundos desgarros y hemorragias en las que lo usaban.

La mentalidad anticonceptiva trajo como consecuencia un alto número de abortos, infanticidios y niños abandonados, tanto en Europa como en América.

2.4. Opositores al neomalthusianismo

No fueron pocas las voces que se levantaron contra el neomaltusianismo, principalmente de los movimientos socialistas, del feminismo sufragista y de las iglesias cristianas.

Karl Marx llegó a insultar y ridiculizar el “parson de Malthus” como despreciable y como un “desvergonzado adulador de las clases imperantes”. Marx reconoció que el maltusianismo era una defensa de la burguesía capitalista y por lo tanto constituía un ataque al socialismo y a los propios obreros.

El sufragismo feminista moderado de mediados del s. XIX fue contrario al aborto y a las prácticas anticonceptivas por considerarlas muy peligrosas para la salud de las mujeres además de exponerlas a la explotación machista.

2.5. Comstock y la lucha contra el vicio

La profusión del neomaltusianismo en los Estados Unidos impulsó la anticoncepción, el aborto y la pornografía. Todo ello trajo como consecuencia gran cantidad de rupturas y abusos familiares. La

moral pública fue un hecho que preocupó a los gobernantes. Un evangelista de nombre Anthony Comstock lideró un movimiento contra la inmoralidad con el fin de proteger a las familias, los niños y los adolescentes. Para ello fundó la Sociedad para la Eliminación de Vicios. Comstock luchaba contra los vicios sociales presionando a los legisladores. Viajaba periódicamente a Washington DC para convencer a los congresistas de la necesidad de crear leyes que protegieran a las familias de la pornografía. Su labor fue recompensada en 1873, con el establecimiento de una ley federal que prohibía el transporte de productos obscenos, inmorales o lascivos por el correo. La ley establecía hasta diez años de cárcel para los infractores y fue conocida por Ley Comstock.

El propio Comstock fue nombrado Agente Especial del Departamento de Correos de Estados Unidos. En un solo año, más de 6 toneladas de placas pornográficas, 60 toneladas de libros pornográficos, 200 mil fotos e imágenes, 31.500 cajas de píldoras y pociones, y más de 60.000 artículos obscenos fueron destruidas. En 1915, el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson nombra a Comstock para liderar la delegación americana en la Conferencia Internacional de la Pureza.

Otros continuadores de la labor de Comstock fueron el reverendo Billy Sunday (1862-1935) y el padre John Ryan, que lucharon contra la venta de bebidas alcohólicas, la pornografía, los anticonceptivos y otros males sociales.

La historiadora Leslie Reagan reconoce que la labor de Comstock consiguió reducir enormemente el aborto en los Estados Unidos hasta 1960, simplemente porque “durante aproximadamente un siglo entero el aborto era considerado un crimen y ningún movimiento social sugería lo contrario”.

Hubo que esperar a 1920 y a 1953 para que dos personajes destruyeran el trabajo de Comstock: Margaret Sanger, fundadora de la IPPF, que desafió las leyes de Comstock difundiendo y promocionando los métodos anticonceptivos amparándose en la salud y la libertad sexual de las mujeres, y Hugh Hefner, fundador del imperio Playboy, quien creó toda una industria multimillonaria de la pornografía amparándose en el derecho a la libertad de expresión de la prensa escrita.[1]

 


[1] José Alfredo Elía Marcos, Las lágrimas de Raquel. Historia, ideologías y estrategias de la guerra contra la población, 2011, Capítulo 2, “El neomalthusianismo (1822-1873).”