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Oración Tradicional

Regina Caeli laetáre, allelúia.
Quia quem meruísti portáre, allelúia.
Resurréxit, sicut dixit, allelúia.
Ora pro nobis Deum, allelúia.
Gaude et laetáre, Virgo María, allelúia.
Quia surréxit Dóminus vere, allelúia.
Oremus

Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Iesu Christi mundum laetificáre dignátus es, praesta, quaesumus, ut per eius Genetrícem Vírgínem Maríam perpétuae capiámus gáudia vitae. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

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Reina del Cielo alégrate, aleluya.
Porque el Señor a quien has merecido llevar, aleluya.
Ha resucitado según su palabra, aleluya.
Ruega a Dios por nosotros, aleluya.
Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.
Porque verdaderamente ha resucitado el Señor, aleluya.
Oremos.

Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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Se desconoce el origen del Regina Coeli, pero una bella tradición la atribuye a San Gregorio Magno, Pontífice y Doctor de la Iglesia, quien habría escuchado los primeros tres versos en el canto de los ángeles mientras iba en procesión descalzo por las calles de Roma. A la composición celestial el Santo Papa habría añadido únicamente la cuarta frase de la oración: “Ruega por nosotros a Dios.” La antífona original es adaptada para ser recitada como oración, de una forma similar a la del Ángelus, tomando su forma presente y agregando una oración final.