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Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, lo adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.[1]

Queridos amigos:

La Navidad secularizada (la de Santa Claus y el arbolito) requiere sólo el compromiso débil de dar algunos regalos materiales a los seres queridos. En cambio, la Navidad verdadera, la Navidad cristiana (la del niño Jesús y el pesebre de Belén) exige el compromiso fuerte de regalar el propio ser a Dios y a todos los hermanos. Los tres dones de los magos de Oriente al Salvador recién nacido (oro, incienso y mirra) simbolizan los dones de pobreza, castidad y obediencia (bienes, cuerpos y almas) que debemos entregar a Dios. Liberándonos, por la gracia de Dios, de los afanes desordenados de riqueza, de placer e incluso de libertad, nos auto-poseemos para poder auto-donarnos.

Que en esta Navidad nuestro Padre Dios nos conceda abrir nuestros ojos al gran misterio del nacimiento de Su Hijo Jesucristo de la Virgen María en Belén de Judea hace más de dos mil años y convierta nuestros corazones en tierra fértil, para que la buena semilla del Evangelio dé muchos frutos de justicia y santidad en nosotros y a nuestro alrededor.

En comunión con el Papa y con toda la Iglesia Católica, a todos ustedes, queridos hermanos y hermanas, residentes en tantos países del mundo y unidos a nosotros a través de Internet, les deseamos una muy santa y feliz Navidad.

“En este día, iluminado por la esperanza evangélica que proviene de la humilde gruta de Belén, pido para todos ustedes el don navideño de la alegría y de la paz: para los niños y los ancianos, para los jóvenes y las familias, para los pobres y marginados. Que Jesús, que vino a este mundo por nosotros, consuele a los que pasan por la prueba de la enfermedad y el sufrimiento y sostenga a los que se dedican al servicio de los hermanos más necesitados. ¡Feliz Navidad a todos!

Mensaje Urbi et Orbi del Santo Padre Francisco, 25 de diciembre de 2013.

Como de costumbre, la Revista Fe y Razón no será publicada en enero. Nos reencontraremos con ustedes a principios de febrero, si Dios quiere.


[1] Mateo 2,9-11.