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José Alfredo Elía Marcos

A principios del s. XX gran parte de la clase política de los países del ámbito anglosajón ve en el control de natalidad o Birth Control una herramienta de control político contra los pobres, los más desfavorecidos y las razas “inferiores”. El Birth Control incluía la esterilización de enfermos mentales, clínicas abortivas en barrios de negros y latinos, reparto de métodos anticonceptivos entre las clases pobres, etc.

Varios personajes fueron los artífices de que esta forma de práctica inhumanista se llevara a cabo de manera organizada y a gran escala: Margaret Sanger y Clarence Gamble en los Estados Unidos, y Marie Stopes y Annie Besant en Inglaterra.

Margaret Sanger: la creadora del “control de la natalidad”

Margaret Sanger es la principal ideológica y artífice de la estrategia del Control de la Natalidad (Birth Control). Ella es quien fusionará las principales corrientes antihumanistas del momento: neomaltusianismo, eugenismo, feminismo radical y teosofía neopagana.

Margaret Sanger (1879-1966) nace en Irlanda en el seno de una familia numerosa de once hijos. Aunque su madre era católica, su padre ejercía una dictadura antirreligiosa en casa impidiendo a su esposa ir a misa o instruir a los niños en la fe cristiana. Margaret se hizo enfermera en un hospital y se casó con un anarquista llamado William Sanger, con quien tuvo tres hijos que luego abandonó, pues la vida de hogar la “aburría”. Su biógrafa Madeline Gray cuenta que “le encantaba abrazar y besar a sus hijos, pero responsabilizarse de ellos era otra cosa distinta”. Su hijo Grant escribía años después: “Madre raramente se encontraba en casa. Se limitaba a dejarnos con cualquiera que tuviese a mano, y se iba corriendo a no sabemos dónde”.

Partidaria del “amor libre”, tuvo varios amantes. Con el fin de evitar la incomodidad de los embarazos, viaja a Francia para entrar en contacto con los métodos contraceptivos que empleaban las prostitutas en los burdeles. También contacta con la feminista radical Emma Goldman, con quien tiene una relación sentimental, hecho que desencadenó el divorcio con su marido. Una vez instruida en el neomaltusianismo que imperaba en Europa, vuelve a los Estados Unidos donde se propone liderar una “cruzada” por el control de la natalidad, la liberación del deseo sexual y la nueva ciencia de la eugenesia.

En 1914 publica un periódico titulado The Woman Rebel (La mujer rebelde), un panfleto presidido en su cabecera por el lema: “¡No hay dioses! ¡No hay amos!”. En él Margaret Sanger proclamaba la siguiente máxima: “Más hijos para los capacitados; menos hijos para los incapacitados, ésa es la esencia del control de la natalidad.”[1]

Afiliada al Partido Socialista Estadounidense, Margaret pretendía ayudar a los pobres, pero se alió con las clases pudientes de su época, a la que prestó favores sexuales para ganarse su apoyo e influencia: Havelock Ellis, Lorenzo Portet, Johann Goldstein, Hugo de Selicourt, H. G. Wells, Herbert Simonds, Harold Chile, Angus MacDonald, Hobson Pitman,… y el magnate del aceite Tres en Uno, James Henry Noah Slee, fueron algunos de sus amantes. Con este último se llegó a casar, atraída por su cuantiosa fortuna; le obligó a firmar un acuerdo prenupcial que le otorgaba “completa libertad sexual sin preguntas”.

En 1922 escribe uno de sus libros más esclarecedores de su pensamiento: The pivot of Civilization (El eje de la civilización). Allí expone con claridad las claves del birth control:

“El aumento de la clase trabajadora debe regularse, ya que se compone de imbéciles benignos, que alientan los elementos defectuosos y enfermizos de la humanidad mediante su irresponsable enjambrar y engendrar. Tenemos que eliminar la “maleza humana”, segregar a los imbéciles, desajustados y mal ajustados y esterilizar a las razas genéticamente inferiores.”[2]

Una de las principales obsesiones de Margaret Sanger era realizar una especie de “selección natural” al estilo darwinista de los habitantes de los barrios pobres, “quienes a causa de su naturaleza animal, se reproducen como conejos y pronto podrían sobrepasar los límites de sus barrios o de sus territorios, y contaminar entonces los mejores elementos de la sociedad con enfermedades y genes inferiores”.

En sus memorias, Margaret Sanger describió su vida de familia como: “infeliz, y llena de trabajos ingratos y de temores”. Sus últimos días vivió enganchada al alcohol. A la hora de su muerte, el 6 de septiembre de 1966, había perdido todo: dinero, amor, felicidad, satisfacción, familia y amigos. Tan sólo quedó su obra: la IPPF (Federación Internacional de Planificación Familiar), que, como ha definido Jorge Scala, es actualmente la mayor multinacional de la cultura de la muerte.

Control de la natalidad como medio práctico de la política racista

Margaret Sanger presenta el control de la natalidad como el mejor método de la política racista y eugenista en manos de las clases pudientes, para ejercer un control efectivo de la clase obrera pobre.

“El control de la natalidad en sí mismo, denunciado a menudo como violación de la ley natural, no es nada más y nada menos que la facilitación del proceso de deshacerse del indigno, de prevenir el nacimiento de defectuosos o de aquellos que lo serán”. “El desequilibrio entre el índice de natalidad del indigno y del digno es la mayor amenaza actual a la civilización. El problema más urgente hoy es cómo limitar y disminuir la sobre-fertilidad del mental y físicamente defectuoso.”

Para Sanger el Birth Control no es menos importante que una política de segregación o que una guerra colonial, pues en todos los casos se trata de una batalla para eliminar a aquellos que “amenazan los privilegios de los poderosos y que no deberían de haber venido al mundo”. “Nuestro fallo de segregar a los imbéciles, quienes están aumentado y multiplicándose –un peso muerto de basura humana– engendra impasiblemente la clase de los seres humanos que nunca deberían haber nacido”. “Nosotros que bregamos por el control de la natalidad… insistimos en la interrupción de la reproducción de los no aptos así como en la interrupción de toda reproducción que tenga lugar en un ámbito donde no existen suficientes recursos económicos para hacerse cargo de los nacidos sanos.”

El Negro Project o la eliminación de la raza negra

Uno de los planes de Margaret Sanger era emplear el “Control de la natalidad” para exterminar a la población negra de los EE.UU. Este proyecto fue llamado “Negro Project” y fue mantenido en secreto por sus promotores. Margaret Sanger explicaba por carta su plan a otro de los promotores del birth control, Clarence Gamble: “El enfoque educacional más exitoso para llegar al negro es a través de un llamamiento religioso. No queremos que nadie se entere de que queremos eliminar a la población negra, y el ministro religioso es el hombre que puede aclarar esa idea… Deberíamos contratar a tres o cuatro sacerdotes de color, preferentemente con conocimientos del servicio social y con atrayentes personalidades, para que expliquen a los negros las bondades de la anticoncepción”.

En la actualidad los negros representan el 11 % de la población de los Estados Unidos, mientras que sufren del 32 al 43 % de los abortos de este país. Muchas asociaciones por los derechos civiles de los negros reconocen que los métodos abortivos y anticonceptivos usados por Margaret Sanger asesinan anualmente a más negros que todos los linchamientos perpetrados por el Ku Klux Klan en toda su historia. No es de extrañar que Margaret Sanger realizara numerosas conferencias en los Estados sureños entre las asociaciones afines al Klan, donde encontró grandes apoyos.

Hoy en día la tasa de esterilización en los EE.UU. entre las personas de la raza negra es 45 % más alta que entre los blancos. Entre los hispanos la proporción es el 30 % más alta. Hasta un 42 % de todas las madres indígenas de los Estados Unidos y el 35 % de las mujeres de Puerto Rico han sido esterilizadas. En Houston, Texas y en Fort Wayne, Indiana, la asociación creada por Margaret Sanger, Planned Parenthood, ha usado cupones de descuento, discos de música pop y bailes para atraer a mujeres de minorías étnicas a sus “clínicas”. En otras ciudades son sobornadas con dinero o con premios.

Esterilización de los débiles mentales

Otro de los objetivos de Margaret Sanger era la esterilización y eliminación de los minusválidos y “débiles mentales”. Según ella este grupo ascendía a 25 millones de personas. Aproximadamente la quinta parte de de los norteamericanos que vivían en esa época en el país.

“La raza aria es hoy más dada al control de la natalidad y debe darse cuenta de que no sufre internacionalmente por la ignorancia relativa de la estirpe inferior”. “Hay solamente una respuesta a la necesidad de obtener una tasa de natalidad más alta entre los más inteligentes, y ella es pedirle primero al gobierno que nos alivie del peso de los dementes y de los débiles mentales. La respuesta para esto es la esterilización”. “Que sea la ley que ninguna cosa mutilada deba ser alimentada.” [3]

Publicó un número de artículos en la Revista del Control de la Natalidad que reflejaban la retórica de la supremacía racial aria y blanca de Hitler. Llegó a solicitar al Dr. Ernst Rudin, director del programa nazi de experimentos médicos, que escribiera en dicha revista. En 1931, Sanger fundó la Asociación de Población de América (Population Association of America), encabezada por Henry Pratt Fairchild, el principal profesor racista de esa década. En 1932 delineó su “Plan para la paz”, pidiendo la esterilización forzosa, segregación obligada y campos de concentración para “rehabilitar” a todas las razas “genéticamente inferiores”.

Selección elitista de las clases acomodadas

“Nuestra tarea está no solamente en prevenir la multiplicación de la mala estirpe; está también en preservar la estirpe bien dotada”. “Por el interés del progreso social o incluso por la permanencia de la civilización, las clases intelectuales deben tener más niños”. “Nuestro problema más acuciante es aumentar el índice de natalidad del superior y disminuir el del inferior.”[4]

Destrucción de la familia y el matrimonio

Margaret creía que la familia y el matrimonio estable eran perjudiciales para sus objetivos y que las principales acciones antinatalistas debían llevarse a cabo allí. “La acción más misericordiosa que puede hacer una familia numerosa por uno de sus miembros más pequeños es matarlo”. “La cama del matrimonio es la influencia más degenerativa en el orden social”. “Ninguna mujer tiene derecho legal de concebir a un niño sin un permiso para la maternidad.”[5]

Anticristianismo: la Iglesia como principal enemiga del progreso de la raza

Miembro de la secta masónica anticristiana Unity, Sanger veía a los pobres como una amenaza al poder político y económico de los anglosajones blancos, en razón de la superioridad numérica de los inmigrantes eslavos, latinos y judíos. Por ello criticará fuertemente toda la labor social y caritativa que llevaban a cabo las congregaciones religiosas y los misioneros cristianos. “Los filántropos que proporcionan cuidados gratis de maternidad estimulan a los segmentos más sanos y normales del mundo a soportar la carga de la fecundidad irreflexiva e indiscriminada de los demás: lo que trae consigo… un peso muerto de desperdicio humano; en lugar de disminuir y dedicarse a eliminar las estirpes que más perjudican el futuro de la raza y del mundo, tienden a volverlas dominantes en un grado amenazador.”[6]

Marie Stopes y el Birth Control en Gran Bretaña

Nacida de una familia acaudalada en Escocia, Marie Stopes (1880-1958) se instruyó en casa por sus padres hasta que entró al internado en Londres a los doce años. Después estudió botánica, obteniendo el doctorado por la Universidad de Munich. En 1911 se casó con Reginald Ruggles Gates, pero al descubrir que éste era estéril se divorció. Se vuelve a casar con Humphrey Roe, un acaudalado constructor de aeronaves, pero éste le sugirió que tuviera un amante, y Marie y él firmaron un contrato al respecto. Por lo tanto, durante el resto de su vida, Marie tuvo un gran número de amantes jóvenes con el consentimiento de su esposo.

Radical defensora de la selección y pureza racial, se decidió a adoptar a un niño que cumpliera ciertas condiciones: que fuera “completamente sano, inteligente y no circuncidado”. Cuando su hijo Harry fue adulto, desaprobó su matrimonio con una mujer por el simple hecho de que ésta era miope, llegando a desheredarlo.

A los 38 años publicó un folleto titulado Married Love, con siete ediciones y más de un millón de copias vendidas. Allí defiende el derecho al control del propio cuerpo y al placer sexual femenino. También defiende la esterilización obligatoria de aquellas personas que, en su opinión, no son aptas para la paternidad: enfermos, alcohólicos o simplemente aquellos que tuvieran “mal carácter”, pues lo consideraba “esencial para el progreso racial”.

Marie Stopes perteneció a las logias teosóficas fundadas por Madame Blavatsky, ocupando puestos relevantes. Fue ella quien organizó el primer congreso teosófico europeo.

Su defensa del “amor libre” la llevó a ver que no podía vivir libremente su sexualidad mientras tuviera el temor de un posible embarazo. Publica entonces un libro titulado Wise Parenthood (1918), donde describe diversas técnicas de anticoncepción. En los años 20 inicia el negocio del aborto y la anticoncepción en el Reino Unido, abriendo el 21 de marzo de 1921, en el barrio de Holloway al norte de Londres, la primera clínica de control natal en el mundo. En 1920 contribuyó con el manifiesto del círculo de eugenistas ingleses The Control of Parenthood. En él se presentaba una utopía que pasaría por la “purificación racial” de la sociedad.

“No se puede hacer mucho por los que forman en la actualidad la población de débiles y defectuosos. No obstante se pueden estudiar las condiciones en que llegaron a este mundo, descubrir las principales fuentes u orígenes de sus defectos y eliminar estas fuentes de la próxima generación, a fin de privar a los que aún están por nacer de las cargas innecesarias que la lucha por la vida les hubiera de dar.”[7]

Marie Stopes dedicó toda su vida a fomentar el antinatalismo en los barrios pobres. Se mostró contraria a la abolición del trabajo infantil, pues para ella prolongaba la irresponsabilidad de los jóvenes de las clases bajas. Publicó varios textos sobre anticoncepción y amor libre: A Letter to Working Mothers (1919); Radiant Motherhood (1920) y Enduring Passion (1928). Fundó la “Sociedad para el control de la natalidad y el progreso racial”. Para ella, el control de natalidad no era sino el instrumento que permitiera implantar la agenda racista y eugenista de las políticas de la época. “La sociedad permite a los enfermos, a los racionalmente negligentes, a los pobres, a los carenciados, a los débiles intelectuales, a los más bajos y peores miembros de la humanidad, producir miles y miles de criaturas inferiores; muchos de ellos, muertos por su herencia física o al menos impedidos de una vida normal, drenan los recursos de las clases pudientes que tienen un sentido de responsabilidad. Las clases mejores, liberadas del costo de instituciones, hospitales, prisiones, etc., principalmente llenos de los inferiores raciales, serían capaces de agrandar sus propias familias.”[8]

Firme admiradora de Hitler y de sus métodos, asistió a un congreso nazi sobre “ciencia y población” que se celebró en Berlín en 1935. También envió a Hitler varios libros de poemas con afectuosas dedicatorias firmadas de su propio puño. Havelock Ellis, principal promotor del birth control en Alemania y perseguido por el régimen nazi por ser judío, reconoció en Marie Stopes sus intenciones antisemitas en la promoción del antinatalismo.

Profundamente anticristiana, se enfrentó en numerosas ocasiones a los católicos, llegando a realizar actos provocativos en la propia catedral de Westminster de Londres.

Fundó dos grandes multinacionales de la muerte como son la Planned Parenthood y la Fundación Marie Stopes Internacional (MSI), que se encuentra actualmente implantada en 42 países (Bolivia, Gran Bretaña, Australia, Kenya, Sudáfrica, Pakistán, Bangladesh, etc.). En sus más de 560 centros se promueven los métodos anticonceptivos, abortivos y de esterilización.

A los 77 años de edad se le diagnostica un cáncer de mama avanzado, falleciendo el 2 de octubre de 1958. Toda su fortuna personal la donará a la Sociedad Eugenésica inglesa.

Los congresos internacionales de Birth Control

Como hemos visto, el birth control se difundió rápidamente por muchos países del mundo. Uno de los elementos más relevantes en esta propagación fueron las conferencias y congresos internacionales de población en los que se hablaba de métodos de control de la población y de depuración de la raza. Los más importantes fueron:

  • 1921: IV Conferencia Internacional de Maltusianismo y Birth Control en Amsterdam.
  • 1922: V Conferencia en Londres.
  • 1926: VI Conferencia Internacional de Maltusianismo y Birth Control.
  • 1927: I Congreso Internacional de Población, donde se crea la Unión Internacional para el estudio científico de la población.
  • 1928: VI Conferencia en New York.
  • 1930: VII Congreso sobre anticoncepción en Zurich.

El objetivo de todos estos congresos fue llamar la atención de los gobiernos sobre las ventajas del control de la natalidad para sus políticas racistas e imperialistas.

Los programas de esterilización forzada en el mundo

Por los años 20, diversos países de la órbita anglosajona empezaron a introducir en sus políticas sanitarias programas de esterilización forzada con fines eugenésicos. El principal objetivo era impedir la reproducción y multiplicación de miembros de la población considerados como portadores de rasgos genéticos defectuosos.

Los Estados Unidos

El primer país en aplicar la esterilización forzosa fue Estados Unidos. Los propulsores de estos programas eran firmes defensores de la eugenesia como Charles Davenport, Lothrop Stoddart, Harry Laughlin, etc. Las principales víctimas fueron los retrasados mentales y los enfermos mentales; pero en muchos estados se incluyeron también a sordos, ciegos, alcohólicos, tuberculosos, sifilíticos, leprosos, criminales, idiotas, pobres, deformes, epilépticos y personas sin domicilio fijo. En 1926 la Corte Suprema estadounidense aprobó una ley de esterilización cuyo borrador había sido elaborado por un equipo de prestigiosos biólogos. En el preámbulo se decía: “Considerando que la herencia tiene una función de la mayor importancia en la transmisión de la delincuencia, la idiotez y la imbecilidad…” El proyecto legal mostraba claramente cuál era el objetivo perseguido: “preservar la pureza de la raza blanca.” Oliver Wendell, miembro del Tribunal Supremo afirmó: “En vez de ejecutar a los degenerados o de dejarles que mueran por su propia imbecilidad, es mejor que la sociedad pueda evitar a tiempo que los manifiestamente inútiles tengan descendencia.”

G. W. Hunter, uno de los biólogos que preparó el borrador de la ley, publicó el libro A Civic Biology. En el capítulo que lleva por título Parasitism and Its Cost to Society: the Remedy (El parasitismo y su costo para la sociedad: la solución), dice:

“Cientos de familias como las que hemos descrito más arriba existen hoy en día, extendiendo enfermedades, inmoralidad y crimen a todas partes de este país. El coste para la sociedad de estas familias es muy severo. De la misma manera que ciertos animales y plantas se hacen parásitos de otras plantas y animales, estas familias se han convertido en parásitos de la sociedad. No solamente son dañinas para los demás corrompiendo, robando o extendiendo enfermedades, sino que en realidad son protegidas y cuidadas por el estado con dinero de todos. Las casas para pobres y asilos existen principalmente para ellos. Son auténticos parásitos. Si esta gente fuesen animales inferiores, seguramente se les mataría para impedir que se extendiesen. La humanidad no permitirá esto, pero tenemos la solución de separar los sexos en los asilos u otros sitios y prevenir de varias maneras el matrimonio entre ellos y las posibilidades de perpetuar esta raza tan baja y degenerada”.

Miles de amerindios y mujeres afroamericanas fueron esterilizados contra su voluntad por motivos racistas, mientras estaban hospitalizados por diversas causas, como por ejemplo dar a luz. Algunas esterilizaciones tuvieron lugar en prisiones e instituciones penales, con el objetivo de “luchar contra la criminalidad”. Desde 1927 hasta 1972 más de 650.000 personas fueron esterilizadas en 33 estados mediante programas estatales de “depuración racial”.

El clan Rockefeller estuvo implicado en un estudio para emplear los rayos X en la esterilización masiva de mujeres. Una inmensa mayoría de las mujeres que formaron parte de los experimentos murieron días después por desangramientos y severas hemorragias. California llevó a cabo más de un tercio de todas las operaciones de esterilización. El programa que se implantó en este estado fue publicado en un libro por los eugenistas E. S. Gosney y Paul B. Popenoe, y fue punto de referencia para el programa que Adolf Hitler introdujo, años después, en la Alemania nazi, al probarse la eficacia de un plan de esterilización a gran escala.

Alemania

En 1933 Hitler aprueba la Ley para la prevención de descendencia con enfermedades hereditarias (Gesetz zur Verhütung erbkranken Nachwuchses). Más de 200 tribunales eugenésicos se crearon específicamente como resultado de esta ley. Todos los doctores estaban obligados a denunciar a aquellos pacientes que fueran retrasados mentales, enfermos mentales (incluyendo a la esquizofrenia y el trastorno bipolar), epilépticos, ciegos, sordos o físicamente deformes, etc. con el fin de ser esterilizados.

El médico Horst Schumann fue el encargado de buscar un método “económico y rápido”, con rayos X, para la esterilización en masa de hombres y mujeres. Sus pacientes –jóvenes, hombres y mujeres, en buen estado de salud, de una veintena de años– eran alineados en una sala de espera e introducidos uno por uno; por lo general ignoraban lo que les esperaba. Se introducía a las mujeres entre dos placas que les presionaban el abdomen y la espalda. En el caso de los varones, sus penes y escrotos eran puestos sobre una placa especial. Schumann accionaba los ruidosos aparatos y así cada “tratamiento” duraba solamente “algunos minutos”. Muchas mujeres salían con “quemaduras importantes” que a veces se infectaban y necesitaban muchos meses para curar. En muchos casos se presentaban síntomas de peritonitis, con fiebres, dolores agudos y vómitos. Luego de la exposición a los rayos X se practicaba quirúrgicamente la ablación de los ovarios. Casi ninguna de sus numerosas víctimas sobrevivió; siendo las causas de estas muertes las quemaduras sufridas, las “intervenciones complementarias” (extirpación de ovarios y testículos), el agotamiento físico y el shock psíquico.

Al final de la Segunda Guerra Mundial más de 400.000 personas habían sido esterilizadas bajo el auspicio de la ley alemana. Cuando en los juicios de Nuremberg se trajo a colación el tema de las esterilizaciones forzosas, muchos nazis se defendieron explicando que sus acciones habían sido inspiradas en los programas eugenistas estadounidenses.

Otros países

La esterilización forzada de los “indeseables” también se fue implantando en otros países del mundo, como Australia, Noruega, Finlandia, Estonia, Eslovaquia, Suiza, Islandia y algunos países de Iberoamérica, como Panamá y Puerto Rico.

  • Japón: con la promulgación de las Leyes de Prevención de la Lepra de 1907, 1931 y 1953, se llevaron a cabo abortos y esterilizaciones forzadas de aquellos ciudadanos que “alteraran la paz”.
  • En 1928 Suiza aprobó un decreto por el que se autorizaba la esterilización de los enfermos mentales.
  • Dinamarca legalizó las esterilizaciones forzadas eugenésicas en 1929.
  • Suecia esterilizó a más de 230.000 personas entre 1935 y 1996 en el marco de un programa basado en teorías eugenésicas y por “razones de higiene social y racial”. En el programa se incluyeron minorías étnicas como gitanos y lapones.
  • Noruega aprobó leyes estatales de esterilización en 1934, Finlandia lo hizo en 1935 y Estonia en 1936. Estas leyes, además de esterilizar, prohibían o multaban los matrimonios de ciertos ciudadanos, castigaban nacimientos de ciertos hijos, etc.
  • En China y la India se han realizado campañas coercitivas periódicas de esterilizaciones masivas. En 1976 se realizó la vasectomía y la ligadura de trompas a miles de de varones y mujeres, bien por pago o bajo las presiones de importantes multas.
  • Entre 1973 y 1990 Checoslovaquia llevó a cabo una política de esterilización de mujeres gitanas.
  • En Perú, el presidente Alberto Fujimori presentó en 1995 un proyecto de ley con el nombre de “Plan de salud pública” por el que se autorizaban programas de esterilización forzada contra más de 330.000 mujeres indígenas (esencialmente quechuas) y unos 25.000 varones. El plan fue financiado por la Agencia de Cooperación Internacional Estadounidense con 36 millones de dólares y por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
  • En 1974, en el hospital general San Juan de Dios de Guatemala, financiados por la organización internacional Population Council, hubo experimentos de esterilización en mujeres guatemaltecas. Les ofrecieron atención médica gratuita y nunca les informaron de lo que se les hacía. En 1984, el obispo guatemalteco Gerardo Flores denunció la contaminación de alimentos con sustancias anticonceptivas y esterilizantes; había sido un regalo de los Estados Unidos para repartir entre la población más pobre.
  • En el Reino Unido, el secretario de estado Winston Churchill aprobó en 1913 una cláusula que instaba a la esterilización forzosa en el Mental Deficiency Act, pero el escritor católico G.K. Chesterton organizó una campaña de gran éxito que logró su abolición.

La legalización del aborto

El primer país en legalizar esta práctica fue la República Federal de Suiza en 1916. Siguieron Checoslovaquia en 1925, la Unión Soviética en 1926 y el Imperio de Japón en 1929. Alemania lo hizo en 1933 y 1935, con una ley que, en sí misma, era una disposición racista que pretendía “la prevención de nacimientos con taras hereditarias (y) la transmisión de enfermedades hereditarias”; de la misma el PSOE copió, casi literalmente, el supuesto relativo a las “graves dolencias físicas o psíquicas” y la expresión “Interrupción del Embarazo” (Schwangerschaftunterbrechung).

Durante la II República, Cataluña se convirtió en pionera, con la ley más “progresista” y cruel, en ese momento, de Europa; fue la Ley de Reforma Eugenésica del Aborto, aprobada por decreto en diciembre de 1936 y publicada en enero de 1937 en el Diario Oficial de la Generalitat; José Tarradellas, como Conseller en Cap, firmó el decreto. Islandia legalizó el aborto en 1935, seguida de Suecia en 1938, Dinamarca en 1939 y finalmente Finlandia y Noruega en 1950 y 1960.

En 1967 el aborto se aprobó en Inglaterra, luego en Canadá (1969) y en 1973 en los Estados Unidos. Hacia 1973 existían 44 países en el mundo en los cuales el aborto era legal, de los cuales 19 sólo lo permitían por razones médicas, 6 incluían además razones morales y 19 más por otros tipos de razones. En la República Popular China se aprobó una ampliación de los supuestos en 1975, año de la legalización del aborto en Francia y Austria; la República Federal Alemana siguió en 1976, Nueva Zelanda en 1977, Italia en 1978 y los Países Bajos en 1984. Por entonces los países de la Europa mediterránea (Italia, Portugal y España) e Irlanda, de más honda influencia católica, no tenían liberalizado ningún supuesto. En 1985 España legaliza el aborto. En 1990 Bélgica lo aprueba a pesar de que el rey Balduino hizo el artificio legal de abdicar por un día para no firmar la ley. Recientemente Colombia (2006) y Ciudad de México, junto con Portugal (2007) y otras naciones, han legalizado el aborto.

La Conferencia de Lambeth

Las iglesias protestantes iniciaron un brusco cambio en su defensa de la vida y del matrimonio cuando en 1930 se celebró la Conferencia de Lambeth. En ella, los obispos anglicanos publicaron una resolución en la que aceptaban la utilización de medios artificiales de contracepción para situaciones excepcionales. El principal impulsor de este cambio fue el reverendo William R. Inge, quien era miembro influyente de la Sociedad de Eugenesia inglesa y gran admirador de Margaret Sanger tras leer su obra Woman and the new race.

La resolución fue aprobada por 193 votos a favor, 67 en contra y 40 abstenciones. El obispo de Exeter, Lord William Cecil, contrario a la declaración que resultó de Lambeth, comunicaba con pesar a sus diocesanos: “Yo sigo creyendo que la resolución será mal interpretada. Los obispos han entreabierto la puerta. El egoísmo la forzará y la abrirá completamente”.

Pío XI y la defensa de la familia y el matrimonio

Pío XI publicó dos encíclicas (Ubi arcano y Casti connubii) defendiendo el matrimonio y la familia y ratificando la Arcanum divinae (1880), que había escrito anteriormente el papa León XIII sobre la dignidad y sacralidad del sacramento matrimonial.

En la Ubi arcano (1922) expuso que “la sociedad es un reflejo de la familia” y denunció cómo el laicismo había penetrado “hasta las mismas raíces de la sociedad, es decir, hasta el santuario de la familia”.

En Casti connubii (1930), el Papa declaró que “como enseña la historia, la salud del Estado y la prosperidad de la sociedad” no están seguras si no lo está su fundamento, es decir, el recto orden moral del matrimonio y la familia. La encíclica se proponía hablar “sobre la naturaleza del matrimonio cristiano, de su dignidad, de las ventajas y beneficios que de él dimanan para la familia y para la sociedad humana”. Así mismo pretendía denunciar los errores contrarios a la institución familiar que se estaban dando en su tiempo, los vicios opuestos a la vida conyugal y proponer los remedios que debían aplicarse.

“Hablaremos, en primer lugar, de la prole, que muchos se atreven a motejar de molesta carga del matrimonio y mandan evitar cuidadosamente a los cónyuges, no mediante una continencia honesta (permitida también en el matrimonio, previo consentimiento de ambos cónyuges), sino pervirtiendo el acto de la naturaleza. Criminosa licencia, que se arrogan unos porque, hastiados de prole, tratan sólo de satisfacer sin cargas su voluptuosidad, y otros alegando que ni pueden guardar continencia ni admitir prole por dificultades propias, o de la madre, o de la hacienda familiar” (Pío XI, Casti connubii).

La publicación de la Casti connubii estuvo marcada por dos sucesos importantes como fueron el matrimonio de la princesa de Saboya con el rey de Bulgaria, celebrado de manera irregular; y la conferencia de Lambeth (1930), en la que los prelados anglicanos declararon lícito el uso de medios anticonceptivos artificiales. La encíclica afirmaba que los primeros deberes de los esposos deben ser la fidelidad recíproca, el mutuo y cariñoso amor y la educación recta y cristiana de los hijos. Así mismo se declaraba moralmente ilícito el aborto y cualquier intervención artificial para evitar la procreación.[9]


[1] Margaret Sanger, edición de mayo de 1919 del Birth Control Review.

[2] Margaret Sanger, The pivot of civilization, New York, 1922.

[3] Margaret Sanger, Woman and the New Race.

[4] Citas de Margaret Sanger.

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] The Control of Parenthood, Section II. Racial and Imperial Aspects.

[8] Cita de Marie Stopes.

[9] José Alfredo Elía Marcos, Las lágrimas de Raquel. Historia, ideologías y estrategias de la guerra contra la población, 2011, Capítulo 4.

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