eugenismo

José Alfredo Elía Marcos

1 – Del control de la natalidad a la planificación familiar

La Segunda Guerra Mundial finalizó en 1945 con un saldo de más de 60 millones de personas muertas (un 2% de la población mundial de la época). Fue entonces cuando los gobiernos tomaron conciencia de crear un sistema de seguridad colectiva más eficaz, por lo que el 24 de octubre de 1945 se fundaron las Naciones Unidas.

Ante el conocimiento del horror perpetrado por los nazis en sus campos de exterminio, el mundo occidental rechazó todo lo que tuviera que ver con la eugenesia y el control de natalidad. Por ello los estrategas del birth control se plantean camuflar sus intenciones mediante una ingeniería del lenguaje. Así cambiaron el nombre de sus asociaciones, de tal manera que la Federación Americana para el Control de la Natalidad pasó a llamarse Planned Parenthood (Planificación Familiar). El término Planificación sustituyó al de Control.

En 1952 Margaret Sanger sumó a sus esfuerzos los de John D. Rockefeller III y, con dinero de la Fundación Brush, fundaron en Bombay la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por su siglas en inglés: International Planned Parenthood Federation), con sede central en Londres, en las oficinas suministradas a título gratuito por la Sociedad Inglesa de Eugenesia. La estrategia cambiaba pero sin modificar en esencia sus objetivos.

En ese mismo año, John Rockefeller III organizó la movilización de recursos para una gran campaña antidemográfica, para la que fundó el Consejo de la Población (Population Council), cuya junta directiva esta formada por representantes de diversas empresas multinacionales, como la AT&T, Mobil Oil, Sherman and Sterling, etc.

La creación de la IPPF va a ser clave en varios aspectos:

  • Permitirá la internacionalización del movimiento neomalthusiano de control de la población mediante la anticoncepción.
  • Presentará el aborto como un método anticonceptivo más.
  • Promocionará la investigación, desarrollo y práctica de métodos anticonceptivos masivos y eficaces.
  • Divulgará la educación y la revolución sexual como métodos de implantar la ideología antinatalista.

La Dra. Lagroua Weill-Hallé, fundadora del Movimiento francés para la Planificación Familiar (Mouvement Français por le Planning Familial –MFPF), explica la importancia del congreso de la IPPF celebrado en Dacca en 1969:

“Por primera vez oficialmente, en un congreso de la Federation Internationale de la Parenté Planifiée (IPPF), el aborto es presentado como un método de anticoncepción […] como un método de control de la natalidad… El fracaso masivo de la anticoncepción impuesta a las poblaciones poco cooperativas del Tercer Mundo es lo que ha hecho adoptar […] el aborto, por la Planificación Familiar Internacional, como un medio de urgencia para hacer frente al exceso de población”.[1]

2 – Los estrategas de la criptoeugenesia

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, la Sociedad Eugenista Americana cambia también de estrategia pasando a realizar una política oculta de criptoeugenesia.

A finales de los años 50, el doctor Carlos Paton Blacker, que había sido secretario general y luego presidente de la Eugenics Society inglesa desde 1931 hizo la siguiente propuesta.

“Que la Sociedad (de Eugenesia) debería perseguir objetivos eugenésicos por medios menos visibles, es decir una política de cripto-eugenesia, que aparentemente es un éxito en la Eugenics Society Americana”. [2](2)

La propuesta de Blacker fue adoptada en 1960 por la Sociedad de Eugenesia inglesa con la siguiente resolución.

“Las actividades de la Sociedad en el cripto-eugenismo deberían ser continuadas con energía; en particular, la Sociedad debería aumentar su sostén económico a la FPA (Asociación de Planificación Familiar, rama inglesa de Planned Partenthood) y a la IPPF (International Planned Parenthood Federation) y tomar contacto con la Sociedad para el Estudio de la Biología Humana (Society for the Study of Human Biology), que ya tiene gran cantidad de miembros activos, para ver si hubiera allí proyectos interesantes con los que la Eugenics Society pudiera colaborar”.[3] (3)

Frederick Osborn

Frederick Osborn presidió la Eugenics Society americana de 1946 a 1952. Él será la persona más destacada de la Sociedad Eugenésica norteamericana durante la postguerra; fundador, junto con John Rockefeller, del Population Council, lobby pro-aborto, promovió la creación de centros de capacitación demográfica en la ONU.

Osborn es el principal estratega e impulsor de los principios del criptoeugenismo: “buscar a los individuos genéticamente valiosos… tratando al mismo tiempo de reducir los nacimientos de quienes lo son menos”.

Diseñará una serie de estrategias de acción:

  1. Condicionar el entorno por medio de “presiones sociales y psicológicas concentradas en los jóvenes y en los padres”.
  2. Manipular los comportamientos de las familias: “esta propuesta se presentaría hablando de ofrecer a un mayor número de niños la posibilidad de crecer en un mejor entorno hogareño, y absteniéndose de argumentar públicamente a favor del eugenismo”.
  3. Introducir la contracepción y el aborto: “Existen medios de selección que no implican humillación… cuando la planificación familiar se haya extendido a todos los miembros de la población y los medios eficaces de contracepción estén fácilmente disponibles, todas las parejas tendrán un número de hijos acorde con sus ingresos, es decir, acorde con el valor de su calidad social”.

“Es posible construir un sistema de selección voluntaria inconsciente… Dejemos de decirle a todo el mundo que tienen una calidad genética globalmente inferior, porque jamás estarán de acuerdo. Basemos nuestras propuestas en el deseo de tener hijos (nacidos) en hogares donde disfrutarán de cuidados afectuosos y responsables; quizás entonces nuestras propuestas sean aceptadas. Me parece que, si el eugenismo ha de progresar como debería, tiene que seguir políticas nuevas y reafirmarse, y de este renacimiento quizás podamos, durante nuestras vidas, verle alcanzar los elevados objetivos que Galton le había fijado”.[4] (4)

Julian Huxley y la nueva eugenesia

Otro destacado promotor del criptoeugenismo fue el inglés Julian Huxley (1887-1975), nieto de Thomas Huxley. Miembro de la Eugenics Society en 1931, vicepresidente de 1937 a 1944 y presidente de 1959 a 1962. Fue el primer Secretario General de la UNESCO, de 1946 a 1948. Fundador del World Wildlife Fund. Miembro del comité ejecutivo de la Euthanasia Society, fue vicepresidente de la Asociación por la Reforma de la Ley del Aborto de 1969 a 1970. Huxley marcó algunas líneas directrices de la “nueva eugenesia”.

“Cuando la eugenesia se haya convertido en práctica corriente, su acción […] estará enteramente dedicada, al principio, a elevar el nivel medio, modificando la proporción entre los buenos y malos linajes, y eliminando en lo posible las capas más bajas, en una población genéticamente mezclada”.

“Pienso que nuestras mejores esperanzas deben apoyarse en el perfeccionamiento de nuevos métodos de control de nacimientos, sencillos y aceptables, ya sea por contraceptivos orales, ya sea, quizá preferentemente, por métodos inmunológicos que exigirían inyecciones”.

“La revolución misma es inevitable. […] Se la pueda hacer de diversas maneras. […] La manera totalitaria… es poco atractiva, pero es capaz de asegurar un rendimiento muy elevado, como lo descubrieron a sus expensas los adversarios de la Alemania nazi. Existen todos los motivos para creer, sin embargo, que tales ventajas no son duraderas. […] La democracia necesita ser “repensada” en función de un mundo que se transforma.”[5]

3 – La bomba demográfica

Durante la II Guerra Mundial y algunos años después, amainó el furor del control de nacimientos y de la eugenesia en los países aliados en respuesta al paño mortuorio que los experimentos nazis y del racismo científico habían echado sobre las acciones eugenésicas de comienzo de siglo y los intentos por mejorar el “producto biológico humano”. Pero las voces no se callaron completamente. El eugenista Guy Irving Burch, fundador de la Population Reference Bureau, publicó en 1945 el libro Rutas de Población para la Paz o la Guerra, que presentó como una guía para las negociaciones de paz. El libro aconsejó la esterilización obligatoria de “todas las personas que son inadecuadas, bien biológica o socialmente” y pidió a los negociadores de paz “recomendar” tales leyes para “todas las naciones”, sin insistir excesivamente en los países conquistados. Burch advirtió que, a menos que se promulguen tales leyes, con los años se originarán desastres sin fin y la nueva paz será “tan transitoria como los resultados del Tratado de Versalles”.

Burch y sus compatriotas trabajaron durante toda la década de los años cincuenta, reagrupando, poniendo nombres nuevos a sus organizaciones, formando otras nuevas y, sobre todo, excavando en los consejos de poder. A principios de la década de los 60 el movimiento volvió a reflotar como una Campaña para Comprobar la Explosión de Población y, haciendo sonar la alarma de la considerada “bomba de población”, tema que capturó la imaginación de los medios masivos de comunicación.

El empleo a fondo del temor de la “bomba”, de acuerdo con los historiadores del movimiento, fue en gran parte obra de un hombre: Hugh Moore de la fortuna Dixie Cup. Moore se convenció del peligro del crecimiento de la población al leer el libro Rutas de supervivencia del funcionario de la Planned Parenthood William Vogt, sobre la amenaza de la población. Desde entonces Moore dedicó gran parte de su fortuna y energías a divulgar la “bomba” y a reclutar apoyo. En 1954 remitió su panfleto La bomba de población a un millar de jefes de negocios y de profesiones y, subsiguientemente, a otros mil quinientos. Dio a Paul Ehrlich el permiso de usar el título para su libro de 1968.

Como presidente del Population Reference Bureau, Moore trabajó para comprometer al gobierno federal a extender el control de población. Su amistad con el General William Draper Jr., de su misma opinión, dio su fruto en 1958 cuando el presidente Eisenhower nombró a Draper presidente del comité para investigar el impacto de la ayuda exterior en el crecimiento económico de los países extranjeros. Draper se ocupó de que los materiales sobre población de Moore, publicados por el Population Reference Bureau y la Hugh Moore Fund, inundaran al comité, que respondió emitiendo el Informe Draper de 1959, “primer informe oficial del gobierno para tomar una posición sobre el control de nacimientos”.

En 1960 Moore empezó la Campaña de Emergencia de Población Mundial, que empleó enormes sumas de dinero y que se fusionó con la International Planned Parenthood Federation en 1961, para formar la Planned Parenthood World Population.

En 1961 la Fundación Hugh Moore empezó su campaña de anuncios a toda plana en el New York Times, el Washington Post, el Wall Street Journal y la revista Time. Bastantes personalidades importantes firmaron los anuncios – Thurman Arnold, Frank Abrams, Joseph Wood Krutch, Reinhold Niebuhr, Mark Van Doren, Jonas Salk, los propios Draper y Moore, y muchas otras. Moore sirvió como Presidente de la Asociación de Esterilización Voluntaria y fundó el Comité de Crisis de Población, reclutando a los ricos, poderosos y ambiciosos de la antecámara de Washington. Creó la Campaña para Controlar la Explosión de la Población para implicar a personas del mundo de las relaciones públicas y la publicidad y, en 1970, reunió todos sus esfuerzos para crear el Día de la Tierra (Earth Day), distribuyendo unos 300.000 prospectos sobre la bomba de la población a los participantes, y una cinta gratis, de Paul Ehrlich y el ambientalista David Broker, a todas las emisoras de radio. Los periódicos de los colegios divulgaron sus comics gratuitamente. En diversos artículos periodísticos proclamó que la polución era producida principalmente por existir demasiada gente en el planeta. El mensaje en todos los casos era el mismo: la población contamina.

4 – La “redefinición” de la familia tradicional

El sociólogo y demógrafo Kingsley Davis (1908-1997) diseñó en los años 40 un modelo de transición demográfica que expuso en su obra La sociedad humana (1948). Miembro de la Sociedad Eugenésica Americana, Kingsley acuñaría los términos neomalthusianos “explosión poblacional” y “crecimiento cero”.

Para Kingsley Davis, la familia tradicional es incompatible con el mercado, ya que la sociedad moderna del industrialismo exige alta movilidad, urbanización, racionalidad y una división impersonal. Todos estos aspectos serían incompatibles con la familia, institución clave del periodo anterior, que él denominaba “familismo”.

El estado debía de eliminar todo tipo de ayudas a las familias, con el fin de llegar a…

“un sistema en el que el rol de padre lo asuma el estado y el rol de madre esté desempeñado por mujeres profesionales, cuyos servicios sean pagados directamente por el Estado.”[6] (6)

Para Davis la familia no es sino un “complejo institucional adaptado a la satisfacción de las necesidades societarias en lo que se refiere al continuo reemplazo de los miembros de la sociedad”. La familia sería pues, una unidad de intercambio cuyo papel indelegable sería la socialización del hijo. Por ello el papel familiar se reduce simplemente al cumplimiento de las funciones de reproducción, manutención, ubicación social y socialización. Incluso algunas de estas funciones podrían ser cumplidas por separado y ser asumidas por otras personas distintas a los propios progenitores.

Llegados a este punto, Davis afirma que el papel reproductivo de la familia debía de ser eliminado y sustituirse por un papel más afectivo de desarrollo de la intimidad. Pero, al mismo tiempo, reconoce que esta intimidad se puede encontrar fuera del matrimonio en forma de “intimidades no convencionales”, tales como la homosexualidad, las parejas de hecho y las “uniones sexuales libres”. El matrimonio así redefinido se convertiría en una “aventura amorosa” (an amorous adventure).

Davis propuso, años antes que Giddens, las ideas centrales de la transformación de la intimidad: el declive del sexo reproductivo y su reemplazo por el sexo plástico, el declive del matrimonio y su poder de regular el sexo, el ascenso de la importancia social de los sentimientos y su discusión abierta y en público, incluso entre miembros de una pareja, y el declive del estatus sexual (el poder patriarcal) y el desarrollo de relaciones ‘democráticas’ o ‘puras’.

Kingsley Davis ve un inconveniente en que las familias produzcan y alimenten niños ya que se crean dependencias entre los padres y sus hijos: “el enlace padre-hijo está peculiarmente cerrado… Al crear hijos, un individuo no sólo está creando nuevos seres humanos sino también nuevos y durables enlaces para él”.

También propuso una serie de medidas prácticas para limitar el inconveniente deseo de las familias por un excesivo número de niños. Estas medidas pasaban por “reducir… la identidad de los hijos con los padres, o reducir… la posibilidad de que esta identidad sea satisfactoria”. Para conseguir esto, propone usar lo que denomina “el sistema de escuela”, cuyo principal cometido sería alejar a los hijos de sus padres. También sugiere que sea desalentada la maternidad: “si se liberase a los varones de la responsabilidad de los hijos y se rechazase la identificación con ellos; pues sin la ayuda diaria de un hombre, parece muy probable que pocas mujeres quisieran tener y criar dos o más hijos”. Davis ve con esperanza “los servicios de bienestar del niño, que han tendido crecientemente a desplazar al padre como un miembro necesario de la familia”. En su opinión, los servicios públicos cumplen una doble función: reducen el coste de los niños para sus padres y al mismo tiempo permiten “interponer otra autoridad entre el padre y el niño, diluyendo así la identidad padre-niño.”

5 – Gary Becker: La familia como fundamento de la economía

Gary Stanley Becker desmintió en 1964 todas estas ideas contrarias a la familia con la obra El capital humano (Human Capital) en la que considera que la educación y formación de los hijos son inversiones que realizan las familias con el fin de incrementar su eficiencia productiva y sus ingresos. De esta manera Becker sitúa a la familia en el núcleo de la economía.

Gary Becker prioriza entre los factores productivos al capital humano, entendido como todas aquellas habilidades y cualidades humanas que la persona tiene al nacer, que va acumulando durante la vida y que contribuyen a que realice su trabajo de manera más eficiente, aumentando su productividad. Por ello, al poner a la persona en el centro de la economía, es justamente cuando familia y economía se enlazan. Becker lo resume en dos ideas:

  1. La familia realiza una gran inversión en capital humano. Esta inversión que realizan los padres en áreas como la salud o la educación, a ellos no les produce beneficios. Nadie más lo haría sino los padres, ni aun el gobierno. Incluso esta inversión implica una renuncia a otros bienes materiales (coches, viajes, etc.) pero es porque los padres consideran que los hijos son un bien mayor, superior a cualquier bien de consumo.
  2. La sociedad no crece ni se desarrolla si no invierte en capital humano. Cuando los padres realizan un esfuerzo en conseguir que sus hijos sigan estudiando para llegar a la universidad, en lugar de ponerlos a trabajar desde jóvenes, realizan una gran inversión para el desarrollo de un país.

Pero esto no es todo. Cuando Becker profundiza en el tema de la familia, presenta el matrimonio como una ganancia donde tanto el varón como la mujer obtienen un beneficio mayor que el que tendrían permaneciendo solteros. Parte de esa ganancia son los hijos.

Becker afirma que es necesario que los matrimonios tengan hijos pues es lo único que garantiza que el crecimiento de un país sea duradero. Por ello llega a afirmar: “un país sin personas no contará con el capital humano ni con la mano de obra necesaria para seguir generando riqueza. Sólo con familias numerosas se puede resolver el problema de la pobreza en el mundo”.

Más aún, Becker se atreve a reconocer lo dañino que es el divorcio para la sociedad desde el punto de vista económico. Cuando una pareja se divorcia, los principales afectados son los hijos. Ellos se ven afectados emotiva y psicológicamente, y esto repercute en sus rendimientos escolares y en el futuro en su productividad.

Por todo ello, Gary Becker considera que es urgente poner medidas de apoyo a la familia. Por toda su obra, Becker recibió en 1992 el premio Nobel de Economía.

Otras contribuciones a la idea de la importancia del capital humano han sido las de Jane Jacobs (1961) respecto a la sociabilidad y la vida urbana, Pierre Bourdieu (1983) respecto a la teoría social y James S. Coleman (1998) dando importancia al contexto social en la educación. Recientemente el trabajo de Robert D. Putman ha supuesto la consideración del capital humano como punto clave de la discusión política y científica. El Banco Mundial también ha recogido esta idea cuando afirma que “cada vez hay más pruebas de que la cohesión social es decisiva para que las sociedades prosperen económicamente y para que el desarrollo sea sostenible” (Banco Mundial, 1999). También hemos empezado a ver el capital social como punto central del desarrollo y el mantenimiento organizativo (Cohen y Prusak, 2001).

El matrimonio estable y su descendencia, las relaciones de parentesco, constituyen la fuente primaria de capital social. A partir de ellas se extiende hacia otras instituciones sociales, escuelas, empresas, comunidades territoriales, los vecinos, el barrio, la ciudad, etc., hasta un tercer nivel configurado por el mundo asociativo.[7]


[1] Michael Schooyans, El aborto. Implicaciones políticas, Editorial Rialp, 1991.

[2] Dr. Carlos Paton Blacker (dirigente de la Eugenics Society desde 1931).

[3] Thierry Lefèvre, La conexión eugenista, en: Revista Arbil Nº 85; VI Congreso de Católicos y Vida Pública, 2004.

[4] Frederick Osborn, Eugenics Review, Abril 1956, Vol. 48, Nº 1.

[5] Julian Huxley, 1946. Citado por Thierry Lefèvre, La conexión eugenista, en: Revista Arbil Nº 85; VI Congreso de Católicos y Vida Pública, 2004.

[6] Kingsley Davis, Reproductive Institutions and the Pressure for Population, 1937.

[7] José Alfredo Elía Marcos, Las lágrimas de Raquel. Historia, ideologías y estrategias de la guerra contra la población, Capítulo 5; nueva versión, realizada en 2015 por el autor para la Revista Fe y Razón.