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Daniel Iglesias Grèzes

Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas son llamados “sinópticos” porque, al ser muy semejantes entre sí, pueden ser dispuestos en tres columnas paralelas a fin de obtener una “sinopsis” o visión conjunta de los tres. A pesar de sus grandes similitudes, los tres Evangelios sinópticos tienen también muchas diferencias de detalle entre sí. Se llama “cuestión sinóptica” o “problema sinóptico” al problema planteado por las similitudes y diferencias entre los tres Evangelios sinópticos. La solución de la cuestión sinóptica preferida hoy por la mayoría de los exégetas (incluso católicos) es la teoría o hipótesis “de las dos fuentes”. Esta teoría sostiene que los Evangelios de Mateo y Lucas fueron compuestos (cada uno de ellos de forma independiente) con base en dos documentos escritos anteriores: el Evangelio de Marcos y Q (inicial del término alemán Quelle, que significa “fuente”). Q es un documento puramente hipotético. Inicialmente considerada como una mera colección de dichos de Jesús, hoy se piensa que la fuente Q contiene también algunos elementos narrativos. La hipótesis Q depende de dos premisas básicas: la prioridad de Marcos (sostenida hoy por casi todos los exégetas) y la independencia entre Mateo y Lucas. Esta segunda premisa parece mucho más débil que la primera.

La principal consecuencia de la hipótesis de las dos fuentes es el retraso de las fechas de composición de Mateo y Lucas, en la consideración de quienes defienden la hipótesis. Ese retraso es consistente con la visión racionalista y el interés anti-apologético de los exégetas protestantes liberales que impulsaron la hipótesis Q a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. La visión liberal de las fechas de composición de los Evangelios se refleja por ejemplo en Early Christian Writings.[1] Allí se proponen fechas demasiado tardías: Q (40-80), Marcos (65-80), Mateo (80-100), Lucas (80-130). Esa cronología es compatible con la teoría de las dos fuentes: Marcos y Q habrían sido compuestos antes del año 80; en cambio, Mateo y Lucas habrían sido escritos después del año 80. Esas fechas de composición tan tardías tienden a contradecir la visión tradicional de los Evangelios como relatos históricamente fidedignos, basados en testimonios de testigos oculares y redactados por Apóstoles (Mateo y Juan) o colaboradores directos de Apóstoles (Marcos y Lucas). En cambio esas dataciones tardías tienden a favorecer la visión racionalista de quienes buscan “desmitologizar” los Evangelios, considerándolos más bien como productos de comunidades “creativas”, que habrían transformado por su cuenta el “Jesús histórico” en el “Cristo de la fe”.

A continuación presentaré sintéticamente y comentaré un artículo de Mark Goodacre (disponible en su página web[2]) titulado “Ten Reasons to Question Q” (trad. “Diez razones para cuestionar a Q”). Las citas de ese artículo han sido traducidas del inglés por mí. El artículo referido es un resumen del libro: Mark Goodacre, The Case Against Q.[3] Goodacre presenta los siguientes diez cuestionamientos críticos de la hipótesis Q.

Nadie ha visto jamás a Q

“La literatura actual sobre Q abunda en ediciones de Q, investigaciones de sus estratos, estudios de las comunidades que estaban detrás de él y análisis de su teología.” Sin embargo, “no existe ningún manuscrito de Q. Nadie ha encontrado aún siquiera un fragmento de Q”.

Nadie había oído jamás de Q

“Ningún autor antiguo parece haber sido consciente de la existencia de Q. Uno buscará en vano una sola referencia a él en la literatura antigua. Durante un tiempo se pensó que ‘los logia’ a los que se refirió Papías podrían ser Q. En verdad, éste fue uno de los puntos de apoyo sobre los cuales descansó la hipótesis Q en el siglo XIX. Pero ningún académico prestigioso cree esto ahora.”

Papías (siglo II) sostuvo que el Apóstol Mateo escribió en hebreo los logia (dichos) de Jesús. Si damos crédito a esta noticia y la combinamos con la hipótesis de que Mateo redactó dos versiones sucesivas de su Evangelio, identificando a la primera de ellas con Q, la teoría de las dos fuentes se transforma radicalmente, dando lugar a algo muy parecido a la hipótesis de Farrer, defendida por Goodacre. Farrer postuló la prioridad de Marcos y a Mateo como fuente de Lucas. Es decir que Mateo dependería de una sola fuente escrita (Marcos), mientras que Lucas dependería de dos fuentes (Marcos y Mateo).

Secuencia narrativa en Q

“Aparentemente Q tiene una secuencia narrativa en la cual el progreso del ministerio de Jesús está trazado de modo cuidadoso. En esquema ésta es: la aparición de Juan el Bautista en el Jordán, su predicación, el bautismo de Jesús, las tentaciones en el desierto, Nazara, un gran sermón, Cafarnaúm –donde el hijo del centurión es curado–, mensajeros de Juan el Bautista. Esta narrativa es problemática para Q de dos maneras. Primero, contradice la afirmación de que Q es un ‘Evangelio de Dichos’ paralelo a Tomás. Segundo, esta secuencia tiene sentido cuando uno nota que corresponde precisamente a los lugares en los cuales Mateo se separa del orden básico de Marcos en Mateo 3-11 y donde Lucas, en paralelo, se aparta de ese orden. En otras palabras, tiene mucho sentido en la hipótesis de que Lucas está siguiendo a Mateo tanto como a Marcos.”

El Evangelio de Tomás es una obra gnóstica del siglo II que reúne 114 dichos de Jesús. Es el más famoso de los Evangelios apócrifos.

La navaja de Occam

“El filósofo medieval británico Occam sugirió un hermoso principio de trabajo: que los entes no deberían ser multiplicados más allá de lo necesario. Entonces, ¿cómo Q ha escapado a la navaja de Occam? La independencia de Lucas con respecto a Mateo, la tesis que Q necesita, se considera confirmada por la aparente ignorancia de Lucas sobre Mateo en los pasajes que ambos comparten con Marcos—pasajes de tradición triple. Pero la existencia de acuerdos entre Mateo y Lucas contra Marcos en esos mismos pasajes sugiere otra cosa.”

Acuerdos mayores entre Mateo y Lucas contra Marcos

“Un ejemplo claro y famoso de acuerdo mayor entre Mateo y Lucas contra Marcos es provisto por la parábola del grano de mostaza.”[4] Las siguientes expresiones de esa parábola representan acuerdos entre Mateo y Lucas contra Marcos: “un hombre”, “se convierte en un arbusto”, “ramas”.

“También la ubicación es importante: Mateo y Lucas, a diferencia de Marcos, emparejan esta parábola con la de la levadura.[5] Dado que la hipótesis Q está fundada en la independencia de Lucas con respecto a Mateo, un acuerdo como éste, un acuerdo contra Marcos tanto en la fraseología como en el orden, no debería estar presente. Pero la fuerza de tales acuerdos mayores tiende a no ser sentida debido a la apelación al fenómeno de la ‘superposición Marcos-Q’, tanto aquí como en otros lugares… ¿Entonces esto pone al escéptico sobre Q en una situación sin salida? No tanto. La hipótesis Q tiene un talón de Aquiles bien conocido, los acuerdos menores.”

En principio, la teoría de las dos fuentes atribuye a Marcos los pasajes de tradición triple (Mateo-Marcos-Lucas). Empero, para explicar los acuerdos mayores entre Mateo y Lucas contra Marcos, es necesario modificar parcialmente la teoría, atribuyendo los pasajes que contienen esos acuerdos a una “tradición cuádruple” Mateo-Marcos-Lucas-Q y suponiendo que en esos pasajes o acuerdos Mateo y Lucas siguen a Q, en lugar de a Marcos. Éste sería el fenómeno de la “superposición Marcos-Q”.

Acuerdos menores entre Mateo y Lucas contra Marcos

“Hay alrededor de mil acuerdos menores entre Mateo y Lucas contra Marcos. Apenas hay una perícopa en la tradición triple (Mateo-Marcos-Lucas) que no contenga ninguno.”

Esto vuelve muy inverosímil la apelación a la “superposición Marcos-Q” para explicar los acuerdos menores entre Mateo y Lucas contra Marcos. Estadísticamente es muy improbable que existan muchos pasajes de tradición doble Mateo-Marcos, Marcos-Lucas o Mateo-Lucas (estos últimos serían en hipótesis Mateo-Lucas-Q), pero no exista ningún o casi ningún pasaje de tradición triple “pura” (Mateo-Marcos-Lucas sin Q), sino que todos o casi todos los pasajes de tradición triple sean en realidad Mateo-Marcos-Lucas-Q, y que además en ellos Mateo y Lucas sigan siempre a Q, no a Marcos, en unos mil acuerdos menores distribuidos por todas partes.

Entre estos acuerdos menores “hay algunos tan llamativos que Q comienza a parecer vulnerable…”[6]

“Aquí hay dos puntos clave. Primero, Mateo y Lucas concuerdan contra Marcos en el orden del itinerario de Jesús. Jesús visita Nazara antes de ir a Cafarnaúm. Además, tanto Mateo como Lucas usan aquí un deletreo único –no Nazaret ni Nazareth sino Nazara. Este acuerdo menor, tan difícil de explicar si Lucas es independiente de Mateo, sólo puede ser eliminado por la sugerencia de que Nazara podría haber aparecido en Q, una solución problemática que incrementa el número de elementos narrativos en Q… y hace que Q se parezca más a Mateo (véase el punto 4 arriba).”


Acuerdos menores en la narración de la Pasión

“Si uno llegara a encontrar un acuerdo menor entre Mateo y Lucas en la narración de la Pasión…, entonces esto sería una evidencia aún más fuerte contra la existencia de Q, porque nadie piensa que Q tiene una narración de la Pasión. La buena noticia es que hay varios acuerdos menores en este material…”[7]

“Aquí… tenemos un acuerdo literal de cinco palabras entre Mateo y Lucas contra Marcos –tis estin o paisas se [dinos quién te golpeó]– un acuerdo que es tanto más notable por su uso del verbo paiõ, (golpear,) que ocurre sólo aquí en Mateo y sólo aquí en Lucas.”

“La principal defensa de los teóricos de Q… propone que cada manuscrito individual de Mateo ha sido corrompido en este punto para incluir cinco palabras… que originalmente no estaban allí.”

En mi opinión, en este punto la teoría de las dos fuentes se vuelve tan enrevesada y artificiosa que parece mejor simplemente descartarla.

El fenómeno de la fatiga

“Cuando un escritor está copiando el trabajo de otro, a veces se hacen cambios al principio de un reporte que luego no son sostenidos en todas partes –el escritor cae en la dócil reproducción de su fuente. Este fenómeno de ‘fatiga’ es un signo revelador de la dependencia de un escritor con respecto a una fuente. Mateo, por ejemplo, llama correctamente a Herodes ‘tetrarca’ en 14,1, sólo para caer en llamarlo con el menos correcto ‘rey’ en 14,9, aparentemente reproduciendo a Marcos,[8] quien lo ha llamado ‘rey’ en todas partes. Similarmente, Lucas reubica la escena de la alimentación de los cinco mil en ‘una ciudad llamada Bethsaida’[9] sólo para caer en la fraseología marcana más tarde: ‘Estamos aquí en un lugar desierto.’[10] Es revelador que este fenómeno también ocurra en el material de tradición doble (Q), y siempre en la misma dirección, a favor del uso de Mateo por parte de Lucas. Tomemos la parábola de los talentos/minas.[11] Mateo tiene tres siervos todo el tiempo. Lucas, por otra parte, tiene diez. Pero a medida que la historia progresa, oímos acerca de ‘el primero,’[12] ‘el segundo,’[13] y asombrosamente ‘el otro.’[14] Por inadvertencia, Lucas ha delatado su conocimiento de Mateo mediante la deriva hacia la línea narrativa de su fuente.”

El legado del estudio académico de “cortar y pegar”

“Q pertenece a otra era, una era en la cual los académicos resolvían cada problema postulando otra fuente escrita. Se consideraba a los evangelistas como hombres de ‘cortar-y-pegar’, compiladores y no compositores, que editaban juntos pedazos de varios documentos. Clásicamente, el libresco B. H. Streeter resolvió el problema sinóptico asignando una fuente escrita a cada tipo de material –la tradición triple era de Marcos; la tradición doble era de ‘Q’; lo especial de Mateo era de ‘M’ y lo especial de Lucas era de ‘L’. Desde entonces la mayoría de los estudiosos ha prescindido de las fuentes escritas ‘M’ y ‘L’. Ahora ha llegado el momento de ponerse al día y de prescindir también de Q.”

H. Streeter propuso en 1924 la “hipótesis de las cuatro fuentes” (o cuatro documentos): Marcos, Q, M y L. Mateo dependería de tres fuentes escritas previas: Marcos, Q y M; mientras que Lucas dependería de otras tres: Marcos, Q y L. La navaja de Streeter no estaba muy afilada… La expresión “tradición doble” se refiere aquí a los pasajes compartidos por Mateo y Lucas y faltantes en Marcos. Por supuesto, además de la tradición doble Mateo-Lucas, existen también las tradiciones dobles Mateo-Marcos y Marcos-Lucas; pero estas últimas dos tradiciones dobles se explican fácilmente por la prioridad de Marcos.

El reconocimiento de la habilidad literaria de Lucas

“La creencia en Q ha sido un impedimento para la debida apreciación de la habilidad literaria de Lucas, porque el orden de Lucas ha sido explicado tradicionalmente con base en la suposición de que él estaba siguiendo conservadoramente un texto de Q. Pero no es en absoluto inconcebible que Lucas haya reordenado material de Mateo de forma imaginativa y creativa. Tomemos, por ejemplo, la ubicación ideal de la Oración del Señor,[15] introduciendo una sección de enseñanzas de Jesús sobre la oración; o el pasaje ‘Mirad los lirios,’[16] tan apropiadamente puesto como continuación del rico insensato lucano.[17] Lejos de ‘revolver el huevo con alevosía,’[18] la tesis del uso de Mateo por parte de Lucas nos ayuda a ver cómo Lucas evitó el enfoque más rígido y temático de su predecesor a fin de desarrollar una narración plausible y secuencial, precisamente como él nos dijo que haría.”[19]

En general, los defensores de la teoría de las dos fuentes piensan que el contraste entre el magnífico orden del Evangelio de Mateo y el orden supuestamente inferior del Evangelio de Lucas es un signo de la independencia entre Mateo y Lucas; porque Lucas es un muy buen escritor, pero si hubiera conocido el Evangelio de Mateo, sería culpable de desordenar con torpeza el material de Mateo. De ahí la expresión de Fuller: “revolver el huevo con alevosía.” Esa visión me parece incorrecta. Aun negando la independencia entre Mateo y Lucas, se puede y se debe reconocer la calidad de la obra literaria de Lucas.


[1] earlychristianwritings.com

[2] markgoodacre.org/Q/ten.htm

[3] Publ. por Trinity Press International, Harrisburg-Pennsylvania, 2001.

[4] Mateo 13,31-32 || Marcos 4,30-32 || Lucas 13,18-19.

[5] Mateo 13,33 || Lucas 13,20-21.

[6] Por ejemplo: Mateo 4,12-13 || Marcos 1,14.21 || Lucas 4,14.16.31.

[7] El más notable de los cuales es éste: Mateo 26,67-68 || Marcos 14,65 || Lucas 22,63-64.

[8] Marcos 6,26.

[9] Lucas 9,10.

[10] Lucas 9,12; cf. Marcos 6,35.

[11] Mateo 25,14-30; Lucas 19,11-27.

[12] Lucas 19,16.

[13] Lucas 19, 18.

[14] Lucas 19,20.

[15] Lucas 11,1-4.

[16] Lucas 12,22-34.

[17] Lucas 12,13-21.

[18] R. H. Fuller dixit.

[19] Lucas 1,3.